El baño dorado no puede tapar dos fracasos ruidosos: el Beisbol y el Boxeo

Venezuela en los Centroamericanos

Venezuela asiste a los Jdcac desde 1938, cuando ocupó el sexto con 11 medallas, tres de ellas doradas. En esas posiciones osciló hasta 1954 en México, donde se clasificó de tercero con 14 de oro, pero lejos del segundo: Cuba con 29. Fue segundo en 1959 aquí en Caracas (sin Cuba) y en los de Jamaica (1962), con Cuba. Creo que ha sido su mejor desempeño.

En el 66 bajó al cuarto y en el 70 al quinto. Estas derrotas hicieron que la cuestión se debatiera por primera vez en el Congreso. Recuperó el tercero en Santo Domingo (1974), pero su inconsistencia se mostró nuevamente con el sexto en Medellín. Se mantuvo en el tercero en los de 1978, 82 y 86, pero otra vez descendió en México al quinto, superado ahora por Colombia y Puerto Rico. En el 94 recuperó el tercero y lo mantuvo en Maracaibo (1998). En El Salvador 2002 obtuvo el segundo, sin Cuba, y en Cartagena (2006) bajó al cuarto, con sólo 49 oros. Fue un significativo retroceso.

En lo que se ha denominado IV República se observan altos y bajos, avances y retrocesos, que revelaban la incoherencia de lo que podría llamarse una política deportiva. En la última década ha habido un mejoramiento del deporte que se viene expresando en los medalleros, exceptuado el olímpico. Deportes que nunca antes tuvieron éxitos, hoy sumaron triunfos. En estos Juegos alcanza su mayor cosecha de medallas (322, con 114 de oro), lejos del primero y de Colombia tercero. Por encima del pronóstico del COV (entre 80 y 90 doradas), lo que revela una falla, igual que si hubiera pronosticado 120-130.

El desempeño en Mayagüez ha sido exitoso, pero habría que compararlo con el de 1962, cuando también fue segundo, por encima de Cuba. Por lo demás, este baño dorado no puede ocultar dos fracasos ruidosos. El del beisbol, pues el presidente de la Federación, Edwin Zerpa, y el mánager Luis Sojo no hablaron de ganar medallas, sino la de oro, y Venezuela ni siquiera pudo clasificar. Es una vergüenza. El otro fue el del boxeo, que hasta hace poco sacaba la cara por todo el deporte, ahora perdió seis hombres en la primera pelea, y quien llegó a la final debió conformarse con la plata. La revisión de este nuevo triunfo del deporte venezolano deberá comenzar por allí, por el revés de dos de los deportes más populares.

Y debe revisarse la concepción del ministro amigo Héctor Rodríguez: se equivoca cuando afirma que "todos los pronósticos son odiosos", explica que no se puede medir el deporte por las medallas que se ganan, "tenemos que medir el deporte por cuántos ciudadanos lo practican…". Olvida que existe una ley dialéctica según la cual la cantidad deviene en calidad, y esta, en deporte, se expresa en récords, mejores tiempos y distancias, y por supuesto, en medallas. Si hoy hubiesen, como en efecto los hay, más venezolanos que practicaran deportes en forma organizada, esa cantidad se expresaría en más venezolanos con niveles competitivos, pronosticables cuando compitieran.


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Eleazar Díaz Rangel

Periodista egresado de la UCV. Ganador del Premio Nacional de Periodismo y menciones en diversas especialidades. Es Director del diario Últimas Noticias desde el año 2001. Profesor titular jubilado de la universidad central de Venezuela, cuya escuela de comunicación social dirigió (1983-86). Presidente de VTV 1994-1996. Presidente de la asociación venezolana de periodistas.

 edrangel@grupo-un.com

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