El trabuco de Chávez

Los diputados opositores no encuentran la manera de acabar con las comparecencias de ministros a la AN porque aparte de informar sus gestiones en el 2010, lo que está quedando en evidencia es que Chávez tiene un trabuco de funcionarios brillantes que los ponen nerviositos cada vez que acuden al recinto. El segmento territorial fue demoledor como ya fueron los anteriores. Pero fue muy grato y tranquilizador ver a Rafael Ramírez aplastándoles el piojo en la cabeza, al desmantelarles la peligrosa matriz de opinión de racionamiento y aumento de precio de la gasolina, que no se creyeron ni ellos mismos. Yo no sé si ellos creen que el Gobierno es pendejo, como para aplicar la misma medida que encendió la pradera aquel aciago 27 de febrero o que la opinión pública se chupa el dedo para que la vengan a engatusar con juegos de palabras. No es lo mismo decir: racionar el consumo interno de gasolina, que hacer un llamado de “conciencia” para el uso racional del combustible. Se hicieron los maracuchos u orientales al cambiar la L por R. De las cosas que han dicho es que Venezuela pierde mil 500 millones de dólares por precio de la gasolina, cuando en realidad es que los dejaría de ganar, en el supuesto negado que se equiparara a precios internacionales.

Como si fueran diestros espadachines, los ministros fueron respondiendo preguntas y aclarando incertidumbres durante más de ocho horas. Los mayores defendieron la gestión petrolera y eléctrica; el intermedio Hitcher, la ambiental; en tanto que los novatos del año, como calificó el presidente Chávez a sus ministros Garcés y Molina, defendieron sus despachos respectivos. La verdad es que nos sentimos bien orgullosos de esos muchachos y de los que no lo son tanto, pero es como si lo fueran.

No obstante, lo que llama la atención es el contraste con los diputados de la bancada opositora. Para empezar, después del recule de la sesión en Bolívar están en franca desbandada. De los 67, el jueves fueron 40, de los cuales por lo menos 20 se la pasan en los pasillos hablando por celulares, cuando no lo hacen en el propio recinto y pasando mensajitos como muchachitas alborotadas. El colmo fue Julio Borges, sacándole fotos a la “pelambre” de Iris Varela, o Marquina que parece una esposa con risa burlona y haciendo negativas con la cabeza cuando el marido le dice la verdad; creyendo que con eso van a sacar de sus casillas o distraer a unos ministros que están claritos en lo que quieren trasmitir. Para no hablar de Ismael García gritando vulgaridades, lo que viene a corroborar el nerviosismo que sienten cuando llegan los ministros. ¡Están chorreados… Foooo!


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Humberto Márquez / CiudadCCS


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