Los tortazos de lo tortuoso

Por más que se considere desatinado hay que admitir que la estrellita Capriles Radonski es (por hora, y por ahora) el candidato presidencial de la MUD. Y digo desatinado porque tengo el pálpito de que si en la cuarta República a este trufador no le hubiesen comprado en pública almoneda política –y de urgencia– una plaza de congresista por el estado Zulia que, ni como turista conocía, a lo mejor hubiese apelado al expediente de auto secuestrarse con fines inconfesables. Y no dudo que su director de campaña hubiese sido su compinche. Tenían tan extravagante estrechez, en su relación personal siendo adolescentes además del polvo neonazi en el que hoy incluso también se revuelcan ideológicamente, que tal sospecha la hubiera confirmado de inmediato, el supuestamente descosido Columbo, sin nada de contratiempos criminalísticos. Pero por esa entrevista tan llena de tortuosidad con el conocido truhán internacional, Uribe Vélez, amén de su cobarde actuación en la embajada de Cuba y el secuestro del ministro Rodríguez Chacín, hace ya diez años, la predicción entonces no es <>, sino más bien, <>, y todo por aplicar la sonada máxima: Dime con quién andas, y te diré quién eres. Porque observando a este ablandabrevas no he podido olvidar que ya los antiguos griegos tenían un alto concepto de la vida social, de la política, y del político… ¿Qué si no? Veamos entonces.

Se sabe quizás disponiendo de pocos datos, que Anaximandro, Tales de Mileto y Pitágoras fueron políticos. Que Parménides dio muchas leyes a su ciudad. Que Empédocles restauró la democracia en Agrigento luego de haber sido secuestrada por un tirano oligárquico... (Y por cierto que hace diez años el pueblo fue Empédocles, Venezuela Agrigento, y Carmona Estanga el tirano oligárquico). Que Arquitas fue jefe de Estado (estratego de Tarento, pues) y Meliso estadista almirante no obstante que Aristóteles lo tildara de ordinario y lerdo por el hecho de haber confundido el Ser con el mundo material. Que incluso Zenón ofrendó su vida tratando de quitarle de encima a sus compatriotas al tirano Nearco, y que la política, arte de la justicia, formó parte de las especulaciones lúcidas, y no precisamente precoces, de Platón. Y por cierto que en el diálogo Gorgias (de los primeros en utilizar como filósofo lugares comunes en los argumentos, además de cadencia en la prosa) Platón se encabrita contra la retórica que era el arte de los sofistas: una técnica de persuasión divorciada de la tesis a defender o al tema de que se trata, oponiendo entonces a eso [Platón] una retórica vista como un arte verdaderamente persuasivo, pero solamente ya respecto al objeto que le es propio. Porque es que la retórica no tiene en principio objeto propio, ya que permite hablar de todo no persiguiendo entonces persuadir sino a quienes tienen un conocimiento sucinto e incongruente de las cosas de que se trata; vale decir, a los ignorantes que, en definitiva somos todos, en mayor o menor medida. Pero en este caso ni siquiera sería un arte, sino una técnica adulatoria que ofrece una mera apariencia de la justicia, diálogo de Platón –Gorgias– donde Sócrates discute sobre la retórica falsa y verdadera y ella también entendida como el arte de lisonjear. Pero es que la retórica puede ser útil también para patrocinar con soflamas la propia injusticia y, sobre todo para esquivar la pena de esa injusticia cometida, lo cual no encarna una ventaja porque el mal para el humano no está en sufrir la injusticia, sino más bien en cometerla, dado que esta ensombrece y deprava el alma. (Caso típico: Capriles Radonski). La retórica, ante su desgana entonces acerca de la justicia de la proposición a patrocinar, implica la convicción expresada en dicho diálogo (por Calicles) de que la justicia es sólo un acuerdo humano que, respetar es de idiotas, en razón de que la ley natural es la del más fuerte y que el más fuerte sigue únicamente su propio placer, despreocupándose de la justicia. Por tanto el bien no puede conseguirse, sino con la virtud, y esta no es más que el orden y la regularidad de la vida humana. Y, como buena resulta entonces el alma que resulta ordenada, por lo que también resulta sabia, moderada, y justa a la vez.

Pero es que la estrellita esta no tiene retórica, ni siquiera adulatoria, sino una listita de frases más que todo publicitarias anotadas para colmo en una chuleta y pronunciadas con desapacibles ojos exoftálmicos: <>. <>. <>. (Cuchillo para su propio pescuezo). ¿Habráse escuchado alguna vez, en el mundo político, mejor concierto de bobadas?

Este muchacho en fin resulta tan insignificante intelectualmente, que le permite hoy a Manuel Rosales surgir como un sedicente filósofo luego de aquellos risibles aforismos suyos… ¡Trágico para la MUD, y para el país! ¿No?

Capriles Radonski, o cualquiera otro presuntamente mejor equipado dentro de la MUD -y Borges me permite recrear esto, finalmente- no sería más que un mediocre viajero del tiempo que traería de su conocidísimo futuro solamente la flor marchita de su odio por el pueblo, y más por el pueblo otrora desamparado. Y el origen de un odio, bien lo sabemos, siempre es oscuro…

Por tanto, el futuro con la MUD, ya es tétrico.

canano141@yahoo.com


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Raúl Betancourt López


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