¡Señores de Parmalat, nosotros no somos estúpidos!

Semanas atrás la empresa privada italiana Parmalat trató de ridiculizar al gobierno cuando sacó un comunicado en el que sugirió que la responsabilidad del acaparamiento de leche es del Gobierno Nacional, dado que fue la Corporación de Abastecimientos y Servicios Agrícolas (CASA) —ente del Estado— la que proporcionó la leche.

 A esto Chávez respondió: ¡Señores de Parmalat, nosotros no somos estúpidos! Y explicó que la realidad de este hecho es que CASA, como empresa estatal, importa leche y entrega parte del producto a las empresas privadas para su procesamiento y distribución. El problema estriba en que, luego, estos empresarios privados acaparan la leche para crear un desabastecimiento artificial que es usado para un doble objetivo: en forma política contra el Gobierno, y económicamente para obligar a subir los precios. [1] Más temprano que tarde, a los 3 días, Parmalat pidió disculpas al gobierno de Venezuela por acaparar más de 200 toneladas de leche. [2]

 Esto no es nuevo en Venezuela ni en el mundo. El acaparamiento de los alimentos, y por supuesto, el engaño, son armas poderosas de la burguesía en la lucha de clases. El propósito es castigar a la clase trabajadora, ocultar al enemigo de clase y culpar al líder o al gobierno revolucionario del desabastecimiento. Es un arma de lucha criminal que ha sido utilizada por la burguesía venezolana desde hace tiempo, con objetivos políticos y económicos, como bien lo señala el Comandante.

No podemos olvidar que en Machiques, durante el sabotaje petrolero para derrocar al gobierno revolucionario, el 8 de diciembre de 2002 unos ganaderos bajaron a punta de pistola a los conductores de tres camiones cisternas cargados de leche cruda frente a las instalaciones de la empresa láctea La Pradera Milk, situada en la avenida Arimpia. Destrozaron los cauchos con machetes y cuchillos, y los obligaron a botar 82.300 litros de leche cruda provenientes de Lara y Portuguesa con el fin de impedir que la leche entrara a la procesadora. [3] Toda una acción de terror planificada que buscaba que todos los ganaderos se plegaran al paro. Y en consecuencia, como arma de lucha política, pretendían hambrear a la población para salir de Chávez. Ya sabemos quienes salieron derrotados.

Pero también podemos ubicarnos un poco más atrás. Durante el primer mandato de Caldera, en mayo de 1973, la burguesía ganadera presionaba al gobierno para aumentar los precios de la carne y de la leche. Por esos días, Sofía Ímber y Carlos Rangel entrevistaron a un ganadero de Perijá en su programa Buenos Días que trasmitía la extinta RCTV. [4] Oigan esto:

“…Si la carne aumenta y la leche aumenta es casi equivalente a lo que está sucediendo ahora que no existe —dice Sofía Ímber—. Y hay una cosa que la gente se pregunta: Si ustedes tienen esa llorona montada todo el tiempo. Usted, por ejemplo, es un hombre muy culto y es abogado y nadie lo está llevando por las orejas a que sea ganadero. Porque si a pesar de todo lo que ustedes se quejan y reclaman, siguen en el negocio ganadero, es porque algún beneficio les deja. ¡No solamente el de ser benefactores de Venezuela!”

Y el ganadero responde con la llorona de costumbre del gremio: “Pero, ¿qué hacemos nosotros con nuestros hatos? ¿De dónde vamos a devenir el sustento de nuestras familias?”

Más adelante el ganadero invitado hace referencia a una disminución de más del 20% de la producción de leche en el país entre 1971 y 1972, y Carlos Rangel le pregunta al respecto: “¿Qué hacen los ganaderos con esa leche?, porque me imagino que los animales siguen existiendo”.

“Nosotros lo que hacemos es darle más leche a los becerros —contesta el ganadero”.

Sin embargo, la entrevistadora le recuerda que los periódicos dicen que los ganaderos botan la leche: “Por ejemplo, la huelga de médicos es una de las cosas que más molesta a la población —dice Sofía Ímber— y sobre todo a la población pobre, porque el rico siempre puede ir a una clínica. Cuando usted nos habla de ese cese de actividades y cuando dice que les dan más leche a los becerros y cuando leemos en los periódicos que ustedes botan la leche, mientras miles de niños de los ranchos no tienen ni una gota de leche ¿Ustedes los ganaderos creen que son populares?”

Y responde el invitado: “Si no somos populares es debido a las medidas oficiales que existen”.

[1] http://www.aporrea.org/contraloria/n193737.html

 

[2] http://www.aporrea.org/actualidad/n193900.html

 

[3] Diario Panorama, 9 de diciembre de 2002, pág. 2-7.

 

[4] Universidad Católica Andrés Bello, Centro de Investigación de la Comunicación, Red Venezolana de Comunicación y Cultura, Sala Virtual de Investigación Sofía Ímber y Carlos Rangel: Programa Buenos Días, 10 de mayo de 1973.

http://saber.ucab.edu.ve/bitstream/handle/123456789/38522/sicr103919730510.pdf?sequence=2

(Enlace visitado el 3 de enero de 2012)

 

 

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Fernando Saldivia Najul

Lector de la realidad social y defensor de la sociedad sin clases y sin fronteras.

 fernandosaldivia@gmail.com

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