EL PSUV Anzoátegui y el PSUV Monagas

Decidí venirme a Miraflores y me encuentro ahora mismo en Miraflores sentado a las sombras de una frondosa mata de pomalaca. Imposible que esté ahora en la otrora casa de doña Jacinta y que hoy es sede  del Ejecutivo Nacional. No estoy en ese Miraflores porque este ser no tiene palanca ni poder para estar ahí. Estoy en otro Miraflores; El Miraflores  de mi niñez y mi juventud ubicado en el estado Monagas, que hace muchos años dejé para irme a la universidad y luego regresé para meterme de lleno en un sueño, que ya desvanecido y convertido en pesadilla, me obligaron a regresarme a la capital para terminar mis estudios que había interrumpido a causa de ese sueño.

Me fui allá para observar más de cerca los acontecimientos y tratar de comprenderlo mejor. Me hacía mucho ruido la versión de los líderes del PSUV, que afirmaban que el Gato Briceño desde hace mucho tiempo ya había entrado en proceso de turbulencia y su destino estaba marcado fuera de las filas revolucionarias. Aun entendiendo esas razones; me lucía apresurado la decisión y percibía que favorecía a la oposición en cuanto le daba argumentos para reforzar la situación de caos que necesitan imponer. Si habían soportado tanto al gato, pudo esperarse para después de octubre y matar esa culebra de otra manera

Estando Miraflores a no más de 45 minutos de Maturín me era fácil  desplazarme hasta la capital y Conversar con amigos que militan en la revolución y otros que no están en estas filas, pero que sus opiniones me servirían para hacerme mi opinión en función de las versiones que iba registrando. Antes de enfocarme en el registro de opiniones, tuve la oportunidad de revisar muchas ediciones de dos diarios locales de importante circulación –la Prensa y El Oriental- con el objeto de captar esta supuesta turbulencia porque seguramente ella se reflejaría en los medios escritos.

Revisé muchas ediciones de estos dos medios  y de los registros de conversa, concluyo que la turbulencia de haber existido no era muy pública y no entendía mucho el silencio de un buró político conformado sin gente del Gato que pudo ir alertando sobre los desencuentros entre el PSUV y el Gobernador. En la revisión de los medios escritos y en el registro de las conversas  no había señales de esta turbulencia y de este interés del Gato por desprenderse de las filas revolucionarias. Así pues, que tenía los apuntes en mi libreta al lado de la laptop sin poderme explicar este lío. Bajo la sobra de la mata de pomalaca pensaba en la cantidad de alcaldes y diputados regionales que habían decido embarcarse con el autobús del gato y el ruido en mi cabeza era más intenso.

Tenía además otro punto que incrementaba la intensidad del ruido y me recordaba el reciente artículo publicado en Aporrea con el título: “Lectura desde Anzoátegui de la expulsión del Gato”[i] ¿Cómo pudo llegarse a una desbandada  avisada –anunciada- supuestamente sin poder hacer nada al respecto para disminuir el impacto que un evento como este puede tener a futuro? ¿Quién falló? ¿Falló el Gato Gobernador? ¿Fallo el gato Gobernador, los Alcaldes y los diputados que se fueron? ¿Falló el PSUV Monagas? ¿Será un PSUV parecido al de Anzoátegui que suele comportarse como ido o en otra galaxia?

Seguía sin entender mucho o lo entendía de una manera, que no me era muy agradable. La historia estaba incompleta y me angustiaba porque había decidido ir a Miraflores para reflexionar y publicar las conclusiones de esta reflexión en tanto nos sirvieran para estar pilas con este problema.

El viaje estaba a punto de resultar un fracaso y leyendo un artículo publicado en Aporrea con el título: “Mejor salten de una vez”(**[ii]); las ideas fluyeron más claramente. Sin son ni ton, fueron apareciendo los paralelismos entre el PSUV de Monagas y el PSUV Anzoátegui. El hecho es que el “caso Gato”, es el caso Henry Falcón y puede ser en Sucre el Caso Maestre, en Anzoátegui el caso Inés Sifontes, caso Francisco Solórzano u otro(a)  camisa roja que esté ahí aprovechando su oportunidad.  El “caso gato”   nos advierte que por estos entidades tenemos equipos del PSUV “jojoto”, sin experiencia, sin herramientas para ver la dinámica política interna y tratarlas oportunamente y sin capacidad y autoridad para imponer una dirección política, que van dejando que las autoridades impongan su ley y cuando el asunto revienta, se nota las consecuencias de “liderazgo” débiles, pero que logran hacer su negocio porque la falta de control y seguimiento lo permite.

Intento concluir esto comenzando por lo que pudiera ser el final y se ve como desconectado del problema. Precisemos: 1) El PSUV Anzoátegui no se ha manifestado sobre esta desbandada porque probablemente lo ve con un caso Monagas. Su falta de experiencia y un olfato político poco desarrollado, lo lleva a considerar que el fenómeno le es ajeno. No lo es; es importante que el PSUV Anzoátegui alerte sobre la manía del gato de esconder su heces. El PSUV Anzoátegui contribuye a que en Anzoátegui haya potenciales gatos y gatas y esa contribución se hace efectiva echándole tierrita a ciertas situaciones graves y que son conocidas.  2) Tal como sucedió con el PSUV de Monagas, que la crisis les explotó en plena cara por falta de control y seguimiento de las autoridades; aquí muy bien puede suceder algo parecido y miren que hay elementos probatorios de ello. El caso gato no es diferentes a ciertas prácticas impuesta en algunos municipios que llevan a boicotear la realización de ciertas tareas. No invento; el equipo de Bolívar - por ejemplo- tiene suficientes elementos probatorios con las llamadas auditorías y otras tareas que han sido bloqueadas por nuestras gatas. 3) El Caso Gato no es distinto  a lo que he colocado como argumento de otros artículos sobre la existencia de varios PSUV. Existen varios PSUV en Anzoátegui porque cada uno es un proyecto personal y cuando los intereses de los dueños de estos PSUV se afectan, veremos entonces muchos gatos maullar  muy rápidamente al lado de la oposición.

Es necesario que el PSUV Anzoátegui cierre filas con un llamado a defender los objetivos de la revolución. Como lo dice Mariadela Linares en el artículo ya citado, es necesario combatir “la fragilidad de ciertas conciencias”, que  se aprovechan del proyecto porque le ofrecen la opción de una chamba con poder.

Dominguezclaudio5@gmail.com


(**) http://www.aporrea.org/actualidad/a140388.html



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Claudio Domínguez


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