¡Ustedes lo destruyeron todo!

Está en curso una campaña propalada por medio de la técnica del “rumor”, cuya matriz trata sobre la supuesta destrucción que el proceso revolucionario venezolano ha ocasionado al país, por ello es bueno recordarles a los partidarios de la oposición; viejos nuevos y hasta conversos, el paraíso en que vivían. Razón por la cual se les recordará algunas de las barbaridades que perpetraron contra la patria de Bolívar

Para empezar; aquí no había nada que destruir, pues no dejaron nada en pie. Ustedes destruyeron todo: la industria nacional, la agricultura, la ganadería, la salud, la educación. Dejaron que se robaran parte del oro de las reservas internacionales y la otra parte aceptaron, cobardemente, la instrucción imperial de depositarla en bancos de los países ricos. Hipotecaron al país, en pocas palabras, acabaron con todo. Dejaron detrás suyo solo ruinas. Permitieron que desaparecieran, y nos convirtiéramos en dependientes de Colombia en los rubros de; la industria textil, el ensamblaje de vehículos, la industria de artículos de baño, tocador y limpieza del hogar.

Destruyeron la agricultura, al dejar de subsidiar la producción agrícola. Esto hizo rentable la “Agricultura de Puerto”. Nos convertimos en importadores netos del plato nacional; el “Pabellón Criollo”. Comenzamos a importar las caraotas negras, el arroz la carne y exportamos el plátano. Quebraron los productores de flores de Galipán. Se agudizó la “Enfermedad Holandesa”. En la ganadería se permitió que desapareciera el Rebaño Nacional disminuyendo el aporte económico tanta estatal como privado, convirtiéndonos en importadores de ese rubro.

Se hipertrofió el Sector Terciario de la economía: comercio y servicio. Nos convertimos en simples consumidores de productos importados, como ya se dijo; hasta la comida. Se hizo todo lo posible para destruir a los gobiernos, se redujo y desregularizó el empleo público, medio de los países “arrollados” para distribuir la renta del monoproducto.

Se descentralizó y privatizó las funciones del gobierno central, para aniquilarnos como nación, convirtiéndonos; ni siquiera en republiquetas, en retazos. Se destruyeron los partidos políticos, no el de los últimos tiempos de la 4a República, sino los de corte socialdemócrata de los primeros años de ella. Lo mismo aconteció con el movimiento sindical, que adoptaron prácticas mafiosas.

Eliminaron al Seguro Social y privatizaron los hospitales públicos (25/1/1999). Para hacerlo mantuvieron igual, e incluso llegaron a disminuir, el presupuesto de salud, con la evidente intención de colapsarlo, como efectivamente ocurrió. La Educación Básica y Diversificada la convirtieron en un simple trámite, solo se tenía que asistir y era suficiente para considerarla aprobada. Convirtieron en una agonía la educación básica pública. Los sectores de menores ingresos se vieron obligados a inscribir a sus hijos en colegios privados, para que pudieran estudiar pues la pública era un rosario de huelgas.

Pero hicieron algo peor, destruyeron la rama de la educación que formaba los docentes del nivel básico. Esta situación se mantuvo así durante 20 largos años, hasta que crearon, a nivel del Pedagógico, la Educación Integral. También la educación superior llevó lo suyo. Elitisaron tanto esa rama de que la redujeron a su mínima expresión.

El Imperio se robó una parte de nuestras reservas internacionales en oro, con una vil patraña, donde estuvo involucrado un banco nacional. La otra parte nos obligaron a depositarla en bancos de países ricos. El Imperio había decidido que todas las reservas de los países “arrollados” estuvieran en dólares, razón por la cual tenía que eliminar las nuestras, que estaban mitad en dólares y mitad en oro. Lo hicieron, por supuesto, y los insulsos sátrapas nuestros ni siquiera lo denunciaron

Hipotecaron al país y no se dieron ni cuenta. Y este endeudamiento provocó el empobrecimiento absoluto de todos nosotros. Más del 50% del Producto Interno Bruto (PIB) se dedicaba al pago de los intereses y amortización de la Deuda Externa. El mantenimiento de las infraestructuras, de lo que tanto se quejan, quedó anulado, así como cualquier inversión del Estado. Los privados se dedicaron a sacar la riqueza de la nación.

Hasta los más insignificantes personajes se dedicaron a abrir cuentas en el exterior. Se llevaban 5000 millones de dólares anuales como “fuga de divisas”. No votaba nadie, había 70% de abstención. Sus gobiernos eran elegidos por el 12 % de la población votante.

Pero lo más grave, es que muchas de los hechos descritos aquí eran planes imperiales y esos gobiernos estúpidos e ignorantes, porque tampoco es seguro que se dieran cuenta de la trampa que nos habían tendido, porque se puede pensar que no todos eran traidores, que los hay, que no haya duda de esto.

home_dadandmon@hotmail.com


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Guillermo Morillo


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