¿Es la devaluación o nos percatamos que (aún) no hay socialismo?

Si confió en la seriedad de todas las personas que han publicado sus análisis por Aporrea sobre las medidas tomadas por el gobierno y que llevaron a una devaluación, diría que ya hay poco que aportar a este espinoso asunto. Los análisis han hecho los respectivos balances y todo indica, que no siendo un paquetazo al estilo del viernes negro, no es tampoco una medida nada revolucionaria. Es más, creo que coloca al capital en las condiciones de seguir sirviéndose con creces de una revolución, que le ha permito mantenerse en su lógica de máxima ganancia. La medida abona más a un servicio al capital.

Los análisis de este lado son abundantes y en ellos hemos visto situaciones interesantes y otras menos interesantes. Desde los personeros del gobierno también hemos leído explicaciones un poco burdas y otras que suenan muy feo o medio ridículas. Suena feo por ejemplo, la versión que ofreció a los medios, el ministro Menéndez al manifestar “que el ajuste cambiario no implica aumento de precios”. Pudo haber dicho, que no debería conducir a un aumento de precios y así, la declaración le quedaba más bonita. Todo el país sabe (Menéndez también) que CADIVI ofrecía dólares a 4,30 y los consumidores comparábamos bienes con un dólar al 20. Aquí se ha fallado estrepitosamente y nos ha faltado mucho de eficiencia y eficacia.

Yo llevo semanas buscando papel que usamos cuando vamos al baño y sin haberse producido la devaluación, tuve que pagar por dos rollos dos veces su precio. No hay papel, no aceite, no hay leche pero Maduro tiene un discurso recio y radical que no sirve para nada. El acaparamiento y la especulación se mantienen como estrategia desestabilizadora y la devaluación, frente a esta falta de contundencia para frenar ese proceso especulativo, puede complicar más las cosas.

Pero volvamos al tema de la devaluación para ver efectivamente cómo amanecimos el día siguiente del anuncio. Es cierto, que el 9 de febrero amanecimos con una devaluación, pero los análisis insisten en reconocer cosas que son ciertas y muchos a eludir el asunto central. Es cierto que la medida es antipopular, como popular ha sido toda la gestión que llevo a mantener el dólar a 4.30. Popular ha sido el gobierno desde 1999. Es bueno un gobierno popular, pero esta popularidad no tiene ahora seguro y puede desvanecerse.

Si nos movemos entre estas coordenadas de popular y antipopular, todavía al proceso le queda un espacio importante porque son casi 14 años popularidad, que casi nadie ha cuestionado, porque más o menos hemos estado satisfecho con la popularidad del gobierno sin saber o sin querer saber, el sentido de esa popularidad y cómo ha sido posible.

Hace más o menos siete años se nos sugirió en el Proyecto Nacional Simón Bolívar (PNSB), la necesidad de promover lo que entonces se llamó (de mal manera) “producción social y de eso hay poco constancia de avance. Más bien hemos afincado un Estado medio social pero capitalista. Con el PNSB y mucho antes también, se nos prometió la seguridad alimentaria y aunque lograr esa seguridad alimentaria lleva su tiempo y se ha avanzado, sólo hemos oído y leído sobre el incremento en algunos rubros, que no implica estar cerca de la seguridad alimentaria. La oposición y FEDECAMARAS saben de eso y por ahí se explican sus planes desestabilizadores.

Por eso, más que preocuparnos y ocuparnos de la devaluación; el asunto es tomar conciencia de la situación de indefinición que tiene el socialismo en Venezuela. Es necesario y urgente diría yo, tomar conciencia de esta situación y entender que una responsabilidad en esta indefinición la tiene el gobierno y otra, la tenemos los que nos encontramos en las filas de la revolución porque este proceso carece de una fuerza social con la suficiente capacidad para imponer una ruta.

No soy de la idea, que la opción socialista sea un proyecto totalmente de corte obrerista, pero tenemos un déficit es esoy esta condición hace falta. No guste o no; la fuerza sindical de AD en su momento tenía capacidad y entraba en el juego de las decisiones fundamentales de ese partido, aunque esas decisiones estaban al lado del capital, pero era una fuerza. No sucede así entre nosotros; la fuerza trabajadora no existe como tal, aunque asista a las marchas.

Un día después del anuncio (09/02/2013), amanecimos devaluado, pero también amanecimos sin mucho socialismo, sin mucha independencia de la renta petrolera y sin mucha independencia externa.

Marcano.evaristo@gmail.com
 



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Evaristo Marcano Marín


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