La realizad ante nuestros ojos

¡Manos arriba!

El mismo Presidente lo ha dicho una y otra vez, abundando en la advertencia. Lo hemos visto por TV, en fotos, y los que quieran, pueden ver desde Margarita el portaaviones que está a un tiro de piedra. Sabemos que tenemos bases gringas en El Caribe, varias en Colombia, en Perú, tienen convenios con Brasil (recuérdese que Dilma Roussef visita primero a los países con un régimen progresista “light” antes de venir a Venezuela), y estamos rodeados de bases y armas estratégicas yanquis. El imperio está al borde de la desesperación por su crisis económica, porque su dominación se descose por todas partes, y no hay nada más peligroso que un matón desesperado.  

Lo primero que hicieron fue asegurarse de que los países con gobiernos lacayos estuvieran en manos de personajes que ellos pudieran controlar, aunque el mismo Perú está en pico de zamuro, porque puede ganar un candidato progresista. Pero al imperio le conviene un vendido como Toledo, y no hay duda de que sólo un arrase sin precedentes podrá lograr que un candidato progresista gane, porque -con toda seguridad- ya toda la tramoya está lista para que el país andino siga en manos del imperio. Hicieron un experimento con Baby doc en Haití, porque están buscando una ficha que poner en la isla, tristemente ocupada por los esbirros de la ONU al servicio del imperio global.  

Luego vino la gira de la Clinton y la serie de intrigas ocultas que conducen a la conformación de las condiciones para agredir directamente a Venezuela, ya que aquí no cuentan con una fuerza interna suficientemente fuerte para disputarle el triunfo a Chávez en unas elecciones, ni con trampa. Y el aumento de dinero para sapos, espías, traidores y otros bichos que están haciendo el trabajo del comején: Horadar y debilitar por dentro la estructura que el gobierno bolivariano ha venido construyendo, con esfuerzo y muchos obstáculos internos y externos, en una década. La impaciencia imperial se puso de manifiesto con la utilización de Insulza, que fue presionado o comprado para que declarara contra Venezuela, aún saliéndose de las atribuciones de su cargo. 
 

SUN ZU EL ANTIGUO, CHÁVEZ EL ESTRATEGA, Y EL PUEBLO. 

Chávez ha logrado que el imperialismo no nos invada, durante de diez años. Por mucho menos, ellos han asesinado presidentes y tomado militarmente países. Pero Chávez y su equipo de más confianza han sido más inteligentes, de acuerdo a la enseñanza de Sun Zu: “lo que es de máxima importancia en la guerra es atacar la estrategia del enemigo. Lo segundo mejor es romper sus alianzas mediante la diplomacia. Chávez y su equipo militar han estudiado la estrategia imperial de guerra asimétrica y guerra de cuarta generación, la han denunciado y el pueblo ha combatido contra ella. Una y otra vez, Venezuela ha desbaratado las estrategias yanquis, y se ha provisto de alianzas en todas partes del mundo.  

En cuanto a los imperialistas, nos están rodeando; como decía Sun Zu: “Si se es diez veces superior al enemigo, rodeadle. Si se es cinco veces más fuerte, atacadle”. Pero nuestros gobernantes han logrado eludir una y otra vez un ataque frontal: “...si se está en desventaja en todos los aspectos, sed capaces de eludirle, pues una fuerza pequeña no es nada excepto botín para una más poderosa, si se enfrenta a ella temerariamente”, dijo Sun Zu hace milenios. Por lo tanto, los Comandantes bolivarianos han hecho buen uso de la estrategia: “Y el que es capaz de retardar la llegada del enemigo lo consigue haciendo que éste se detenga por precaución”. 

Hay una fuerza que tiene la revolución bolivariana que nadie ha podido vencer jamás: La convicción plena de que se está trabajando en beneficio del pueblo, de la humanidad. La fuerza moral multiplica el poder de un ejército y, ante el imperialismo, Chávez sabe que cuenta con al menos quince millones de soldados, de personas dispuestas a todo con tal de salvaguardar la soberanía. Incluso muchos que hoy creen apoyar al imperio, cuando lo vean aquí cambiarán de parecer, porque “no es lo mismo llamar al demonio que verle llegar”. 

EL TRABAJO QUE FALTA 

El Presidente no tiene intenciones de crear aquí una autocracia, como dicen los gringos y sus portavoces. Sin embargo, la falta del PSUV al no organizar el Poder Popular, al no respetar a las bases, y la mala costumbre de esperar que otro piense y decida para aprovecharse, de muchos dirigentes que desafortunadamente tienen demasiado poder, ha conseguido que las principales decisiones estén en manos de Chávez, como si fuera un rey. Es Chávez el que se lleva los elogios cuando algo sale bien, y los insultos cuando algo sale mal. Y es Chávez el blanco principal del imperio, porque sabe que, al darle muerte, esta Revolución se va al carajo, porque no estamos lo suficientemente organizados. Lo que vendría después del asesinato sería una guerra, que es lo que a ellos les gusta, porque venden armas, entrenan a sus peores matones, y prueban los prototipos de distintas armas de “destrucción masiva”. Y entre tanto, montan un lacayo y se apoderan de todas nuestras riquezas: La mayor reserva de petróleo, metales de importancia industrial y minerales estratégicos como uranio y coltán. Es un botín que no van a dejar de codiciar, y no van a descansar hasta que lo tengan, o los venzamos definitivamente. 

