Domingo de Ramos… Allup

Los gringos le estropearon su domingo de ramos a Henry Ramos Allup. El jefe adeco no se esperaba este ramalazo de sus amigos del alma. Fue un golpe quirúrgico, justo cuando el habilidoso secretario general blanco se anotaba otro round en la llamada Mesa de la Unidad, al imponer la fecha de las primarias. Ramos no tuvo tiempo de saborear su triunfo mesa adentro y medios de comunicación afuera.

El imperio se da sus exquisiteces. No disparó su dardo desde Washington, sino que dio un rodeo por la vieja Europa y utilizó al diario El País, de España, para magullar el corazón adeco. El partido blanco, diría el Tío Sam vía wikileaks, vivía pidiéndole real a la embajada estadounidense. Y no sólo real, sino becas, donaciones y otro tipo de ayuditas. Si el embajador se hacía el musiú cuando le mendigaban en español, entonces le pedían en perfecto inglés, no ve. Give me money o, dicho en adeco histórico: “dame lo mío”.

El chismoso global habría sido el ex embajador gringo en Venezuela, William Brownfield. Ya el tipo había contado que el dueño de El Nacional vivía pidiéndole real y publicidad. Y se guarda otras perlas para inclinar la balanza en la oposición, a la hora de escoger candidato. El maluco imperio dirá quién va y quién sale. Estados Unidos es dadivoso, pero no da nada gratuitamente.

El locuaz Ramos Allup acusó el golpe y perdió la locuacidad. Esta vez no estaba jugando con los muchachos de Primera Justicia, Generación Libre o Javú. Sabe que si los gringos utilizaron a El País para hacer su primer disparo, es porque la derecha europea está en la misma línea y onda, es decir, lo tienen en la olla. No sólo han puesto plomo en el ala a su hipotética e insólita candidatura, sino que han averiado seriamente su proverbial capacidad de negociación, o mejor, de maniobra.

Ramos Allup, en una reacción desesperada como patética, intenta cambiar de adversario y en lugar de ripostar a los gringos, se voltea hacia los bolivarianos y vocifera: “¿Quién iba a creerlo? Los chavistas defendiendo al ex embajador Brownfield”. No, no, nada de eso, Henry. Los chavistas no tienen vela en ese entierro. No eludas al que te metió ese gancho al hígado.

Más bien a los chavistas nos apenan todos los epítetos y apodos que el mal hablado gringo le enrostra al jefe adeco. Así sea un enemigo o adversario político es un paisano para que un musiú imperialista lo ande insultando por el mundo. Quién es Brownfield para llamar a Ramos Allup “grosero, brusco, arrogante, susceptible, fanfarrón, e incluso, repelente”. ¿Quién se cree Brownfield?

En el ignominioso cable la embajada gringa acusa a los adecos, entre otros a Pedro Pablo Alcántara y a Víctor Bolívar, de pedir real en español y en inglés, es decir, de ser pedigüeños bilingües, según el hallazgo lingüístico de Clodovaldo Hernández. El jefe Ramos Allup aclara que esos ya no son adecos sino de Un Nuevo Tiempo. No importa, son venezolanos y nadie tiene derecho de insultarlos en dos idiomas.

Ramos Allup, para consuelo, puede buscarse el libro de Eva Gollinger (hoy revalorizado). Allí está la lista de todos los beneficiarios (o pedigüeños) del Departamento de Estado, desde la socialdemocracia hasta la ultraizquierda. Su lectura puede hacerle más digeribles los insultos de Brownfield, un lengua sucia que ha dejado al lenguaraz jefe adeco como un admirable y celoso académico de la lengua.

earlejh@hotmail.com



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Earle Herrera

Profesor de Comunicación Social en la UCV y diputado a la Asamblea Nacional por el PSUV. Destacado como cuentista y poeta. Galardonado en cuatro ocasiones con el Premio Nacional de Periodismo, así como el Premio Municipal de Literatura del Distrito Federal (mención Poesía) y el Premio Conac de Narrativa. Conductor del programa de TV "El Kisoco Veráz".

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