El orgullo que algún otro habitante del mundo quisiera sentir

Los venezolanos por haber tenido unos héroes tan especiales, tenemos que haber sido tocados por la mano de la misma gloria. Y creyéndolo así es como comienza el sucinto relato de una de las personas más sobresaliente nacido en esta patria En 1.801, cuando Bolívar tenía apenas 18 años de edad, contrae matrimonio en Madrid con María Teresa del Toro, sobrina del Márquez del Toro, su amigo de Caracas. Después de viajar por Francia y otros países, regresó a Venezuela con su esposa para dedicarse a la administración de sus ricas propiedades rurales. Pero la felicidad le duró muy poco. A los diez meses de permanencia en suelo venezolano, la fiebre amarilla acabó con la joven existencia de María Teresa del Toro, sumiendo a Bolívar en la desolación. Huérfano y viudo a los veinte años, pues había perdido a su padre, madre y esposa, quedando a merced de la más absoluta soledad y para despejar un poco su espíritu anduvo varios meses recorriendo algunos lugares de Venezuela en callada tristeza, hasta que sus familiares lograron convencerle para que volviera a Europa. Al fin, un día de 1.803, Bolívar aborda un barco que lo lleva a Cádiz, España. Entonces ese puerto andaluz era la puerta de entrada a Europa por su situación ventajosa para comunicar con América y con África. Allí vivían muchos extranjeros y gozaba de un interesante ambiente liberal. A los pocos días de su arribo a Cádiz el joven Bolívar hizo amistad con algunos intelectuales con los cuales conversaba sobre las ideas de libertad y la necesidad de luchar contra toda forma de opresión. Atraído por ese pensamiento revolucionario conoce y conversa a puertas cerradas con otros latinoamericanos, se discutía sobre los principios de "libertad, igualdad y fraternidad", sobre la dignidad del hombre criollo y la posibilidad de convertir en Repúblicas a las colonias españolas de América. Todas estas conversaciones hacen germinar en la mente de Bolívar la idea de acabar con el dominio español en Venezuela, y desde allí sembrar la semilla de la libertad por el resto de Sur América. El mismo Bolívar reconoce años más tarde que sin la muerte de su esposa no hubiera realizado en aquella época su segundo viaje a Europa.

Algunos historiadores comentando ese episodio en la vida de Bolívar afirman que sin la temprana desaparición de María Teresa del Toro, el impetuoso caraqueño no habría podido tener las ideas que le impulsaron a la lucha por la independencia, y habría estado viviendo plácidamente en Caracas o San Mateo. La muerte de su esposa le puso muy temprano sobre el camino de la política. Luego de unos meses en Caracas Bolívar viaja a Madrid y a París en mayo de 1804, acompañado de su amigo Fernando Toro; también venezolano y primo de su difunta esposa. Joven y rico, Bolívar frecuenta los salones más elegantes y en uno de ellos traba amistad con el sabio alemán Alejandro Humboldt. En París se encuentra con su viejo maestro y amigo, Simón Rodríguez, enemigo de la monarquía española. Simón Rodríguez salió de Venezuela en 1.797 por haber participado en el movimiento revolucionario de José María España y Manuel Gual. Para entonces Simón Bolívar contaba con sólo catorce once años de edad, pero mantenía intacto el recuerdo de su profesor humanista y rebelde. La admiración que Bolívar siempre tuvo por las ideas revolucionarias de Simón Rodríguez, selló la amistad de maestro y alumno con un cálido abrazo de fraternidad. Desde entonces hasta el regreso de Bolívar a Venezuela en 1.806, siempre estuvieron juntos, hablando de política, participando en foros, visitando pueblos y sobre todo perfeccionando la idea de libertar a Venezuela.

La Junta de Gobierno de Venezuela, formada a raíz del pronunciamiento del 19 de abril de 1.810, nombra una comisión integrada por Simón Bolívar, Luis López Méndez y Andrés Bello para recabar del gobierno de la Gran Bretaña su apoyo moral, material y económico. Cuando Bolívar llega a Londres tuvo en Francisco de Miranda, nuestro soberbio prócer de la independencia, un fraternal compatriota y amigo. Miranda, uno de los hombres más cultos de su época, brillante militar profesional y exquisito hombre de mundo, al igual que Simón Rodríguez, era repudiado por sus ideas revolucionarias por los mantuanos caraqueños y los oriundos de España, además de que no estaban bien visto por la Junta de Gobierno de Caracas, pero Bolívar, desobedeciendo la orden impartida por ella, estrecha su amistad con estos hombres. Entre el 19 de julio y el 10 de agosto de 1.810, se produjeron las infructuosas conversaciones con el ministro ingles Wellesley. Inglaterra ya tenía con España una alianza contra Napoleón y no quiso inmiscuirse en la querella que con España suscitaron los patriotas venezolanos. Bolívar, permanece en Londres hasta el 25 de septiembre de 1810, fecha en que emprende su regreso a Venezuela. Miranda lo haría después, el 10 de octubre de ese mismo año

(Esta historia continuará)

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José M. Ameliach N.


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