Un discurso cursi y pedestre con yuca, ocumo y mucho de no mirarse el rabo

La inflación vista a través de un sancocho de mondongo con verdura

El diputado quiso, un invento del “talento” adeco, saltarse las cifras del BCV, INE, FAO y de toda institución respetable que se ocupa de estas cosas con una lista de mercado que agitaba cual bandera gloriosa.

Pero lo que primero llama la atención es lo largo de la lista, que de ser cierta, es poco probable que haya sido emitida por compras que un trabajador hizo en El Viñedo, un popular y populoso barrio barcelonés. Además, es bien sabido que el diputado nunca ha vivido allí y en el abasto cercano a su casa, jamás le han visto, menos haciendo compras.

Una lista de mercado, para cualquier humano con dos dedos de frente, aunque no se haya graduado de abogado como el diputado nuevo, solo indica los precios en un momento dado de unos pocos productos y en un minúsculo sector del mercado. Por eso, es más que una ridiculez y un bochorno, que un diputado – repitamos esto, un diputado – comparezca a la Asamblea Nacional a cuestionar al ministro de Planificación y Finanzas, por las políticas que implementa y defiende, con la miserable prueba de una lista de mercado.

Pero el muchachito no se quedó allí; asido a aquella “trascendente prueba”, quiso ser más pedestre de lo que uno supone y se percibe en las formalidades del discurso, al ilustrar sus opiniones sobre la inflación con la cantidad de yuca u ocumo que se le echa a la sopa.

En su necedad, muestra de indelicadeza e ignorancia preguntó al ministro, como si eso fuese la clave para entender el fenómeno inflacionario – no le pierdan de vista las escuelas de economía, “tal talento” no puede desperdiciarse - :

¿Sabe usted ministro cuánto de auyama, yuca u ocumo chino su mujer le pone a la sopa?

Las lecciones de teoría económica de los primeros años de la escuela de derecho, parecieran no haber servido de mucho.

Noten que la vulgaridad sube de tono cuando a un señor, que por lo menos puede ser su padre, al ministro Giordani, increpó - dicho así, increpó - agitando la palabra mujer con deliberada intención peyorativa, en lugar de esposa, como es habitual en estos casos en la Venezuela de los bien intencionados y usualmente sutiles.

¡Claro, en el caso que tocamos no puede uno esperar otro comportamiento! Pasó por alto que se refería a una señora fallecida no hace mucho; circunstancia por cierto bastante conocida.

Pero aparte de ignorar las cifras históricas, el comportamiento inflacionario, los niveles alcanzados bajo gobiernos adecos, particularmente el de Carlos Andrés Pérez, desconoció las redes de distribución de alimentos y artículos como Mercal, Pdval y los Supermercados Bicentenario, donde los precios suelen estar por debajo del 40 % que en las privadas. Hasta la clase media alta se favorece con ello, como por intermedio del supermercado instalado en el CCT, del elegante este caraqueño.

“El movimiento se demuestra andando” y cualquiera sabe, porque es cosa simple a la gente normal, que para saber las metas alcanzadas, hasta dónde hemos llegado, si hemos avanzado o no, no hay otra opción que partir de una referencia concreta. Para eso sirve el pasado y lo hecho o dejado de hacer antes. Por eso y otras cosas también, no hay dudas, para explicar y entender la pertinencia de las políticas hay que referirlas y hasta confrontarlos con lo antes sucedido. Si usted habla sólo del presente, de lo hecho, sin comparar, no explica ni nada entiende. El pasado es una referencia valiosa e imprescindible. Pero pasa que quienes están atados a uno bochornoso, no quieren que para nada de eso se hable o aluda.

También es absurdo, al enjuiciar la situación económica venezolana, ignorar los servicios de salud, agua potable, comunicación, educación, recreación, deporte, culturales, electricidad, pese los inconvenientes confrontados en el sector y los ingresos adicionales de los trabajadores distintos al salario, como las cestas “tickets” y las pensiones de diferente naturaleza y origen que, en fin de cuentas, entran a miles de hogares venezolanos.

Cuando Giordani, en un estado de indignación por la incapacidad de la derecha de hilvanar un discurso serio, coherente y capaz de totalizar el pensamiento opositor sobre el proyecto chavista, lo que les lleva al anecdotario y el simplismo, como lo de la verdura en el sancocho, y la invención de cifras, les calificó con dureza y llamó al estudio.

No es suficiente la pinta, un pasado que tampoco tiene mucho lustre, ni motivos para enorgullecerse, para estar en la Asamblea Nacional. Hay que pensar poco en la trampa, en los negocios y actuar con menos pragmatismo.

Es necesario estudiar, leerse unos cuantos libros, que por cierto el gobierno ofrece muy baratos y en abundancia, cuando no gratis; con apuntes no basta; se debe meditar y hasta saber de quién rodearse. ¡Hay mucha juventud de por medio! No es bueno quedarse atrapado en un oscuro mundo, donde prevalecen la idea del lucro, las malas artes y la infidelidad a los principios.

damas.eligio@gmail.com


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Eligio Damas

Militante de la izquierda de toda la vida. Nunca ha sido candidato a nada y menos ser llevado a tribunal alguno. Libre para opinar, sin tapaojos ni ataduras. Maestro de escuela de los de abajo.

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