El hombre de los milagros

Cuando escribo estas líneas tengo el corazón arrugaíto y destrozado por la situación del Presidente Chávez. Pero por sobre la tristeza y rabia me atrevo a lanzar este escrito como una plegaria al cielo y un reconocimiento público a la fe inquebrantable que debe acompañarnos ante tales circunstancias.

Chávez es el hombre de los milagros. Cuando todo el mundo creía que se la historia había llegado a su fin, Chávez se levanta de puntillas y por sobre el bosque neoliberal salvaje alza su voz y remueve el piso del status quo nacional e internacional, un $ de febrero de 1992. Primer milagro.

Chávez hizo el milagro de devolvernos la fe en la política, destruyó con su ejemplo y su discurso años de exclusión, invisibilización, injusticias y despolitización del pueblo. Rescató nuestros valores y principios y recuperó como centro de la vida política de los venezolanos y del mundo que creía que no había ya esperanza, la dignidad, el respeto, los principios bolivarianos y nos devolvió la vida y la esperanza. Segundo milagro

Chávez volvió de un golpe de Estado que le propinó la derecha confabulada con poderes extranjeros: se alzó con una enorme victoria política pues logró su anhelado sueño: la unión cívico militar y la conciencia del pueblo todo acerca de la importancia trascendental de la continuación del proyecto bolivariano: Tercer Milagro.

Chávez venció el sabotaje petrolero, su astucia e inteligencia permitió con ello recuperar la industria petrolera para con ello, redistribuir la renta petrolera y apalancar los programas sociales que permitieron que Venezuela sea uno de los pocos países en lograr las metas del milenio establecidas por la ONU: Cuarto Milagro.

Pudiéramos seguir enumerando milagros, pero estas horas nos dicen que Chávez enfrenta la mayor de sus batallas: la que está librando por su vida.

Chávez es un guerrero, tenemos que tener fe en ello, hacedor de milagros, y en esta hora aciaga Chávez hará el milagro de la unión indisoluble del pueblo y la Fuerza Armada nacional Bolivariana, que tanto luchó, soñó y anheló. Nos devolvió la esperanza a todos pero por sobre todo, al pueblo pobre venezolano y a los pueblos del mundo de que otro camino es posible. Ayer presentía que su cuerpo se rendía frente a la enfermedad, nuestro corazón no se equivocó, sin embargo su espíritu que es invencible, nos seguirá guiando en este durísimo momento.

Por eso con fe debemos orar y para ello invoco el Salmo 41 que un gran amigo me recordó

“Bienaventurado el que piensa en el pobre en el día del mal el SEÑOR lo librará

El SEÑOR lo protegerá y lo mantendrá con vida, y será bienaventurado sobre la tierra;

Y no lo entregarás a la voluntad de sus enemigos.

El SEÑOR lo sostendrá en su lecho de enfermo; en su enfermedad restaurará su salud”. AMEN

Roguemos a Dios en estas horas difíciles todos enfrentamos y pidamos el Milagro para el Hombre de los Milagros y su pueblo.

MARIA ALEJANDRA DIAZ

alecucolo@cantv.net


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