Día mundial del Ambiente

Para muchos, tener todo en la vida nunca es alivio suficiente, como para intentar el disfrute de las infinitas bondades que nuestra Pachamama dio a luz y vio nacer en un abrir y cerrar de ojos. Ya sea por el inicuo capricho de cazar elefantes o por la incipiente alegría de matar a una mosca, todos juegan a ser el Dios de lo ajeno, en la cegada tierra de las balas perdidas.

Cuando lo consiguen, deciden ser dueños de su propio destino, a expensas de un futuro que llevamos a cuestas al mirarnos fijamente a los ojos, para evadir la insaciable necesidad de insultar, a ese quien justifica la existencia del ser, como auto retrato de la barbarie humana en la Sociedad Moderna y su impulsivo proceso emancipador.

Un tanto confundida, la esperanza de que el Medio, interactúe racionalmente con el Hombre, siempre ha dependido de artificios humanos que rentabilicen un ciclo de vida provisto en absorber los recursos naturales que yacen a lo largo y ancho de la geografía global. La decadencia de los pueblos, en sostener un modus vivendi con el mayor grado de confort posible, ha sido solapado por un fuerte interés de priorizar aspectos: políticos, socio-económicos, culturales y religiosos, por encima de la asfixiada punta del iceberg: la Tierra.

La Ecología, se define como la ciencia capaz de estudiar la interacción de los seres vivos con el entorno, sea para generar cambios positivos o negativos. La salud del Medio Ambiente, es provista por el respeto o no a la biodiversidad, ecosistemas y biomas en los que el Ser Vivo interviene, para dejar entrever, si esos cambios generan bienestar o daño al equilibrio “verde”, y así determinar que tan cerca o lejos estamos de ese infame y ancestral neologismo llamado “Ecocidio”, que aflora la indiscriminada indiferencia en destruir la agradable pureza de la naturaleza y sus invitados.

¿Leyendas Urbanas?

El desastre nuclear de “Chernobil” que tuvo proporciones apocalípticas, se produjo en el país europeo de Ucrania, el 26 de abril de 1.986, siendo un irreparable daño ambiental, por la nube de humo radiactivo que se acrecentó hasta miles de kilómetros de distancia del lugar de la explosión. Además, generó unas 500 veces más radiación que la bomba atómica arrojada por Estados Unidos sobre la ciudad japonesa de Hiroshima en 1945.

El 25 de abril de 1.998, se produjo un agresivo deterioro ecológico, en el Parque nacional y natural de “Doñana”, en la ciudad de Andalucía, en territorio español, tras el vertido de seis millones de metros cúbicos de aguas ácidas y lodos contaminados en las cuencas de los ríos Agrio y Guadiamar, que se  generó tras el rompimiento en dos de sus lados, de una balsa de residuos de metales pesados muy contaminantes de 8 hm³, lo que liberó gran cantidad de líquido de muy bajo pH (alta acidez). La toxicidad, genera un debate a escala global, sobre lo permisivo de los gobiernos y las trasnacionales que dejan en manos del lucrativo azar, el destino de las biosferas y sus recursos naturales.

El 20 de abril de 2010, la plataforma “DeepWater Horizon” ubicada en el Golfo de México y operada por la empresa “Transocean” bajo contrato con British Petroleum, “BP”, sufría una explosión y dar inicio a una fuga de petróleo incontenible. En Mayo de aquel año, ya eran más de 12.000 los barriles derramados por día.

La codicia y el alma envenenada por la “lechuga verde”, hizo que los responsables priorizaran el recupero de los galones de crudo perdidos, sobre la preservación de las aguas contaminadas. ¿El resultado?  Hasta junio de 2012, se calculan 190, 120, 055 millones de galones de petróleo derramados por el Diablo, con la siempre íntima complicidad de Estados Unidos y sus aliados.

Se han visto afectadas más de 400 especies marinas, que incluyen ballenas y delfines, 110 tipos de aves neotropicales migratorias y se ha trastocado el equilibrio ecológico de una manera drástica y lamentable, porque los intereses capitalistas, tienden a olvidar muy fácilmente todo lo miserable que llevan por dentro, y que por cuita, hacen que el fin justifique el Medio, de quienes injustamente pagan las de sus ecocidios.

Pero no siempre, es el Hombre, el amo y señor de su propia desgracia en el efímero camino de la vida. El 11 de marzo de 2011, el país asiático de Japón, vivió en carne propia, como los embates de la naturaleza, nos obligan a identificar lo abismalmente lejos que estamos en entender el verdadero significado de apreciar nuestra existencia diaria en la Tierra. Las condiciones geológicas del suelo nipón, incidieron en esos 8,9 grados de magnitud en la escala de Richter, que devino en el colosal Terremoto y que produjo un accidente que inició en la planta nuclear Fukushima 1, y que se extendió hasta el punto de considerarse el peor desastre nuclear desde Chernobil, según la Escala Internacional de Eventos Nucleares (INES).

