Como podemos definir la creación del Ministerio de los jóvenes y estudiantes en Venezuela

Como empezar este análisis sobre la decisión del Estado venezolano de crear una cartera que defina y construya políticas públicas dirigida a la población juvenil y estudiantil del país haciendo un recuento histórico de esos intentos de unificar, diseñar, ampliar y manejar una masa tan compleja que es un gran porcentaje de la población actual.

Para mucho es innovador, sencillamente espectacular, como para otros puede ser otro intento más de enamorar a la juventud del proceso de transición y transformación social que vive el país, y en particular se ve poca participación política y activa de los jóvenes y las jóvenes que no son estudiantes ni deportistas.

No quiero hacer aquí una tela de juicio a quien ha sido pilar fundamental y precursor del impulso y la importancia de la participación de los jóvenes en este proceso Revolucionario como lo ha hecho nuestro Comandante Presidente Hugo Chávez en estos últimos años.

Muchos lo ven como una acción radical para acabar con los que hoy en este transitar del tiempo de construcción de un modelo socialista humano, igualitario con sentido y principio ético, solo se dedicaron a crear pequeños grupos adecuados a su beneficio, sin esperar resultado verdaderamente justo, consolidado a nivel político, productivo, formativo y activo en cada espacio naciente en la Revolución Bolivariana.

Simplemente aprovechando las coyunturas para adquirir popularidad, un impulso para proyectarse como supuesto “líder” dentro de la universidad, la comunidad o el partido donde milita, menospreciando el amor y el trabajo colectivo de quienes no buscan gloria sino porvenir, mejorar, menos drogas y muertos en sus barrios, mas inclusión al sistema educativo público, pagar el transporte justo, una beca para que el que en serio la necesita, un empleo digno para quien egresa de la universidad, una vivienda digna para quien se forma y es padre de familia, par a aquellos que son privados de libertad y necesitan más que un partido de futbolito con directores y un colchón inflable por un día y unos cotillones, que son de alguna manera parte de esos esfuerzos pero que no puede quedar allí sin dejar algo que se siga gestando a lo endógeno, y si eso está ocurriendo lamentablemente nuestros medios de comunicación no difunden con bombos y platillos mientras un alcalde de oposición pinta un aro en alguna cancha y tiene cobertura nacional, una gran cuña publicitaria.

Se están haciendo consulta en muchos estados de cómo se debe ver ese ministerio, pero en verdad ¿la juventud se ve identificada con el proceso revolucionario? Muchos nos debemos preguntar cuales son los resultados de los institutos municipales, regionales, que ha pasado con la ley de juventud, cuales son los resultados palpables de las casas de la juventud, de la articulación con las comunidades organizadas, en los liceos, en las cárceles, en las mismas universidades publica y privadas, cual es ese diagnostico, y lo más importante es que se ha diseñado para contrarrestar tanta complejidad y vacio dentro de las políticas de estado hacia la juventud.

Este ministerio debe mirarse en ese espejo y la primera acción es hacer reuniones parroquiales, municipales y regionales no solo con la juventud que se reúne en la cada del PSUV, salir del claustro y escuchar el muchacho que alquila los teléfonos en la esquina, el que esta de obrero en una construcción, el que es colector de una unidad de transporte, el que está en el refugio, el discapacitado, en los liceos, aquellos que participan o le dan poca participación en los consejos comunales, a los que no son tan jóvenes y hoy son parte de la municipalización de la educación universitaria, en ambientes sacando su secundaria, en los liceos nocturnos, en las empresas de comidas rápidas, los que están en casinos y bingos donde no se les brinda una verdadera protección social, es allí mis queridos compatriotas donde deben salir esas propuestas, incluso en ese Congreso Bicentenario de Jóvenes y estudiantes Revolucionarios que se está preparando como parte de la discusión, no hacer reuniones apresuradas para quedar bien y solo escuchar a algunos y no la mayoría, porque sabemos que hay quienes lo apoyan y quienes no, incluso los jóvenes y las jóvenes que no apoyan el proceso también deben de dar su opinión.

Es decir esto debe ser un ente que escuche, analice, planifique y accione según las necesidades y propuestas emitidas de las propias bases juveniles, basadas en La Constitución Bolivariana, el Plan Nacional Simón Bolívar, Ley de Juventud como base jurídica. La misma Ley Orgánica de educación como herramientas jurídicas, además del fortalecimiento del Poder Popular a través de los consejos estudiantiles, de trabajadores, campesinos, madres solteras, jóvenes con discapacidad, son tantas los cosas que podemos hacer y tan poco que nos han dejado andar por los intereses individuales.

No se puede burocratizar una estructura juvenil o estudiantil, debemos horizontalidad la participación protagónica y socio productivo, que hoy necesita la patria en el camino de la transformación socila, político, humano, económico y pluricultural, la verdadera praxis Revolucionaria, con apoyo y participación de todos y todas.

Asi podremos construir lo que verdaderamente necesitamos.

Aprendiendo a escuchar a los verdaderos protagonistas.

Tu, yo, nosotros vosotros y ellos.



Estudiante Misión Sucre Caracas, Venezuela.

rufinazam@hotmail.com


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John Duarte


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