El Polo Patriótico: ¿Tribuna para los movimientos sociales o salvavidas de la burocracia?

Hay dos aspectos fundamentales que pensamos deben cumplirse en el Gran Polo Patriótico:

1. El GPP debe servir para que los distintos movimientos sociales se expresen y propongan políticas a la gestión del estado bolivariano. En este sentido el GPP permitiría el cumplimiento del proceso de revisión, rectificación y reimpulso (las famosas 3R) que el presidente Chávez propusiera desde hace ya varios años y que de manera efectiva nunca se ha podido ejecutar.

2. El GPP puede servir como embrión de la necesaria dirección colectiva del proceso revolucionario venezolano. La superación del hiperliderazgo que ha mantenido el presidente Chávez, que hoy en día (a partir de su enfermedad) el mismo reconoce como una falla a rectificar, se concretaría en instancias democráticas que agruparan a los movimientos sociales y agrupaciones políticas revolucionarias, las cuales alcanzarían por fin un escenario en el cual poder concretar ese concepto básico de esta revolución como lo es la democracia participativa y protagónica.

La implementación concreta del GPP se encontrará con numerosos escollos que será necesario afrontar adecuadamente para evitar que sufra la perversión que han tenido todas las anteriores propuestas organizativas lanzadas por el presidente Chávez. A este respecto enumeramos las interrogantes y amenazas que tendrá el GPP para el cumplimiento de los objetivos antes mencionados.

  • Que el GPP sea concebido como un mero instrumento electoral cuya existencia terminará una vez logrado el triunfo del 7 de octubre de 2012.
  • Que en vez de constituirse en voz de los movimientos sociales, sea utilizado como instrumento organizativo para que la burocracia del PSUV recupere sus vínculos perdidos con el pueblo chavista, bajo una concepción puramente utilitarista.
  • Que en vez de organizar a los movimientos sociales reales, verdaderos, de carne y hueso, que por años han acompañado este proceso revolucionario aunque no hayan sino tomados en cuenta casi nunca, el GPP termine nucleando a organizaciones fantasmas, mamparas de la misma burocracia, como hemos detectado que está ocurriendo en algunos sitios. En vez de un GPP con pueblo organizado, sería un GPP de funcionarios del estado, muy poco efectivo incluso para los fines electorales del 2012.

Al proponer el Gran Polo Patriótico el presidente Chávez reconoce implícitamente dos deficiencias del proceso revolucionario:

  1. Que el PSUV no ha logrado estructurarse adecuadamente en los sectores populares organizados. Es evidente la desorganización presente en la actividad partidista en sectores tan fundamentales como el de los trabajadores, los campesinos y los estudiantes. No existen organizaciones del PSUV en estos sectores, y su presencia se limita a la acción de militantes dispersos, que en la mayoría de los casos participan en movimientos sociales distintos. El mejor ejemplo es la dispersión presente en el movimiento de trabajadores, en donde incluso existen dos centrales sindicales distintas y multitud de grupos y subgrupos chavistas actuantes en sindicatos, federaciones, consejos de trabajadores y otras formas de organización obrera.
  2. Que la política de alianzas llevada a cabo por el PSUV adolece de fallas y limitaciones que han ido generando roces graves y distanciamientos entre la dirigencia partidista cooptada y las expresiones principales del movimiento popular organizado, como ocurre con la conducta mantenida por la burocracia hacia la Unión Nacional de Trabajadores, la cual a pesar de ser reconocida como la principal central obrera del país (de allí su designación reiterada para representar a Venezuela ante la OIT), recibe ataques permanentes por parte de la burocracia dirigente del Ministerio del Trabajo, el MIBAM y PDVSA, entre otras instituciones del estado.

En este aspecto, es un hecho público que la burocracia sindical del PSUV, integrada por ministros y diputados agrupados en la FSBT, se han propuesto acabar con la Unión Nacional de Trabajadores (ante la imposibilidad de controlarla democráticamente) y construir otra central de trabajadores que sí podría controlar para sus intereses subalternos. Es de esperar que la constitución del GPP aborde el problema general de las formas de organización de los trabajadores y construya espacios para el debate democrático y los acuerdos consensuales en función de unificar a la clase trabajadora para la profundización del proceso revolucionario y la construcción de una economía socialista.

Proponemos finalmente, considerando las reflexiones anteriores, que el GPP se constituya no sólo territorialmente, es decir, regional, municipal y parroquial, sino que también se constituyan expresiones del polo patriótico en cada sector social, por lo menos en el sector de trabajadores, en el sector campesino, en la juventud y los estudiantes, en los profesionales, en el movimiento de pobladores, etc. El GPP debe definir sus estructuras organizativas y su plataforma política, a partir de las inquietudes y propuestas de sus organizaciones integrantes.

