A los periodistas en su día

Mañana es el Día del Periodista. Hace un año hubiera dicho que no tengo nada que celebrar.

Decepcionada como me he sentido en los últimos tiempos, ante la actuación antiética de quienes han asumido un protagonismo político, desubicado y absurdo, prácticamente me había declarado en guerra contra mi propio gremio.

Sin embargo, este año me correspondió el honor de integrar, junto a otros distinguidos colegas, el jurado que debía evaluar las postulaciones al Premio Nacional de Periodismo.

La oportunidad de reencontrarme con la profesión que me apasiona y que me ha brindado tantas satisfacciones, no pudo ser mejor ni más emotiva.

Para sorpresa nuestra, recibimos una cantidad de trabajos que supera ampliamente la cifra de años anteriores. Pero más que eso, motivo de orgullo fue la gran participación de postulados que enviaron sus recaudos desde todos los rincones del país. De la Guajira a Guayana y de Táchira a Nueva Esparta y a Falcón, en una proporción muy por encima de los medios caraqueños.

Los temas predominantes fueron planteamientos de tipo social, casi todos con un enfoque profundamente humano.Los colegas de provincia enviaron trabajos que evidencian una hermosa vinculación con su entorno, con su comunidad, con su país. La mayoría de ellos con visiones positivas, estimulantes, que enseñaban salidas a los problemas que denunciaban. El tema político que tanto apasiona a los periodistas caraqueños estuvo ausente de las preocupaciones de los colegas del interior.

Entre los ganadores cabe mencionar, por ejemplo, a Judith Valderrama, a quien le correspondió compartir el Premio Nacional de Periodismo Mención Prensa Escrita con Wilmer Poleo Zerpa, coordinador de sucesos de este diario.

Esa joven nos envió un dramático llamado y una serie de reportajes desde San Cristóbal, que hablan de un extraño mal que aqueja a niños tachirenses y que los condena a una existencia muy corta. Se les conoce como “los niños grises”. Esa periodista y ese tema merecieron el Premio. Así como lo mereció también Jorge Labrador, de Televen, por su extraordinario trabajo sobre el drama de los habitantes del Túnel de Roca Tarpeya. Luis González, de 82 años, por su tesón como articulista aún activo en su Valera natal. Nelson Castro, de El Nacional, y Miguel Ángel González, de Panorama, por sus estupendas fotografías.

No conozco la filiación política de ninguno de ellos, ni la de Mauricio Cabal de Venevisión, reconocido con una mención honorífica. No sé si son chavistas o son opositores.

Sólo sé que hacen buen periodismo, equilibrado, objetivo, humano. Sé también que esos 138 trabajos que recibimos nos dieron a todos una visión esperanzadora de que son muchos los colegas que, silentes, siguen ejerciendo su profesión con ética y con orgullo.

El día que anunciamos en rueda de prensa aquí en la capital los ganadores, la historia fue otra. Los asistentes, en representación de los medios de siempre, los avasalladores, los destructivos, recibieron la noticia con indiferencia, con desprecio.

Ni un aplauso. Ni una sonrisa por los colegas premiados.

Privó de nuevo la mezquindad.

Ellos no terminan de entender que cada vez están más solos y que el país es distinto a como nos quieren mostrar en su patético papel de peones de empresas. Pero no lograron quitarnos la alegría. Hay gremio para rato. Felicitaciones a los buenos.



+Periodista




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Mariadela Linares*


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