Los olvidados del 13 de Abril y otras fechas claves de la Revolución

“La justicia es como las serpientes, sólo muerde a los descalzos” (Eduardo Galeano)

Como siempre pasa, el mundo está lleno de muchos oportunistas que se adueñan de los procesos y tuercen los principios que rigen todo proceso histórico. Era el año 88 cuando nos reuníamos en mi apartamento, en el noroeste de Maracaibo un grupo de camaradas, idealistas de la Revolución y del Socialismo. Organizábamos reuniones de círculos de discusión política, organizábamos a la gente sin techo para rescatar los terrenos baldíos de Maracaibo y para reforzar la defensa de las casas que la gente había construido. En fin éramos unos muchachos y muchachas espontáneos que nos encontrábamos en torno a nuestros Ideales y no en torno a cargos públicos o financiamiento de proyectos, eran los años duros del bipartidismo adeco - copeyano.

Los comandantes y comandantas,  Pica-Pica, Gordo Miguel, conejo, el evangélico, entre otros y otras. Todos y todas idealistas de un Nuevo socialismo que en los años 70 y 80, tenía un fuerte arraigo gramsciano, porque no terminaba de morir el capitalismo ni comenzaba a nacer el Socialismo. La lucha la hicimos desde la propia organización popular, sin los partidos políticos tradicionales de izquierda, pero con mucho deseo de contribuir a la organización popular desde nuestras respectivas tribunas sociales religiosas, culturales.

 No éramos evangélicos, o wayuu, masistas, PCV, o liga socialista,  éramos revolucionarios, ubicados cada uno de nosotros y nosotras  en nuestras respectivas plataformas de acción popular, pero unidos en el ideal de construir una patria nueva, quizás desde una perspectiva muy  ingenua pero sincera. Cuadros políticos formados verdaderamente más allá de los dogmatismos partidistas y de las tradicionales divisiones de aquella vieja y decadente izquierda venezolana que hoy ha devenido en una derecha pragmática y servil.

Todas las semanas nos reuníamos en el pequeño apartamento de la Esperanza, tomábamos café, leíamos, discutíamos, trabajábamos en la organización popular de nuestras barriadas del norte y noroeste de Maracaibo. Organizamos aquella exitosa huelga de hambre de policía durante el gobierno de Oswaldo Álvarez Paz en la gobernación del Zulia. Organizamos la Defensa de las barriadas de las Tarabas, las Corubas, Ziruma, la Callejuela, Las Cuarenta, de los intereses urbanísticos de algunos dirigentes adecos y copeyanos, que falsificaban en un conocido periódico de nuestra ciudad títulos de propiedad de la Corona española de grandes extensiones de tierra en nuestro estado.

Luego vinieron los años de Luis Homez y muchos de nosotros que pertenecía a  la línea evangélica revolucionaria formamos El Movimiento Cristiano Popular, MCP. Estos fueron tiempos de persecución de las jerarquías religiosas del estado Zulia, contra un grupo de jóvenes que decidimos salir con la frase de “Luis Homez tiene Razón”. Hubo confusión en algunas iglesias porque todas coincidían en señalar como autores del Movimiento a varios curas de Maracaibo, porque desconocían que este era un movimiento eminentemente protestante.

Vino el tiempo de los COMECATES, grupo revolucionario de oficiales y suboficiales en el seno de las Fuerzas Armadas, con quienes establecimos contactos a través de los compañeros que pertenecían al PCV, y comenzamos a reunirnos en una casa del barrio Las Corubas. Comprometiéndonos con el apoyo a los movimientos militares bolivarianos que con Hugo Chávez, iban a liderar la Revolución que daría  un cambio a la política venezolana.

Vinieron otros momentos históricos más, que tuvieron que ver con cada intento de golpe al gobierno de Carlos Andrés Pérez. Sufrimos la persecución y acoso de los grupos de seguridad del estado, mientras que otros y otras, hoy “revolucionarios”, condenaban nuestro apoyo a los militares  revolucionarios. Es de hacer notar que estos insignes enemigos o críticos de la revolución fueron quienes descubrieron después que la revolución era un negocio y una oportunidad de enriquecimiento.

