Crisis burguesa y despertar político en Europa

Dos procesos de signo opuesto componen la situación Europea. De un lado, hay una quiebra del proyecto económico y político con el que las clases dominantes construyeron la Unión Europea. Solo basta leer los diarios pare ver como el optimismo que reinó en las dos primeras décadas existencia de la UE, -los años 80 y 90-, han dado paso a un escepticismo cada vez más grande sobre el presente y futuro incierto de su proyecto; los hechos más preocupantes son el estancamiento económico global y la crisis aguda de algunos sus países miembros, (España, Grecia , Portugal, Irlanda, Islandia). Del otro, un nuevo despertar del movimiento de masas. Contagiado por la revolución árabe en España, país en el que la desocupación llega al 20% la protesta ganó las plazas bajo la forma de un nuevo movimiento asambleario que en cierta medida recuerda al mayo francés del que en esta semana se cumplen 43 años. A la vez, el movimiento en Grecia se radicaliza y la última huelga fue un ejemplo de ello. Son los esbozos o las expresiones de un cambio que va a ser global. De esa forma, el continente de más tradición en luchas obreras revoluciones se despierta, abriendo una nueva etapa en la lucha de clases en ese continente.

Un proyecto en crisis

La UE fue un serio y ambicioso proyecto del imperialismo europeo para fortalecer sus burguesías y al imperialismo como un todo en el período reganiano de ofensiva neoliberal; tal vez el más importante. Es también una pieza clave para la dominación imperialista mundial y el intento de nuevo orden mundial estable luego de la caída del “socialismo real”. Precisamente este proyecto tuvo su momento de esplendor con la caída del Muro de Berlin. Avanzó con la incorporación de prácticamente todos los países del Este, relanzando bajo el capitalismo las economías de Polonia y de los otros países orientales que tenían la ventaja de la mano de obra barata. Esta unidad significó también un debilitamiento de los trabajadores de los diferentes países al crearse un ejército de reserva sobre todo el continente que se fortaleció con la gran inmigración de Latinoamerica y especialmente de Africa y Asia. La unidad de Alemania, que estuvo en el centro de la unidad europea, permitió al imperialismo de este país recortar las conquistas históricas de los trabajadores alemanes, los mejores pagos de Europa. Permitió también que el conjunto de la burguesía imperialista avanzara sobre leyes y conquistas sociales. Logró fortalecer el euro y crear varias instituciones como el banco y el parlamento europeo. Su pata renga fueron las grandes dificultades para construir instituciones de poder super estatales; el triunfo del NO en Francia impidió la implementación de una constitución europea que hubiera significado un paso importante en la consolidación de la UE. Esta fue la primera advertencia de la crisis que ahora ha estallado como consecuencia de la crisis mundial abierta en el 2007.

Europa se “Latinoamericaniza”

Indudablemente la Unión Europea está sintiendo como ningún otro continente la crisis mundial abierta en el 2007. Está pasando algo similar a lo que aconteció en Latino América en los 90. Recordemos que fueron años de ofensiva neoliberal, de privatizaciones y de leoninos  planes de ajustes dictados por el FMI que estrangularon las economías de muchos países. Hacia los finales de la década comenzó en Sudamérica un gran proceso de revoluciones e insurrecciones que se extendieron durante todos los primeros años del 2000 (Argentina, Bolivia, Ecuador, Venezuela) que cambiaron el panorama. Las revoluciones bolivarianas terminaron con el ALCA y el cambio en la correlación de fuerzas permitió que surgieran países independientes de los EEUU.

Respetando el hecho de que nada es igual y por eso toda analogía puede volverse equivocada, lo que sucede en el viejo continente tiene rasgos similares a lo que pasó en Latinoamérica. Lo que antes hizo el FMI en nuestro continente es lo que está haciendo ahora -junto a la gran banca alemana y francesa- con los países endeudados de Europa. Los préstamos a las economías más endeudas y al borde de la quiebra, (España, Portugal, Grecia, Islandia, Irlanda), se han hecho a cambio de que se apliquen los mismos o peores planes de austeridad que sufrió nuestro continente. El economista keynesiano Paul Krugman en su excelente artículo del NYT (ver el articulo en este boletín) describe perfectamente la situación.  “Los líderes europeos ofrecieron préstamos de emergência para las naciones em crisis, en cambio de  cambio de la implementación deplanes de austeridad crueles, que consistían principalmente enormes cortes de gastos, (nosotros agregamos de salarios y aumento de las jubiliaciones). Krugman puntualiza que como era de esperar, se está sufriendo un nuevo retroceso económico gracias a estos programas de austeridad implementados; la confianza está naufragando en vez de aumentar. Es evidente que Grecia, Irlanda y Portugal no pueden y no se disponen a rescatar sus deudas”.

