La Derecha y la División Social del País

Hay dos situaciones en las cuales la derecha ha tenido un desempeño más o menos efectivo desde el punto de vista comunicacional. Para ellos ha sido muy duro desmontar el liderazgo de Chávez y hay que reconocer que en eso se la ha ido el alma. La campaña mediática para este propósito ha sido intensa pero Chávez está como un roble.

No ha sucedido así, con el manejo o idea de hacer ver que la violencia y la división del país en dos toletes, es un fenómeno nuevo y producto de Chávez. He oído a personas humildes y pobres que ahora están o viven mejor, sostener que Chávez rompió la armonía social que supuestamente prevalecía en Venezuela antes de 1999.

La derecha venezolana, sintiendo que ese mensaje ha calado en sectores sociales que fueron excluidos con sus políticas, ha plasmado e insistido en los pocos documentos que han dado a conocer, la idea de la unidad nacional, como una manera de suavizar su enfoque de clase. El eslogan de “unidad nacional” y una Venezuela donde caben todos como igualitos, es un intento de irse al baúl donde tienen su políticas para sacar el símbolo o recurso de Juan Bimba con el cual ideologizaron la sociedad dividida que construyeron durante las últimas cinco décadas del siglo XX.

No deja de ser verdad, que hoy somos un país dividido y probablemente lo seremos siempre. Eso es verdad, lo que no es verdad, pero mucha gente no lo tiene como verdad, es que Venezuela es hoy un país menos dividido que antes y la división que hay ahora, a diferencia de la división que existía ayer, está menos encubierta que antes. Hubo un Juan Bimba colocado como símbolo de un partido para sembrar y “suavizar” esa desigualdad y división del país.

El Juan Bimba que tenía AD como un símbolo y el lema AD es el “partido del pueblo”, era una eficaz estrategia para que muchos venezolanos se sintieran ocupando un puesto privilegiado en la sociedad venezolana. Un alto porcentaje de venezolanos se sentían fotografiados en esa imagen y les era suficiente recibir y tener ese bollito de pan en el bolsillo de su liquilique blanco. Su pobreza era asumida como un destino o como un mal necesario. La imagen de ese Juan Bimba que tuvo el partido del pueblo, trasmitía esa idea sobre la pobreza e inducia a los pobres a sentirse cómodo con ella. Perverso el enfoque y perversa la manera para que el Juan Bimba que era el pueblo, asumiera muy conforme su condición de pobre. Hasta el detalle de las alpargatas, cuadraba con la intención de hacernos ver a Juan Bimba como un modelo o un sueño que debíamos seguir. Ser un Juan Bimba, era el proyecto que nos vendía y ya esa figuraba de Juan Bimba que era pueblo, contenía su sentido de división social promovida como política.

La derecha no pierde oportunidad y alimenta diariamente esa tesis de un país divido a partir de Chávez. Un “alto” dirigente del MAS sostuvo en una nota de prensa recogida en Correo del Orinoco, que los índices delictivos que se observan en el país, son productos del “discurso de odio y división de Chávez”.

Exponen sus mentiras como si no hubiese historia y no estuviera muy bien documentada la tremenda división social que promovieron con sus políticas. Hay muchos documentos sobre la pobreza y la desigualdad en la Venezuela de AD, COPEI y sus derivados. Recientemente leí en Cronología de una Implosión de Teresa Maniglia, que en diciembre de 1995, el país había cerrado con una pobreza de 84%. El l PNUD, que es un programa de una institución con un perfil político bien distinto al proceso, ha informado por años de cómo Venezuela ha venido superando los altos niveles de pobreza y desigualdad dejados por la IV y sus partidos, pero para la derecha venezolana esto no cuenta. No es división social y política que un 85% de los venezolanos haya vivido en un estado de pobreza, pero ahora, en unas condiciones en las cuales esa pobreza ha descendido considerablemente; el país si se encuentra dividido y esa división (con la delincuencia) es producto de Chávez.

El símbolo de Juan Bimba parecía real, pero no lo era porque nos más 10% disfrutaba de la riqueza y tenía la opción de negociarla. Para los nalguitas blancas es normal la exclusión escolar y negarles a jóvenes su derecho al Estudio. Es normal o era normal, la existencia de los comités de cupos como una vía para lograr un cupo en la universidades. Ahora luchan para regresarnos a ese estado de cosas, porque eso le asegura su modelo de exclusión y de universidades solo para ellos.

evaristomarcano@cantv.net



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Evaristo Marcano Marín


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