El caos desmedido de las personas, ante la radiación nuclear, el desconsuelo de ver sus vidas al borde de la muerte, y el desconocimiento ante el grado de peligro que enfrentaban, nos hace pensar cuán lejos estamos de entender sobre la problemática ambiental que vivimos. La contaminación de aguas freáticas, el resquebrajo de la cadena trófica, los residuos tóxicos en laderas, montañas y el paisaje circundante, así como los gases licuados de petróleo que liberaron metano y demás elementos perjudiciales para la atmósfera, son apenas aleccionadoras consecuencias de un perverso, sofisticado y erróneo planteo socio-cultural que se edifica a nivel global.  

El gran problema de absolutamente todas las catástrofes ambientales producidas por el Hombre y sus retrógradas miserias, es que siempre desaprende lo vivido, volviendo a caer en el mismo circulo ecocida de toda la  vida. ¿Por qué?, pues mientras hallan intereses económicos, políticos y ególatras de por medio, no habrá reactor nuclear, embalse minero, humo radiactivo o naturaleza que valga, para rentabilizar sus más profundos deseos de apoderarse de lo que nunca podrán tener: la paz.

Junio Ambientalista

De allí, que apenas desde el año 1.973, se celebra cada 5 de junio, el oficialmente llamado “Día Mundial del Ambiente”, tras establecerse por la aprobación de la Asamblea Nacional de Naciones Unidas, en su Resolución (XXVII) del 15 de diciembre de 1972. Tal fecha, intenta generar una conciencia eco-social en los pobladores que hacen vida en nuestro planeta Tierra, lo que sin duda alguna, ha sido una difícil tarea con la que lidiar y asimilar a diario.

Es escalofriantemente inaceptable, que celebraciones similares, sea el “Día de la Tierra”, el “Día del Agua” o el “Día de los Bosques”, datan de hace menos de tres décadas, lo cual es un pequeño gran detalle de la indiferencia ecológica y ese “no me importa”, cuando se trata de estudiar temas referentes a nuestra sana interacción con el Ambiente. Existen leyes, decretos y acuerdos que en teoría, buscan preservar nuestro genuino hábitat de vida, pero que en la práctica, no se escapan de la impunidad que nunca se cansa de asolear las mentes de quienes las han de hacer cumplir.

Por ejemplo, la Organización de las Naciones Unidas (ONU), insiste en jugar a los hiperactivos padrinos mágicos, proponiendo el “Proyecto de Pacto Internacional sobre Medio Ambiente y el Desarrollo”, que como no podría ser de otra forma, lleva abiertamente consigo, el disociado azufre del gobierno de los Estados Unidos, que en su mísero intento por controlar el mundo; ahora pretende generar con la astucia lucrativa de “salvar” el planeta Tierra, un derecho internacional que junto a la complicidad de sus etéreos aliados, será otro plan fallido en ocultar sus eco-bastardas intenciones 

Pese a ello, con los nuevos modismos del siglo XXI, léase “Cambio Climático”, “Calentamiento Global” y “Efecto Invernadero”, muchos países han venido reformando su norma legal, intentando que las personas confirmen su asistencia y conozcan la responsabilidad ambiental con el Medio, para que cuando las garras del sistema capitalista ataquen al blanco favorito, no hallan sorprendidos alarmistas. 

Cada país, dispone de instrumentos legales y políticas ambientales para preservar la quietud natural; por ejemplo, Chile en el 2010 creó el “Ministerio del Medio Ambiente”, la “Superintendencia del Medio Ambiente” y el “Servicio de Evaluación Ambiental”. En el 2005, Perú promulgó una nueva “Ley General del Ambiente”. A su vez, México aprobó en el 2012 una “Ley General de Cambio Climático”, y Nicaragua en el 2005, creó la “Ley Especial de Delitos contra el Medio Ambiente y los Recursos Naturales”.

Más allá de esos aciertos legales, en Brasil, se debatió el polémico “Código Forestal”, que ha sido fuertemente criticado por sectores ecologistas a escala global, que dicen generará una ola de deforestación en la Amazonía y el uso indiscriminado de suelos en áreas rurales del país. Pese a que el Proyecto de Ley, ya fue vetado y modificado en varias de las disposiciones más “antiecológicas” por el ejecutivo brasileño, es junto a la seudo-trascendental “Cumbre Río+20” del año 2012, lamentables ejemplos, de cómo la perversidad del interés económico, superpone la paz de la naturaleza, aunque lo oculten en la astuta dialéctica de reunirse a debatir la problemática ambiental global.

