Fundamentos doctrinarios de los retrógrados

Cuando comencé a escribir artículo no sé por qué razón me vinieron a mi memoria varias frases pertenecientes al imaginario colectivo de muchos venezolanos. Tales me recuerdan momentos aciagos de cuarenta años de gobiernos nefastos. Entre dichas expresiones voy a citar: “con los adecos se vive mejor”, “adeco es adeco hasta que se muera”, “disparen primero y averigüen después”, “los adecos son buenos, roban y dejan robar”, “los copeyanos son sectarios, roban para ellos solos”, “fulano llegó a ministro, ese va a salir buchón del ministerio”, “mengano tiene un buen cargo, si no sale millonario es porque es bien pendejo” “ta` barato dame dos”, “acta mata voto”, “yo especulo pero doy empleo”, “se van a tener que comer las alfombras”…entre tantas de las que hicieron, en una época o un momento, una forma de comportarse . En verdad, las expresiones anteriores no construyen un simple slogan publicitario, pareciera ser que aquellas conforman la base programática y doctrinaria que los retrógrados, encanados en los MUDos, quienes pretenden instituir en el caso negado de llegar a gobernar.

Ciertamente, dentro de los planteamientos programáticos del futuro y seguro perdedor, proclamado por los MUDos, está en el interés por las personas. Le preocupa los obreros para que fabriquen y compren; les interesa los campesinos para que críen animales, siembren y compren; los profesionales para que trabajen en sus empresas y compren; las amas de casas para que paran niños y compren, los adolescentes para que consuman comida chatarra y compren productos de marcas y las damas, para que luzcan sexi y compren. Para los capitalistas explotadores la humanidad está dividida en productores y consumidores, sólo les interesa las personas que consuman y los productos que se puedan vender, sin importar el daño que causen.

Es notable la proliferación de los íconos de la sociedad de consumo y de la globalización, las modernas catedrales sin ventanas, los monumentos del consumismo desmedido, los ansiados centros comerciales, los llamados “mol” o “malls” y para los capitalistas, constituyen los símbolos del modernismo y desarrollo de cualquier metrópolis o megalópolis. En el caso que me concierne, en Venezuela, en la capital del país y en muchas ciudades de la provincia, abundan y se diseminan, a pesar de la “crisis económica que está desgarrando nuestra patria”, según los políticos retrógrados. Dos cosas tienen en común la mayoría de estos centros comerciales, un alto porcentaje de productos importados y una gran cantidad de locales dedicados a la venta de productos para damas, porque los publicitas tienen la certidumbre que las féminas son más influenciables y compradoras compulsivas.

Es notorio como las damas se convirtieron en un blanco fácil para los publicistas, no hay parte de su anatomía que no sea sexi: los cabellos, los ojos, las pestañas, las cejas, la boca, los senos, las manos, la cintura, las nalgas, las piernas, los pies, entre las partes que conforman su cuerpo. Según la propaganda televisiva pareciera que las venezolanas siempre estuvieran en celo, en la búsqueda de un hombre para complacerlo. Existen un sinnúmero de productos para cada órgano que la convierte en una mujer “sensual”, “hiperactiva”, “realizada”, “ejecutiva de vanguardia”, “exclusiva”, “sofisticada y sexi”, “elegante y de buen gusto” y una cantidad de boberías que algunas damas la internaliza para convertirse en una compradora compulsiva de productos. Este consumismo no es sólo un estilo de vida, es un lineamento programático y doctrinario del modelo neoliberal que los retrógrados quieren imponer y para eso recurren a la ayuda financiera del Departamento de Estado.

Los cicateros retrógrados no pueden ganar las elecciones del 7 de octubre, ellos pretendieron transformar la política en una nadería, en una estupidez. Promocionan a un político como un producto comercial, basta su presencia en un plató televisivo, de lo demás se encarga la publicidad. Todos observamos anonadados unos debates que no eran debates; a una dama pretendiendo conquistar a unos electores, a sabiendas que su familia está integrada por empresarios explotadores; un adulto bastante mayor, con pretensiones de efebo, comprometido hasta los tuétanos con la corrupción de la cuarta república; dos gobernadores de estados de moralidad dudosa en cuanto a su vida personal y en cuanto al manejo del erario público y un político representante de un Partido Laboral que nadie conoce y que traiciona hasta su propia manera de pensar. Todo esto constituye la base programática y los fundamentos doctrinarios de los retrógrados…Perdón… si poseen una doctrina, la doctrina del dinero mal habido.

Para finalizar estimado lector, lea y compare con lo expresado en los acápites anteriores: “somos países unidos por la geografía e historia”; “el amor es nuestra bandera”; “tenemos que salir del individualismo que nos va limitando al egoísmo”; “hay que darle más a los necesitados, hay que nivelar el nivel de desigualdad”; “debemos producir para satisfacer las necesidades de los pueblos y no para hacernos ricos”; “existe una propiedad privada dañina, que explota, que monopoliza, esa es la propiedad privada que defiende la burguesía”; “tenemos que seguir sembrando el petróleo para convertirlo en salud, educación , alimentos, vivienda, agricultura”. Las anteriores son frases de mi comandante Hugo que recogen un planteamiento doctrinario que conlleva la transformación de una teoría en una práctica para el beneficio de todos los venezolanos. Por todo lo anterior, los arteros retrógrados no volverán, pertenecen a un pasado de gobernantes inmorales y siniestros.


enocsa_@hotmail.com


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Enoc Sánchez


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