O sea que el resultado es que estos programas no sólo imponen un gran dolor directo al pueblo sino también el empeoramiento de la crisis económica. Es un costo muy alto el rescate de los países casi quebrados, Portugal , España y Grecia y con un alto índice de desempleo. Bajo estas condiciones es imposible la recuperación económica; lo que abre la hipótesis de crisis similares a la de Argentina del 2001 en Portugal, España y Grecia. Una variante que está colocada es la salida del euro de alguno de estos países, lo que significaría también una crisis global del euro.  

El despertar; comienza un nuevo tiempo político

La ofensiva contra los trabajadores –en particular los trabajadores inmigrantes la mano de obra peor paga- viene desde entonces. La clase obrera europea, la más organizada del mundo también viene desde entonces resistiendo. Sufrió recortes importantes pero nunca fue derrotada. Las organizaciones tradicionales de los sindicatos hicieron y siguen haciendo luchas defensivas de resistencia. Con ellos consiguieron amortiguar los planes de recortes clásicos que se intentan llevar adelante en el continente de más conquistas sociales y de salarios más altos. La direcciones sindicales han terminado generalmente negociando con los gobiernos para que las reformas sean menos duras. Los partidos socialdemócratas y los viejos PCs asimilados al régimen se alternan en el poder con los partidos de derecha para llevarlas adelante.

Esta situación de un relativo statu quo comenzó a cambiar. Crecieron las protestas; las huelgas generales en Italia, Francia, Inglaterra, las movilizaciones estudiantiles en este último país. Islandia un país de pescadores que terminó convertido en una ruleta financiera, (ver artículo)  fue la primera advertencia de un nuevo tiempo político. Con un cacerolazo y dos referenduns el pueblo de ese país dijo no al pago a los banqueros. Sin embargo el nuevo momento se hizo evidente con la revolución árabe que contagió a la juventud española. En ese país apareció una nueva forma de protesta, de auto organización, con reivindicaciones mucho mas políticas superando el carácter defensivo, cuestionando a los partidos y las viejas direcciones sindicales y levantando demandas de otra democracia que cuestiona al régimen y que de de esa manera se tocan con las consignas anticapitalistas.

Las plazas en el Estado español podrían haber aparecido como un fenómeno coyuntural, de algunos días,  pero todo indica que no ha sido así. Si bien el movimiento no tienen la masividad de las revoluciones árabes y sean más de una vanguardia juvenil, han impactado al movimiento de masas y parece que tendrán permanencia al transformarse en asambleas populares al estilo de Argentina del 2001. Así este movimiento no sea masivo son el síntoma, la expresión más avanzada de una nueva etapa que se está abriendo en Europa con centro en España y Grecia pero que tendrá repercusiones y manifestaciones en todo el continente europeo. La conexión con el proceso más avanzado de la revolución árabe que continúa le va a dar permanencia. Así que sin lugar a dudas podemos afirmar que se ha entrado en una nueva etapa en Europa, una etapa de la cual los que mencionamos son los primeros síntomas o expresiones que se profundizarán en el curso de los años próximos.

El papel de la juventud

Tiene como punto de semejanza con el mayo francés el papel que juega la juventud, que está a la vanguardia y que le imprime a la movilización un carácter espontáneo, contestatario, de auto organización. La crisis de conciencia socialista,–que permanece-, hace que su programa sea menos avanzado al del mayo francés,  –cuestiona al régimen y no al sistema;  sus propuestas son democrático radicales, con elementos anticapitalistas. Y una de las características comunes de todas las nuevas movilizaciones es el papel de vanguardia que juega la juventud. La juventud es el sector más sensible y por eso los jóvenes europeos perciben que se trata de una crisis global cuya responsabilidad son los políticos y los banqueros. Pero si bien esta juventud es menos politizada que el mayo francés, ahora forma parte de los explotados, ya que un gran sector de la juventud es el que más sufre el desempleo. Y a diferencia de cuando sucedió el mayo francés hoy la crisis económica y por tanto la crisis de dominación burguesa son mucho más profundas. Por eso mismo están dadas muchas condiciones para que este proceso se extienda, que las plazas de España y Gracia den paso a movilizaciones más masivas y más revolucionarias. La juventud y en especial el sector desempleado, puede ser el animador de una nueva etapa de la lucha de clases en Europa en la que el proletariado europeo vuelva a mostrar nuevamente toda su fuerza revolucionaria. Europa es el continente con mayor tradición de lucha de clases: las revoluciones obreras de 1848, la Comuna de París, la revolución rusa y europea del 17, el mayo francés y la revolución de los claveles. Pasó por los más grandes regímenes contrarrevolucionarios de la historia, el nazismo y fascismo y fue fundamental para su derrota en la guerra mundial. Tal vez podamos decir que ya en Grecia y España ya hay situaciones pre revolucionarias. Si esto es así no habrá dudas que, junto a las grandes revoluciones democráticas árabes, Europa ha comenzado un nuevo tiempo de la lucha de clases.

Pedro Fuentes
Secretaria de Relações Internacionais PSOL
 
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