Luego la candidatura de Hugo Chávez, trajo una época de reuniones en diferentes partes de Maracaibo, claro reuniones a las cuales no asistían muchos grandes “revolucionarios de hoy” por considerar al proyecto bolivariano solo una especie de fiebre política que iba a terminar con la muerte política de unos militares idealistas y sin arraigo de pueblo. Además que no querían verse mezclados con el pueblo.

Llegó el tiempo del triunfo electoral revolucionario, en el Zulia fue tiempo de piñata política, en la cual viejos adecos y copeyanos supieron manejar las cartas políticas para ubicarse en los puestos políticos y en los proyectos que les  iban a producir muchos millones. Para esos sectores neo revolucionarios,  los revolucionarios de base nada tuvimos que ver con los tiempos de triunfo de la Revolución, a no ser que fuera por nuestro voto al movimiento Quinta Republica.

Tiempos de golpes, tiempos de abandonar el barco por parte de muchos dirigentes políticos en nuestro estado y en nuestro país. Muchos y muchas por mantener nuestras convicciones políticas perdimos nuestros empleos y hasta la salud y la vida. Eran tiempos en los cuales nos invitaban a salir por las televisoras del estado, en defensa de nuestra revolución. Muchos grandes dirigentes tenían la excusa del miedo y la persecución para no salir nunca a defender el ideal bolivariano y socialista con el cual en el fondo de su alma no se identificaban.

A nosotros nos movía el ideal de la revolución y nuestro atrevimiento para salir en las cámaras de las televisoras del estado a defender lo que consideramos nuestro. Los micrófonos de las emisoras comunitarias y de otras tradicionales eran exclusivamente  nuestros. En verdad no había tiempo de pensar en nuestra seguridad, ni en la de nuestra familia. Solo nos interesaba defender el proceso que nos pretendía arrebatar el fascismo endógeno y el imperialismo. Los dirigentes solo unos pocos dignos y muy valientes,  se atrevieron a tomar los micrófonos y a salir en pantallas, entre estos se destacan por su  valentía y coraje la profesora María de Queipo, de Eddy Bracho y de Calixto Ortega.

Ese día recibí la información que Vidal Chávez López y yo, deberíamos salir de la Emisora donde trabajábamos, porque supuestamente había orden de desaparecernos. Salimos de la emisora, pero no para escondernos, sino para movilizar gente hacia el centro de la ciudad y hacia los cuarteles  militares de Maracaibo. No descansamos hasta que no pudimos ver restablecida la señal de VTV y el anuncio del rescate del Presidente Hugo Chávez.

Es de hacer notar que el día 12 de Abril,  recibí una llamada de un amigo invitándome a participar en una misa Ecuménica de Acción de Gracias por la Paz, en PDVSA 5 de Julio, la cual rehusé, porque estaba organizada para festejar la caída del gobierno revolucionario. Ese mismo día, llegando a mi casa un vecino, empleado activo de PDVSA, me espero en la entrada de mi apartamento con una pistola y amenazaba con matarme delante de mi familia, por el solo delito de haber salido en los medios de comunicación  defendiendo nuestra Revolución. Solo me salvé por la ayuda valiente y oportuna de mis vecinos y vecinas que me protegieron a riesgo de sus propias  vidas.

Luego vino el tiempo de quedar sin trabajo, nos botaron de nuestros trabajos, vivimos el duro trance de ser aceptado en un trabajo y luego recibir la dura respuesta que  el trabajo no era posible por una u otra razón. Infructuosamente buscamos trabajo en algunas dependencias del gobierno revolucionario y nunca pudimos entrar a trabajar en ninguna de las instituciones oficiales por las cuales arriesgamos todo, hasta nuestras vidas. La excusa que nos daban era que éramos “chavistas de línea dura”

Nadie del gobierno mira hacia esas instituciones, nadie en el gobierno central supervisa la ineficiencia de muchas organizaciones gubernamentales y el inexistente compromiso revolucionario de muchos funcionarios públicos “rojos rojitos”. En estas instituciones del estado revolucionario  están enquistados muchos contrarrevolucionarios a los cuales se les ve el bojote sin tener que contonearse. Hay muchos enquistados en PDVSA, PEQUIVEN, UNEFA, UBV, y en las diferentes Misiones. La contrarrevolución es premiada y hasta estimulada por los mismos sectores del gobierno nacional.

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Obed Juan Vizcaíno Nájera


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