El Gran Polo Patriótico debe servir para fortalecer la participación popular en la construcción del socialismo bolivariano, sin capitalistas ni burócratas. Bajo esas premisas nos inscribiremos en el mismo y aportaremos todo lo que esté a nuestro alcance para contribuir al triunfo electoral del 2012 a la vez que se ejecutan los objetivos que enumeramos al inicio.

Ganar las elecciones no es un problema sencillo de convencer con la pura argumentación. Para convencer hay que demostrar una gestión de gobierno efectiva, para ello se deben aplicar las 3R tomando en cuenta las vocerías y sugerencias de los movimientos sociales. Y para incorporar a los descontentos el GPP tiene que ser una verdadera instancia democrática y participativa, tal como lo sugiere el propio presidente Chávez. En esto comprometemos nuestro esfuerzo.

¡¡¡ HASTA LA VICTORIA SIEMPRE. PATRIA O MUERTE, VENCEREMOS ¡¡¡

Maracaibo, 16 de Octubre de 2011.

*Miembro de la corriente Marea Socialista y del comité ejecutivo de la Unión Nacional de Trabajadores - Zulia.


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Roberto López Sánchez*/Red Socialista. Maracaibo.

Roberto López Sánchez (Caracas, 1958). Historiador. Profesor Titular de la Universidad del Zulia (1994-2019). Magister en Historia de Venezuela y Doctor en Ciencias Políticas. Luchador social, activista del movimiento estudiantil y profesoral, vinculado al trabajo obrero, campesino, ambientalista, indígena y cultural desde 1977. Participante de la lucha armada revolucionaria (1977-1988); miembro del Frente Guerrillero Américo Silva. Sometido a persecución política y juicio militar en 1982. Actividad revolucionaria clandestina durante 1982-1988. Fundador de la Unión Nacional de Trabajadores-Zulia y miembro de su comité ejecutivo (2004-2012). Integra el consejo consultivo de la Federación Bolivariana Socialista de Trabajadores del Zulia (organismo que sólo ha sido convocado en una oportunidad en cinco años). Ha sido director de las Divisiones de Extensión y de Formación General; Secretario Docente de EUS; Coordinador de la Unidad Académica de Antropología, del Diplomado en Consejos Comunales (cinco cohortes graduadas) y el Diplomado en Formación Sindical con (cinco cohortes graduadas) en la Facultad Experimental de Ciencias (FEC). También ha coordinado la Zona Zulia-Falcón del Ministerio del Trabajo (2004). Ha publicado: El movimiento de trabajadores en Venezuela durante la revolución bolivariana: 1999-2012 (2017); Movimiento estudiantil y proceso político venezolano (2007); El protagonismo popular en la historia de Venezuela (2008-2015); Los Consejos Comunales y el Socialismo del Siglo XXI (2009); y Venezuela ante la globalización, la crisis mundial y los retos de su desarrollo (2012), además de 5 capítulos de libros científicos, 45 artículos científicos y 50 ponencias en eventos nacionales e internacionales. Es miembro del Programa de Estímulo a la Investigación (PEII), nivel C. Egresó en pregrado con 19,41 puntos de promedio (LUZ, 1994). Ha dirigido 10 proyectos de investigación en la FEC-LUZ. Actualmente dicta semestralmente las materias de Historia de Venezuela, Historia de América, Intercambios económicos y simbólicos, y Poder y Movimientos Sociales, en la Licenciatura en Antropología de LUZ. Ha dictado los seminarios Lucha de clases en el siglo XXI. Movimientos sociales y formas de participación política; y El análisis marxista y la sociedad global del siglo XXI, en el programa de Doctorado en Ciencias para el Desarrollo Estratégico de la Universidad Bolivariana de Venezuela, en Maracaibo. En la División de Extensión de la FEC desarrolla anualmente seminarios sobre: Crisis política en Venezuela; Marxismo y Antropología; Movimientos Estudiantiles en Venezuela; Movimiento de Trabajadores en la Venezuela Contemporánea; Crisis Económica Mundial y su repercusión en la economía venezolana; Movimientos Sociales y Protagonismo Popular en la Historia de Venezuela (dictado también en el Centro Internacional Miranda -CIM- y en Fundacite-Mérida en 2016); y el seminario La Lucha Armada en el Oriente de Venezuela: 1965-1990, en el CIM (2017). Es coinvestigador en el Proyecto: “Historia de los frentes guerrilleros Antonio José de Sucre y Américo Silva: 1966-1990”, Centro Nacional de Historia (2016-2017). Investigador principal en el proyecto “Identidades en el estudiantado de la Universidad del Zulia” y del programa de investigación “Universidad del Zulia: comunidad, organizaciones e identidades” (2017-2019).

 @cruzcarrillo09

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