Este remolino rojo llena cualquier vacío

Desde el Bing Bang en las siete avenidas al remolino rojo en la Ave.Urdaneta hacia Miraflores, el pueblo de Venezuela ha vivido una de sus gestas históricas más importantes. Del 04 de octubre al 10 de enero, la memoria del Libertador y de toda esa generación heroica se ha levantado física y simbólicamente para anunciarle al mundo la nueva época que se abre, en la cual nuestro país le corresponde jugar, por legado, un rol en su cúspide.

La diana que nos ha levantado de nuestro sueño 14 veces a lo largo de estos años para ejercer el sufragio y mojar nuestro dedo con el violeta transmutador, ahora luego de tres meses y seis días, levanta del sueño a toda Nuestra América para anunciarle que en este territorio sagrado hay una nación dispuesta a crecer, a unirse, a ser cada vez mejor. A transformarse. Que un pueblo se juramentó en todos los rincones de Venezuela en apoyo a la constitución y al Presidente Hugo Chávez Frías.

Desde cualquier punto de vista que se le vea, político, económico, geográfico, social, filosófico, cultural o espiritual, Venezuela está llamada a jugar un papel estelar en los cambios por venir en el planeta tierra y en la humanidad. Político, porque es la primera vez que una revolución socialista puede avanzar y sostenerse pacíficamente. Económico, porque tenemos los mayores yacimientos de petróleo en el mundo y estamos sobrados en recursos naturales de carácter estratégico. Geográfico, porque el lugar que tenemos en el continente nos coloca a la cabeza de Suramérica y de cara a Centroamérica y el caribe, dando al frente a la potencia con el poderío militar más grande del mundo. Social, porque tenemos a un pueblo heredero no sólo de la gloria de haber ido a cinco países hermanos a liberar y no a conquistar, sino hijo del mestizaje cultural y racial más grande que se conozca. Un pueblo organizado como nunca, aprendiendo a autogestionarse. Filosófico, porque tenemos la doctrina bolivariana, el conjunto de ideas y la cosmovisión más preclara que se conozca, síntesis de pensamientos. Cultural, porque la diversidad en manifestaciones culturales es tan grande como nuestra diversidad biológica. Espiritual, porque nacimos en el signo que nos hace ser madres, protectores y con planetas en el cielo que nos dan el mando para innovar y liderizar revoluciones.

Maestros espirituales de la talla de Le Ferriere y Sathya Sai Baba, oriundos de lugares tan distantes como Francia y la India, coincidieron hace décadas en ver a Venezuela como un centro de irradiación espiritual. Sai Baba decía que nuestra patria era el corazón del mundo, hijos del Dios Shiva, el que disuelve el ego y Le Ferriere, el fundador de la Fraternidad Universal, sostenía que Venezuela era el nuevo Jerusalén, lejos de las connotaciones políticas de la actualidad y más bien, cerca de la original inspiración bíblica. Otros maestros menos conocidos, han dicho que la palabra Chávez indica Llave y que nuestro Presidente es la llave de entrada a una nueva era, una nueva época y que en Venezuela se encuentra uno de los pocos ríos que asciende hacia el norte, como el Nilo, en Egipto, que caracteriza a países que fundaron civilizaciones.

Es por todo esto y mucho más que este remolino rojo no se detendrá porque es el que está transformando en todos los terrenos a nuestro país, en pensamiento, palabra y obra. Es el que con su amor inmenso sanará a nuestro Presidente y el que sacudirá a Caracas desde todos sus costados el 23 de enero, para rescatar esa fecha histórica y recordarle al mundo que Venezuela fue, es y será bolivariana.

sathya954@yahoo.com


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Carmen Cecilia Lara

Profesora de comunicación social de la UBV

 sathya954@yahoo.com

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