Pildoritas 182 (año 03)

ALEA JACTA EST.

La suerte está echada, ya a estas alturas el pueblo venezolano ha decidido lo que va a hacer con su voto el próximo 28 de septiembre, cuando esté a solas con su conciencia frente a la pantalla de la máquina de votación.

Solo un evento extraordinario, un imponderable, algo improbable, podría modificar lo que el próximo domingo va a suceder en este país, cuando el camino siga su curso hacia el logro de una independencia definitiva, o se desvíe para regresar a lo que hace once años se rompió y que nos mantenía atados a los designios de un imperio que se engullía, cual monstruo hambriento, nuestras riquezas naturales y hasta nuestros derechos más caros y que ahora ve una nueva oportunidad para reconquistar lo que el pueblo le está quitando y que se resiste a perder,

La batalla de este domingo va a ser, quitándole lo sangriento, una nueva batalla de Carabobo pues será decisiva para bien o para mal, del futuro de la Patria.

Si los resultados son los que se esperan de un pueblo inteligente y por lo tanto agradecido porque a pesar de errores, desencuentros y fallas hemos avanzado significativamente hacia las reivindicaciones populares, la Revolución deberá imponerse de forma cómoda y mantendrá la mayoría calificada en la Asamblea Nacional, las cosas entonces seguirán el rumbo señalado en al Constitución y vendrán avances muy importantes para la consolidación del Poder Popular y el socialismo a la venezolana, sin malas copias, nuestro, y que multiplique experiencias exitosas que ya están disfrutando sectores de compatriotas, donde los medios de producción están en manos de los trabajadores y en función de las comunidades, de manera igualitaria sin la explotación vergonzante del capitalismo.

Si el camino se desvía, ¡Dios nos libre!, y que Él mismo nos coja confesados, aquí ni el más avezado futurólogo se atrevería a predecir lo que podría suceder, porque si como se ha visto en espacios donde la derecha tiene poder, casos de Táchira, Carabobo,. Zulia y Miranda, llegaron a querer arrasar, cual “atilas”, con todo lo que les oliera a Revolución, que en algunos sitios han logrado, aunque a medias, y ello porque el poder nacional está en manos de Revolucionarios, pero de lograr todo el poder, y quien maneja la Asamblea lo tendría, se lanzarían cual langostas a acabar con la cosecha sembrada que ya está dando, o está por dar frutos maravillosos para el pueblo venezolano, sobre todo los pobres.-

Ese pueblo no se quedaría con los brazos cruzados, defendería hasta con las uñas sus conquistas y tendríamos entonces que lamentar los hechos que se registrarían en ciudades y campos, en barrios y calles de nuestro país, es decir una verdadera guerra civil, que se pospuso en el 98 con la llegada de Chávez, porque cuando ello sucedía solo faltaba lanzar la primera piedra y este país se hubiese incendiado, porque ya no resistía más, pero que de repetirse las condiciones de aquellos días, inevitablemente la sangre llegaría al río, nadie podría evitarlo y las montañas volverían a ser testigos mudos de la metralla, de la sangre y la muerte,

Por ello lo que pase el 26S, marcará el futuro de la Patria para bien o para mal. Dios quiera y nos otorgue el beneficio de que sea lo primero.-



OPORTUNIDAD PARA CORREGIR ERRORES

Por otro lado, no hay que olvidar que en realidad a quien vamos a derrotar, si ese es el designio, es al Imperio, para quien es cuestión de honor, salir de un líder como Chávez que no solo le abrió los ojos y el entendimiento a un pueblo oprimido durante décadas, sino a buena parte del continente, para que por ejemplo, ahora mismo, un científico social de primer orden como Noam Chomsky, afirme que prácticamente ya Latinoamérica, no es el patio trasero del imperio Norteamericano.

Ese imperio está respirando hace rato por la herida y bien sabemos no escatima esfuerzos ni dinero, ni utilización de la guerra sucia, financiamiento de personas que cual apátridas se prestan para la desestabilización, a quienes no les importa el país, sino sus personales intereses que se ven beneficiados al prestarse para planes de conquista y dominación.-

Este 26 de septiembre se decide el futuro de esta Patria y de buena parte de este continente, que ha visto en la Revolución Bolivariana una luz al final del túnel, una esperanza en el horizonte, una especie de manantial en un desierto por el que durante décadas le obligaron a transitar.

Que sea pues lo que Dios disponga, nosotros los creyentes pensamos que lo que sucede siempre es lo mejor, el destino no se puede cambiar, roguemos que ese destino esté escrito para bien de los más humildes, de los excluidos de siempre que ahora están saliendo progresivamente de esa exclusión y que el lunes amanezcamos con un mandato popular ratificado y se abran nuevas situaciones que permitan a este proceso inédito, corregir errores, poder ser capaz de autodepurarse de los infiltrados que no han podido deslastrarse de lo que aprendieron durante cuarenta años y han pretendido camuflarse de rojo para hacer de las suyas y causar daños enormes, no solo a la Revolución sino al pueblo esperanzado.-

yuviliz40@hotmail.com


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Saúl Molina Z.


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