El pueblo, cómoda excusa

La mujer y hombre del pueblo no se andan con pendejadas cuando opina sobre política, su hablar no es sutil pero es verdadero su sentir, el campesino dice que los políticos son como mulas viejas, puro relincho y pedo. Una  revolución no debe ser practicada a distancia transformando el proceso en el arte de lo posible.

En una revolución no se debe ofrecer mucho en el discurso y poco en la realidad, Paul  Clauder decía, “cuando el hombre intenta imaginar un paraíso en la tierra lo que obtiene es un infierno aceptable”. Que se saca tratar de quebrar el viejo sistema si en la realidad no pasamos de tratar y tratar para crear una nueva sociedad que practique la disciplina económica y sea un capital humano consciente, convencido, preparado, para transformar la democracia de la mano de la tecnología y del conocimiento socio-económico de la región, porque, dentro de las mayores 30 economías del mundo 4 son Latinoamericanas, Brasil México, Chile, Colombia y posiblemente Argentina, forman parte de la inercia China, que afecta los mercados de las materias primas y en la política.

El pueblo sabe que lo chinos con sus proyectos de privatización global y una educación de punta en los próximos años será la economía más grande de la tierra, aun cuando los EEUU, lideren los ingresos per cápita al triple de los chinos y, posiblemente el yuan sea una moneda de consumo mundial, es posible que el pueblo sepa eso ¿pero sabe en que nos beneficia o perjudica?

Si el pueblo despertó otra vez esta con sueño porque no aprendemos de las otras experiencias, tenemos que pasar por esas experiencias para corregir con elevados costos cuando las sociedades aceptan someterse como el pueblo egipcio, ¿estamos aprendiendo de ellos? Del enorme poder politizo del ejército egipcio, la influencia política que tienen todos los ejércitos del mundo, y Washington programando la transición con calendario financiero incluido mientras el pueblo reclama para que Mubarak, abandone el poder ¿cuál es nuestra conclusión como pueblo? Que no llegaremos a ese nivel de protesta para terminar con el ayuno revolucionario, pero, la indiferencia, el conformismo, el sectarismo, son parte del malestar social-cultural que frena el cambio a pesar que requerimos una revolución ética profunda.

Esta convivencia con la realidad, con la fantasía, evita el punto de equilibrio participativo si seguimos teorizando el socialismo en aldeas por aquí y por allá que no nos alcanza, porque, las aldeas son pequeñas, Venezuela, Bolivia, Ecuador, son como aldeas en donde todo se sabe, se conoce que la practica socialista es incipiente, sin practica no se puede curar la miopía colectiva cuando los países abren sus puertas al socialismo ante el fracaso del capitalismo. Esperan que las aldeas comiencen con la práctica socialista en vez de vivir de la teoría con intensidad.

La participación del pueblo mas allá  de las elecciones evitara que la revolución sea una comidilla, no reclamar la participación es no tener conciencia de lo que se pierde, el pueblo ni siquiera intuye la importancia del conocimiento de los mercados y lo importante que es la tecnología para aprovecharla en la industria para lograr una autentica autonomía, muy poco o nada sirve contactar a muchas naciones si de la hipócrita diplomacia no se pasa.

Siempre la mayoría de los pueblos están desinformados, influenciados por la publicidad y por el carisma de su líder, pero desconoce el proyecto del gobierno a largo plazo, o de las leyes que forman su constitución, hablar del soberano, del poder popular o de la voluntad de la masa, es usar comodines para sostener al poder, la pobreza del pueblo material como mental, es la cómoda excusa utilizada por todos los gobiernos.

El pueblo como una estructura social concreta, como sujeto participativo en las decisiones económicas con  conocimiento, convicción, no pasa de ser un deseo. El pueblo soberano no pasa de ser una mitología, lo que existe es el elemento humano del Estado, voluble, diverso, desunido, que gusta a los gobiernos para que no sean un ente ni una realidad estructurada.

Los pueblos son masas encantadas por la demagogia, sociedades pasivas sujetas a la propaganda política para que continúe votando por la representatividad, porque, quienes deciden son minoría, la nueva elite, la nueva clase social que dice representarnos.

Esos pueblos practican una participación pasiva porque los votos son igualmente desinformados, si no hay conocimiento que convicción puede haber. Elegimos por consideraciones emocionales para que nos den interpretando la felicidad, la moral o lo inmoral, la justicia o la injusticia, así como nuestro futuro para que la masa siga participando con los votos.

La realidad es que el socialismo del siglo XXI debe adaptarse o mejorar el balanceo económico-energético con el que termino el siglo XX. Energía y economías bamboleantes marcaran los años por venir aun cuando la industria global en estos precisos momentos están produciendo a full que no necesariamente significa beneficio económico para todos, beneficia los indicadores macro económicos globales de la propaganda por el repunte manufacturero de las mayores economías del mundo incluyendo Taiwán, Brasil, India, Corea del Sur, llevadas por el gigantesco sector industrial chino que dicen al diablo con el calentamiento global..

Además, el socialismo debe superar el hábito económico populista para que brote la creatividad y la originalidad participativa del pueblo buscando la igualdad económica en base a la política no al revés, con una educación basada en la investigación, conocimiento que permita la formación de la convicción ideológica superando el descontento que aumentan el conformismo, la modorra, otra forma de frustración que marca la zigzagueante historia de nuestro proceso y en casi 200 años de independencia.

Se supone con razón que el socialismo del siglo XXI debe romper con casi 200 años de frustración revolucionaria, para eso, hasta la economía local debe ser subversiva y el pueblo insurgente en sus quehaceres cotidianos porque no hemos ganado nada todavía y, siempre y cuando se tenga con que, ya que el petróleo por si solo no alcanza, se requiere que el pueblo, su pobreza e ignorancia dejen de ser una excusa para la sostener la practica política, porque, es una realidad, no tener soberanía alimentaria o una industria que genere miles de puestos de trabajo y actuamos como si nos importara. 

rcpuma061@yahoo.com



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Raul Crespo


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