El Dorado no es solo historia y leyendas

El Dorado es una población de al menos unos doce mil habitantes, al sur del Estado de Bolívar, Republica Bolivariana de Venezuela, mucho más cerca de tierras Brasileras que de la propia Caracas.  
 

Cuentan que en busca de una ciudad dorada adornada con preciosas piedras, arribaron por esos lares en el transcurrir del siglo XVI, José  de Aguirre, Antonio Berrío y Walter Raleigh entre otros. Pero personajes así no han cesado de adentrarse en la región y seguirán aun llegando por mucho tiempo.  

Por encargo del Presidente Joaquín Crespo, el General Domingo Sifontes, inicia trabajos el 2 de marzo de 1.894, fundando El Dorado a orillas de los Ríos Cuyuni y el Yuruán, que allí convergen y que pese a un pretendido reclamo del imperio ingles y sus agentes, logra imponer la soberanía Venezolana y captura a nueve (9) oficiales Británicos (enero 1.895). (“Aspecto Histórico, Político y territorial de El Dorado”: América Rivas, Martín Lima, Nolva Palomino y Yagnora Guzmán, 2007),    

No solo han extraído el preciado metal, el saqueo de la balata (caucho) y de finas maderas dejaron sus huellas en estas tierras. Y desde el 21 de octubre de 1944, su historia ha estado ligada de igual manera a la instalación de la Colonia Penitenciaria, con el primer traslado de prisioneros provenientes de la “Isla del Burro” en el Lago Valencia, nombre de dolorosa recordación para muchos revolucionarios venezolanos. No debemos de olvidar que etas dos, tanto la “Isla del Burro” como la penitenciaria de ”El Dorado” sirvieron para la nefasta represión de luchadores políticos.  Se dice y afirma de igual manera que en esta última estuvo recluido Henry Charriére (Papillón), de la cual se inspiro para su afamada novela.

Con el transcurrir del tiempo, El Dorado ha pasado por varias épocas de auge y estancamiento. Auge por el impulso dado con obras de infraestructuras y presencia estatal, como por la siempre informal explotación minera. Pero por estas mismas o a falta de estas ha transcurrido por periodos de olvido. 

Hoy en pleno avance del proceso Bolivariano liderado por el Presidente Chávez, vuelve a llamar la atención precisamente por la Penitenciaría y por la explotación del Oro. En primer término por el inicio de una nueva etapa en el Centro de reclusión, que con la ejecución de un proyecto agropecuario, busca la reinserción social de los privados de libertad y autosuficiencia alimentaria de quienes laboran y habitan en el mismo, llamado cuando su creación en el año de 1944 como “Colonias Móviles de el Dorado”.  

A la vez su centro urbano es un Puerto en continua ebullición, con ires y venires de quienes de alguna manera se benefician del auge aurífero: comerciantes, intermediarios, pequeños y medianos empresarios, y por último diría yo, los mismos mineros, que arriesgan hasta su propia vida para obtener el esquivo tesoro. Es como lo expresaría un lugareño de manera quizás exagerada “Un Pueblo sin Ley y sin Dios”, o tal vez con Leyes y Dioses que no tienen lugar para ocuparse de lo más sentido en la cotidianidad de sus gentes. 

Vale la pena anotar que en El Dorado y quizás en otros centros poblados de la zona, se manejan costos altísimos para cualquier actividad. La habitación, la alimentación, el vestuario, el transporte  y demás insumos y servicios, pueden costar hasta el triple en comparación con otras regiones de Venezuela. Todo bajo el pretexto de que como hay Oro, hay dinero en cantidades y se debe aprovechar dicha bonanza. Sin dejar de mencionar que a boca de mina los precios son aun más escandalosos.      

El Yucuni, que daría para todo un capitulo en la historia y en el hoy de esta inmensa región, lleva sus aguas hasta la vecina Guayana. No es solamente un fabuloso Río, poseedor de una gran Diversidad Biológica, es de igual manera la ruta del combustible y el oro. Por él no solo penetran las mercancías, los mineros y toda su infraestructura sino inmensas cantidades de la gasolina que alimenta la maquinaria utilizada en la extracción del metal. 

Hoy la región se debate en la incertidumbre por la promulgada ley de nacionalización del oro, que con su aplicación según los mineros, estos entrarían a ver disminuidas considerablemente sus ganancias y rentabilidad en el oficio que para muchos(as) ha sido de toda su vida, mientras los costos asumidos no rebajarían y la presencia Estatal y los beneficios sociales logrados por la Revolución en la Patria de Bolívar,  siguen llegando aun a medias, quedando en deuda con la región y sus pobladores. 

johnelvisvera@gmail.com



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