Interpretando sus mandatos, sus discursos y hasta su expresión corporal, queda claro que Chávez lo que menos quiere es ser el único en cuyas manos estén las decisiones. Fue él quien propuso lo de los consejos comunales, él quien habló del poder popular, él quien habló primero del socialismo, como política del Estado, a pesar de saber que éste es enteramente burgués. Chávez busca la radicalización del proceso en este país. Sus movimientos anteriores a Diciembre lo demuestran. 

LA CORTE Y LOS REVOLUCIONARIOS 

Pero Chávez no es lo único que existe en el país. Existen los cortesanos, aquellos políticos de oficio y beneficio a quienes conviene estar cerca del Presidente para disfrutar de los privilegios del poder político. Personas que se creen burgueses y actúan como tales, que le temen a la organización del pueblo y que prefieren drenar los recursos a sus cuentas en el extranjero antes que cumplir los proyectos del pueblo. Personas que aún controlan la mayoría del partido. Personas que hablan de “este gobierno socialista” que no existe, para no construirlo. Socialdemócratas que están encariñados con sus cambures y desprecian al pueblo. 

Y la gente revolucionaria también existe. Pero hasta ahora, el PSUV, bajo el control de la socialdemocracia burguesa, no nos ha permitido asumir ningún papel organizador ni nada que se le parezca. Ni lo harán, por supuesto, porque algunos han estudiado historia y saben que si tenemos una mínima oportunidad, la usaremos y el pueblo tomará el poder.  

Pero nosotros tampoco hemos asumido el papel que nos corresponde en la organización calle por calle, y si no lo hacemos ahora, en el poco tiempo que Chávez nos ha dado con su discurso conciliador en la Asamblea y con el nuevo movimiento hacia la derecha que ha realizado, con el cual ha frenado la agresión yanqui, si no lo hacemos ahora, tendremos que hacerlo en la clandestinidad y con los marines pisándonos los talones

LA TAREA IMPOSTERGABLE 

Es necesario que veamos cada movimiento que realiza Chávez, como una acción táctica inscrita en una estrategia que pretende construir un status quo revolucionario, que permita solucionar los problemas del pueblo. Pero no podemos ver sólo nuestras narices. No podemos entretenernos viendo sólo las ridiculeces que hace la derecha en la Asamblea como táctica de diversión, hay que observar lo que hace el dueño del circo, no los payasos. Aquí y ahora estamos sitiados por el imperialismo, que ha logrado suficientes avances en nuestro continente, avances que son retrocesos para nosotros: Retomó Honduras, negoció con la “izquierda” que gobierna El Salvador, tiene en jaque a Nicaragua por medio de Costa Rica, apoya a la derecha cubana que aprovecha la oportunidad para propiciar un retroceso histórico en esa querida isla (recuerden las declaraciones de Posada Carriles) obligó a Evo Morales a retroceder y lo tiene ocupado con los gobiernos de Perú y Chile que, como una táctica de diversión, le enseñan lo de la “salida al mar” para neutralizarlo, pero no se la van a conceder. Tienen a México, a Costa Rica y a Colombia comiendo en la mano y cuentan con Dilma Roussef, presionada por la derecha brasileña, que tiene poder en el ejército, lo cual es una amenaza por el Sur; y aunque la nueva presidenta no se preste (es lo que creo), ellos intentarán aprovechar que aún no se ha terminado de sentar, y el control del ejército, que tiene una poderosa ala fascista, está momentáneamente vulnerable.  

Así que el desarrollo de una corriente radical en el PSUV, que asuma fundamentalmente la organización del pueblo, absteniéndose de buscar puestos de comando en el partido por ahora, que haga el trabajo de hormiga que los burócratas desprecian, pero que es el que otorga poder al pueblo, es impostergable. Pero esa corriente radical tiene que bailar pegado con el Presidente Chávez, en este momento más que nunca. Aunque algunos camaradas estén molestos por la realidad que nos ha pateado los riñones, por tantos errores y golpes de la burocracia. La consigna con que Chávez cerró el discurso en la Asamblea Nacional es mucho más que retórica; marca la existencia de una coyuntura de inminente ataque imperial: “¡Los que quieran patria, vengan conmigo!” 

De las y los revolucionarios marxistas, que queremos el poder para el pueblo, depende que, recuperando el terreno perdido y actuando de inmediato, atemos lo que aún está suelto, recojamos los cabos, ordenemos las líneas interiores de la Patria para una resistencia prolongada y victoriosa. 

A Chávez y el gobierno les corresponde el aspecto institucional y lo han estado cubriendo, pese a todos los errores. El Comandante ha dado unos movimientos hacia la izquierda y otros hacia la derecha, pero quienes tengan ojos para ver comprenderán que se quiere avanzar en lo interno, quitarles banderas a los que quieren dividirnos, crear conflictos artificiales para propiciar una intervención yanqui (que éstos, seguramente, les están ordenando) y, finalmente, ganar más tiempo para organizarnos aquí dentro, prepararnos para cualquier cosa, y continuar ganando y consolidando aliados más allá de las fronteras.   

Seguir dejando la organización del pueblo para más tarde, sería un suicidio.

andrea.coa@gmail.com



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Andrea Coa


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