Dos campañas y dos candidatos para dos países

Mis queridos lectores, escuchando por la radio en la mañana debatir a distintos analistas políticos acerca de los eventos de inscripción de candidaturas ocurridos el domingo y lunes pasado, me sentí motivado a atormentarlos una vez más con mi modesta y por supuesto falible visión del asunto. Además debo decir que vi partes del discurso del señor Presidente, pero confieso que me atrapó la trama de una película que pasaban por el cable y no lo escuché completo.

Por supuesto, algo sobre lo que hay que referirse son los cinco objetivos a ser perseguidos por el próximo gobierno del Presidente Chávez: Independencia; construcción del socialismo; convertir a Venezuela en una potencia en el ámbito político, social, moral y económico, para avanzar en la construcción de una gran potencia latinoamericana y caribeña; conformación de un mundo multicéntrico y pluripolar, para desmontar el proyecto unipolar de Estados Unidos y sus aliados; conservación y salvación de la vida en el planeta, para continuar contribuyendo con la supervivencia de la especie humana, amenazada por el sistema capitalista.

Después de leer todo lo anterior, no queda más que decir “GUAO” en tono de franca admiración. Obviamente, no podemos decir que el Presidente Chávez no piense en grande, no estamos en presencia de un simple y piche programa de gobierno para un país subdesarrollado tercermundista, pero eso sí, petrolero. Este es un plan de gobierno planetario, casi intergaláctico. Debo decir que ya me bajé de Internet el extenso programa de gobierno, el cual pienso leer con calma y más que leer, estudiarlo a profundidad, y quien sabe, me permita abrumarlos con otro de mis artículos.

Por los momentos, me concentraré en los cinco objetivos planteados por el señor Presidente. Partiré con aquel que habla de la independencia. Puedo estar de acuerdo con el señor Presidente en el sentido de que en materia petrolera se haya dado un proceso de mayor independencia, al aumentar las tasas de regalía o el cobro de impuesto sobre la renta. Ahora con respecto a los negocios que se están haciendo en la Faja del Orinoco no estoy muy claro al respecto. Sin embargo, debemos estar conscientes que en términos de independencia de las importaciones y en particular de alimentos seguimos años luz de declararnos independientes. Y aun cuando, haya un discurso antimperialista y antinorteamericano, seguimos trayendo toneladas de productos de allá. Incluso leí y vi unas fotos de unos motor-homes traídos de Gringolandia por PDVSA para la campaña presidencial.

Yo nunca he postulado que después de 13 años de gobierno pudiéramos lograr una completa independencia con respecto a las importaciones de alimentos, pero si creo que ya deberíamos haber visto desde hace unos años una tendencia a la baja, pero esto no ha ocurrido. Esto se debe a dos razones, una que se ha incrementado el consumo, pero la segunda apunta a que no ha habido una revolución productiva en el agro. Tampoco, ha habido una revolución productiva en otros sectores. Aquí quiero destacar que en lo que medio leí del programa de gobierno se admite que seguimos siendo una economía mono exportadora de petróleo.

Ahora bien, si en 13 años de gobierno no se ha logrado avanzar en la independencia económica y la diversificación de las exportaciones, ¿por qué debemos creer que en los próximos seis años si se podrá hacer? En este sentido, desde 1998, en cada elección venimos escuchando la misma promesa, algo así como el borracho que le promete a la esposa que esta vez si va a dejar de tomar.

Con respecto al segundo punto – la construcción del socialismo- este es un tópico bien controvertido, como ya he señalado en otros artículos, para algunos radicales hasta ahora no se ha construido ningún socialismo, y para otros ya estamos en el propio comunismo estalinista. Para algunos no se ha alcanzado el socialismo porque no se ha llegado a la expropiación total de los medios de producción, y este gobierno se ve como de corte socialdemócrata, mientras para otros, las expropiaciones ya definen a este gobierno como comunista. El Presidente ha dicho que la empresa privada tiene cabida en este modelo siempre y cuando se adecúe a las normas que impone el Estado. Para algunos como el Presidente uruguayo, Chávez no va a construir ningún socialismo al final, pero sí habrá mejorado las condiciones de vida de los más pobres.

Con respecto a convertir a Venezuela en una gran potencia en todos los órdenes, por supuesto, esto luce desproporcionado para un próximo gobierno de seis años, más aun, si tomamos en consideración que en estos 13 años de gobierno no se ve que se haya adelantado gran cosa en ese sentido, a pesar de haber contado con unos ingresos cuantiosos provenientes del sector petrolero. Es difícil imaginar a Venezuela de potencia cuando uno viaja a Oriente y lo que se encuentra en el camino son cráteres lunares, no huecos, además de pésimos servicios públicos. Un país que pretenda erigirse en potencia por lo menos debería tener unas carreteras y vías de comunicación en perfecto estado, y un suministro eléctrico confiable.

Además, en los próximos seis años se pretende contribuir a conformar un mundo multicéntrico y multipolar, aquí la cosa se torna un poco delirante, no se trata de subestimar a Venezuela, pero es necesario ser realista con respecto a que pinta nuestro país en el concierto mundial. El mundo multipolar lo están construyendo los chinos, los hindúes, los brasileños a fuerza de productividad y de ganar terreno en los mercados mundiales, su capacidad económica es la que les permitirá efectivamente tener un peso político en la escena mundial.