No importa que existan los estatutos legales claramente tipificados en cuanto a los deberes y derechos de los ciudadanos para con el bienestar ambiental; el gran problema, es que se pongan en práctica en el seno de las colectividades. Que se procesen las denuncias por delitos ambientales, que exista celeridad en el proceso y que se creen mecanismos para subsanar los daños del agresor a nuestra Madre Tierra, tienden a ser desvalorados a un segundo plano, junto al: maltrato intrafamiliar, la crueldad a los animales, el abuso infantil, la discriminación racial y de género, etc. 

La Venezuela del futuro

 En la República Bolivariana de Venezuela, se vienen gestando oportunos cambios en la concepción integral de que todos los habitantes, deben asumir un rol activo en la defensa de la sana interacción Hombre-Medio, y entender las responsabilidades eco-sociales, culturales y legales que confiere ese dualismo de vida.

 En el tema de los mecanismos legales para hacer cumplir el respeto ambiental a nivel nacional, se puede señalar la “Ley Orgánica del Ambiente”, que data de finales del año 2006 y que vino a proponer un marco reglamentario didáctico y consecuente, en la educación ambiental que la ciudadanía debe conocer, adoptar e incentivar dentro del proceso de interacción diaria en sus comunidades, áreas de trabajo, escuelas, espacios públicos y cualquier otro espacio geográfico en el que intervenga el Hombre.

 Actualmente, la reforma a la “Ley Penal del Ambiente”, aprobada por la Asamblea Nacional en el año 2011, es otro instrumento legal, que genera una acción sancionatoria a toda aquella persona natural o jurídica que atente contra el equilibrio ecológico de nuestro sagrado territorio, léase: irrespeto a los ecosistemas, irrumpir en áreas verdes protegidas, atentar contra la biodiversidad, al igual que la inmovilización de navíos, el vertido de hidrocarburos a cielo abierto, generar incendios forestales, el manejo irresponsable de los desechos sólidos, entre otras acciones que perjudican el medio Ambiente, serán castigadas con multas que podrían llegar hasta las 10.000 unidades tributarias y privaciones de libertad que oscilan entre 9 meses de prisión y cadena de hasta 10 años para el o los responsables en atentar contra la naturaleza.

El documento legislador, exhorta a la población a denunciar los delitos ambientales que se presencien dentro de sus comunidades. Los organismos judiciales, deben estar abiertos en admitir dichas denuncias e iniciar una investigación que arroje la detención de los involucrados y el intento de reparar los daños al Ambiente. Los medios de Comunicación Social, deberán ofrecer una cobertura oportuna a tales delitos. El desestimar esa clase de hechos noticiosos, debido a líneas editoriales tendenciosas o por la propia jerarquización del Medio, podría acarrear el pago de multas que alcanzan las 500 unidades tributarias para la empresa comunicacional.     

Nos  valemos del pasado reciente, para recordar las llamadas carreras “Fun Race 4x4”, que se realizaban hasta hace un par de años en Venezuela, con la promoción, transmisión y el auspicio de medios privados, como el diario impreso “El Universal”, o el canal de TV “Globovisión”, entre otras marcas comerciales, que hacían de un infame Ecocidio, una veloz fuente de ingreso a expensas de destruir el Medio Ambiente.

La organización “Fun Race 4x4”, empleaba los Parques Nacionales venezolanos, como “La Gran Sabana”, para llevar su divertido “rustiqueo” hasta los cimientos más verdes de nuestra amazonía. Disfrazado como un evento seudo-deportivo, derrapaban todas las frustraciones y sus miserias espirituales, en destruir los suelos, la diversidad biológica y los ecosistemas que hallaran en su infernal paseo irracional.

¿El resultado?, El Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), prohibió la práctica de esa basura en 4 ruedas, facultando al organismo público  “Inparques” a disponer y replantear las zonas naturales protegidas, así como un llamado a los individuos con conciencia eco-social a denunciar estos eventos, que por desgracia, generan daños irreparables para la salud ecológica de nuestro territorio venezolano. 

A su vez, en febrero de 2012, hubo un derrame petrolero en el río “Guarapiche”, en Maturín, capital del estado Monagas en Venezuela. Se produjo por la ruptura de una tubería en una instalación de Pdvsa, que se expandió a 19 hectáreas de las 200.000 que conforman la reserva forestal. Aunque el problema se solucionó en totalidad, tras recoger oportunamente los desechos del crudo hallados, no deja de generar reflexiones sobre las normas de seguridad ambiental estrictas que deben adaptarse obligatoriamente el realizar labores que ponen en peligro los recursos naturales. Sólo hay que rememorar las vivencias en el “Lago de Maracaibo”, para entender el grado de daño ambiental que rentabilizar nuestros errores, podría provocar al Ambiente.

