El rostro fulgurante del 2012

Quiero iniciar esta primera reflexión del año 2012 enviándole un saludo revolucionario y progresista al pueblo del Táchira, a su gente, hombres y mujeres que trabajan incansablemente por sembrar la semilla del progreso en cada rincón del estado. Feliz año 2012, para todos mis amigos y amigas, a mis lectores y lectoras, a mis estudiantes del IUT San Cristóbal y la UBV-Táchira; sin duda, valores humanos que se forman con la mirada firme en las llamas del horizonte del saber. Un feliz año 2012 para todas las personas que laboran en Diario la Nación, medio que me permite llegar cada lunes hasta los hogares tachirenses, inclusive hasta los confines del mundo a través la red. Un saludo a todas esas personas que nos leen a través de esa gran ventana del debate como lo es Aporrea.

Si bien dijimos en nuestro articulo de la semana pasada que el año 2011 había sido histórico para la vida nacional por las coyunturas dadas a lo largo de 12 meses y por las tendencias que ya quedaban trazadas sobre el papel del nuevo almanaque; ahora decimos que el 2012 es un año decisivo para la dinámica del país, pues están en juego muchas cosas que son determinantes para el futuro de la nación. En ese sentido, así como se exigen escritores de buena pluma y análisis rigurosos, puntos de vista originales que aporten elementos de interpretación crítica y racional, también se exigen lectores atentos y centrados en el debate que se produce desde todos los enfoques y todas las tendencias.

Por eso, cuando decimos que el 2012 promete ser decisivo, son opiniones compartidas con muchas personas centradas en el debate nacional. No son comentarios que surgen así después de comer hamburguesas o haberse devorado tres platos de mazamorra. No, son reflexiones que se hacen después de muchas lecturas y la consideración de elementos y variables que se colocan en el escenario de la vida nacional. A partir de allí se infieren hipótesis y se elaboran categorías de análisis que permiten las aproximaciones a las realidades estudiadas, cargadas por supuesto, con trazos de subjetividad. Esto es importante que los sepan los amigos lectores cuando quieran recordarle a uno la memoria sagrada de nuestra madre.

Precisamente, en base a esas variables analíticas y sus correlatos, podemos decir que todas las coyunturas de tipo político que seguramente van a producirse, estarán marcadas con la gran estructura que significa el 7 de octubre. Además de esas coyunturas, están las acciones del gobierno revolucionario y las estrategias electorales a aplicar rumbo a las elecciones presidenciales del 2012. Si revisamos en la inmediato, tenemos las elecciones primarias (o terciarias, según la baja cantidad de votantes), donde pudieran ocurrir eventualidades, por ejemplo que no se realicen las mismas, o que la mesa se desarme y cada cuasipartido lance su propio candidato. Eso está en latencia-tendencia y pudiera ocurrir. Por otro lado, se imaginan ustedes amigas y amigos lectores que las tales primarias o terciarias las gane Diego Arria. Adecos, copeyanos y el resto de los cuasipartidos tendrían que hacerle campaña. Y eso produce piquiña, según se comenta en los ambientes majunches.

El rostro fulgurante del 2012, es de mirada firme y segura para la revolución. Hay una acción contundente del Estado y una gestión de gobierno que está por encima de la campaña. La victoria es nuestra, la revolución continúa.

(*)Politólogo
eduardojm51@gmail.com


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Eduardo Marapacuto(*)


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