Por último, el objetivo de que aquí en Venezuela contribuiremos a la salvación del mundo y la especie humana, del capitalismo depredador, luce bastante desproporcionado. Por lo menos en conservación del ambiente estamos raspados, con la promesa fallida de que nos podríamos bañar en el río Guaire, con los derrames de petróleo en el lago y los ríos, la contaminación de las aguas por las cloacas, con las aguas negras putrefactas corriendo por las calles donde juegan niños y se expende comida (se me viene a la mente El Palito en Carabobo), con los escapes de los autobuses que echan humo negro por las calles de las ciudades sin que las autoridades tomen cartas en el asunto. Por todo lo anterior, dudo mucho que en un futuro gobierno de seis años esto pueda ser subsanado.

En resumen, todos los objetivos históricos planteados por el Presidente Chavez para el próximo sexenio parecen ser propios de un gobierno futuro que debería durar 50 años o más. Por lo tanto, a cualquiera que tenga dos dedos de frente estos objetivos deben parecerle desproporcionados. Más aun, si tenemos en cuenta que este es un gobierno que cuenta con una historia a su espalda que data ya del siglo pasado. Objetivos que se siguen repitiendo y repitiendo sin que se vean resultados positivos que nos señalen que estamos avanzando en la dirección correcta.

Por supuesto, que si existen logros, de no ser así, el Presidente no iria por un tercer mandato. Básicamente, los programas sociales llamados misiones han logrado un impacto en los estratos de menos recursos, aliviando la pobreza y los sufrimientos de esta parte de la población. Esto se ha convertido en un capital de votos para el Presidente que le permiten ir a una reelección con ventaja.

Como podemos apreciar si usamos la lógica y el raciocinio, los objetivos delineados no parecen factibles de ser cumplidos por lo menos ni en el corto ni en el mediano plazo. Sin embargo, y como ya lo he señalado en otros artículos, ¿Quién dijo que la política es racional? En este caso, se trata de hacer soñar a la población con un futuro mejor, con un mundo mejor, con el paraíso en la Tierra, de despertar el orgullo nacionalista, el sentido épico, heroico, de un pueblo alzado frente a un gigante imperial, a David contra Goliat. De un pueblo en pie de lucha contra un sistema mundial de opresión, el capitalista, los explotados contra los explotadores, el pueblo contra la burguesía, los revolucionarios conta los majunches. ¿Puede este discurso tener éxito? Mi respuesta es categórica, claro que sí, de hecho ya lo ha tenido, y por eso el Presidente va por una segunda reelección y un tercer mandato.

Por el otro lado, tenemos a la oposición que se ha unido para enfrentar a Chávez. Este no es sólo el caudillo que une a sus partidarios, sino también, el que ha logrado unir a toda la oposición. Una oposición que ha caminado sin mucha brújula por mucho tiempo, intentando en un primer momento tumbar a Chávez por la vía del golpe militar y la desestabilización económica, para finalmente enrumbarse por la vía de la lucha democrática. Una oposición aglutinada en la clase media y alta.

Tenemos un candidato con el cual fácilmente se pueden identificar los sectores más pudientes de la sociedad, es de ahí de donde proviene el candidato Capriles. Un hombre que a mi modo de ver no tiene el don del verbo encendido de Chávez ni el carisma de éste. Sin embargo, hoy en día representa a todos aquellos que desean ver fuera del poder al actual Presidente. Hay que estar claros que a los opositores a ultranza poco les importa si Capriles pueda ser un buen Presidente o no, poco importa su programa de gobierno (estoy seguro que la gran mayoría no se lo ha leído ni se lo leerá, claro lo mismo pasa con los partidarios del gobierno), lo único que importa es quitar a Chávez del medio, partiendo de la base que cualquier cosa será mejor que el actual gobierno. A mi modo de ver, tampoco hay mucha racionalidad en el sector de la oposición, también aquí es el factor emocional el que impera.

Frente a todos los objetivos planteados por el Presidente Chávez, Capriles enarbola el eslogan del progreso, 3 millones de empleos, educación, cero expropiaciones, seguridad, trabajar con los empresarios para aumentar la producción. Tal como se puede ver, los objetivos de Capriles lucen como de menor envergadura, más aterrizados. Sin embargo, tampoco se ve muy claro el como se logrará todo esto. En todo caso estoy convencido que no es el programa de gobierno lo que movilizará a votar por Capriles. Unos lo harán porque simplemente quieren salir de Chávez, y para éstos, el candidato podría ser el Pato Donald y el programa de gobierno podría ser la guía turística de Disney World, y creo que será la mayoría. Otros lo harán porque ideológicamente son enemigos de la idea del socialismo. Otros lo harán por presión del entorno familiar y de amigos.

Como podemos ver tenemos dos candidatos con características distintas, uno procede de los sectores de menos recursos, el otro proviene de la clase alta, uno tiene un carisma especial para el pueblo llano y un discurso emocional que crea un clima de identificación muy especial, el otro no tiene una facilidad oratoria que destaque y que pueda crear fácilmente una identificación con los sectores de menores recursos. Un candidato tiene un camino andado en cuanto a realizaciones sociales, el otro solo puede prometer a los sectores de menores recursos que las misiones no desaparecerán. Uno que le promete al pueblo ser parte de un proceso histórico que trasciende los límites territoriales, otro que promete un estado de progreso, sea lo que sea que esto signifique, dentro de los límites del territorio nacional. Uno que se concentra en la patria grande, otro que se circunscribe a la patria chica, uno que le hace soñar al pueblo con un nacionalismo que trasciende las fronteras, fronteras que la gran mayoría de sus adeptos jamás han cruzado y posiblemente jamás lo harán, otro que habla de soluciones dentro del territorio nacional sin pretensiones de internacionalismo, para unos adeptos que gustan de viajar por el mundo y que esperan poder hacerlo en el futuro sin las restricciones de CADIVI.

htorresn@gmail.com



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Hernán Luis Torres Núñez


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