  De igual manera, tenemos la reforma a la “Ley de Gestión de la Diversidad Biológica”, que pretende generar políticas públicas que salvaguarden esa nutrida confluencia de especies vivas que yacen en nuestro territorio y que tienden a ser amenazadas por la mano del Hombre, en su intento de poblar y seguir poblando cualquier área disponible. El mecanismo legal actualiza bases teóricas referidas a la bioética y la biotecnología, que rige por un lado, la necesidad de un alto grado de respeto y tolerancia a la Vida de la flora y la fauna, y por el otro, propiciar el desarrollo de avances científicos en el campo agrícola, ambiental y de salud.  

A destacar, la “Ley para la Gestión del Manejo Integral de Residuos y Desechos Sólidos no Peligrosos”, aprobada en el año 2010, que bajo la figura de una “Superintendencia Nacional”, busca supervisar, fiscalizar y sancionar las impericias e irresponsabilidades que se acometan en el proceso de acomodo, manejo y deposición de la basura. Se propone una labor preventiva y cautelar, dentro de un nuevo orden en la gestión pública ambiental venezolana.

Por su parte, la reforma de la “Ley de Bosques y Gestión Forestal”, que aunque nació como base legal en el año 2008, necesitaba cambios teórico-prácticos para que desde el 2012, fuera un instrumento al servicio “real” de las comunidades. La nueva reforma, busca reimpulsar el patrimonio forestal, que tanto se ha venido agravando, por el uso indebido de los recursos naturales y la problemática climática global. Gracias al XIV Censo Nacional de Población y Vivienda, que se realizó en el 2011, se precisó la redistribución poblacional de los venezolanos, y la necesidad de replantear y preservar el respeto a las áreas verdes, mediante un “Socialismo Forestal” representativo.

Un aspecto que no escapa de la cotidianidad de muchas personas, es el problema del tabaquismo y sus daños ambientales en la geografía. Por lo que en el año 2011, entró en vigencia una resolución de “Ambientes Libres de Humo de Tabaco”,  que busca erradicar ese nocivo flagelo en el interior de los espacios públicos de Venezuela; y que incluye también: las oficinas laborales y dentro de las unidades de transporte público, lo que en teoría deviene en un Ambiente más sano para todos sus habitantes.

 Otra iniciativa del gobierno venezolano, para preservar la interacción Hombre-Medio, ha sido con la activación de la Misión “Luciérnaga”, que desde el año 2010 y a lo largo de varias fases, viene por ejemplo: sustituyendo bombillos incandescentes por luces de bajo consumo energético, la sustitución de aires acondicionados con alto grado de consumo eléctrico, por aparatos más ecológicos, al usar gas R-134 con sistema auto off y la creación de brigadas ambientalistas, prestos a realizar charlas, foros y visitas “casa por casa”, para crear una conciencia eco-social en la gente.

Cuando se teorizan, analizan e internalizan todos los juicios de valor del presente relato, se entiende que el Ambiente, es el eje fundamental de nuestro estilo de Vida, y la razón por la que muchos de los que recibieron la Carta de Invitación Pro-Naturalista, se negaron en asistir a la cita ecológica. Quizás para ocultar las ancestrales heridas, esas que no se curan agudizando el dolor, sino aprendiendo a tolerar y respetar lo que realmente fuimos, somos y podríamos llegar a ser.

Hacer de la naturaleza una mercancía, se erige la contradicción y la incredulidad, al sentir que cada día, mientras usted lee la libertad de mis palabras, alguien lanza la indiferente moneda ecocida al aire, y sólo queda esperar que uno de nosotros tenga la suerte de no dejarla caer en las manos equivocadas.

Esas que siempre juegan a desafiar los linderos de la codicia, el ventajismo y el resentimiento, en aquellos que defienden su ruina espiritual en el fallido intento de secuestrar la razón, de quienes nunca dejaremos caer la ideología ecológica, que en puño y letra, nos libera de la toxicidad y obliga a mantener una actitud positiva en la lucha Pro ambientalista a escala global.

 carlosfermin123@hotmail.com


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Carlos Fermin

Licenciado en Comunicación Social, mención Periodismo Impreso, LUZ. Ekologia.com.ve es su cibermedio ecológico en la Web.

 carlosfermin123@hotmail.com      @ecocidios

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