La poesía nos acompaña como parte de nosotros mismos

Día mundial de la Poesía:

La declaración del 21 de marzo como Día Mundial de la Poesía por la UNESCO en el año 2001sirve para proyectar esta obra humana que refleja en palabras las esencias de la naturaleza, en todas sus manifestaciones.

En esa ocasión la UNESCO señaló en su comunicado que “es evidente que una acción mundial a favor de la poesía daría un reconocimiento y un impulso nuevo a los movimientos poéticos nacionales, regionales, e internacionales. Esta acción debería tener como objetivo principal sostener la diversidad de los idiomas a través de la expresión poética y dar a los que están amenazados la posibilidad de expresarse en sus comunidades respectivas.”

Quizás la primera forma de la poesía fue el grito liberador del recién nacido como anuncio de la vida durante el parto, y el sentimiento de alegría individual o colectiva que lo acompaña. Luego alcanzó madurez con la aparición del lenguaje y alcanzó su resonancia secular con la memoria, la imaginación y la escritura. 

Tal vez la poesía tomó vuelo con las chispas del primer fuego descubierto por el hombre primitivo, muchos milenios después que las aguas cantarinas de arroyuelos, ríos y mares poblaran con su eco el mundo primigenio.  

Hoy podemos afirmar que tanto la poesía como la inocencia están en todas partes y son nuestras amables e inseparables compañías. Podemos expresar que la poesía existe hasta en la vida de los animales. Pero hay más, por ejemplo, en la niña que se asoma a la noche para contemplar la luna y soñar con tomarla para sí como un regalo y acostarse con ella entre los brazos. Luego soñar, soñar, durante toda la vida.

La poesía está en el anciano con la apariencia de una estatua en un soto del parque, mientras mira pasar las horas, los días y los años como si fueran transeúntes presurosos que cruzan las avenidas como bólidos. Luego recordar, recordar, hasta que llegue la muerte.

En fin, la poesía está en todas partes. A veces bien visible como luz, otras veces escabullida entre las sombras, y tímida de asomarse entre tantas estrellas que titilan en la noche.

La poesía también puede ser toda la palabra hecha lanza que vomita su fuego al horizonte de la noche. Toda la palabra en un surco de donde brotará la aurora, el día de rehechos destinos y alumbramientos. Toda la palabra conmovida por resortes humanos, por destellos que disipan la niebla del paisaje convulso por la furia y la batalla. Toda la palabra en clarinada, en voz invicta y grito emocionado, en bandera, en escudo, en arma legendaria, en una luminaria de los días de triunfo.

En conclusión, podemos decir con José Martí que “la poesía es el lenguaje de la belleza y que es durable cuando es obra de todos. Tan autores son de ella los que la comprenden como los que la hacen y, por lo tanto, es un pedazo de nuestras entrañas”.

wilkie.delgado@sierra.scu.sld.cu



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Wilkie Delgado Correa


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