Sentir Bolivariano

Cristianismo y Socialismo

Las recientes declaraciones del Cardenal Urosa Sabino y de otros miembros de la jerarquía eclesiástica, forman parte del plan imperial contra la Revolución Venezolana. Uno de los falsos argumentos que utilizan en los constantes ataques, es que el Cristianismo y el Socialismo son incompatibles. Nada más alejado de la realidad. Como lo acotó el Presidente Chávez, “…habría que hacer verdaderas peripecias doctrinales y teológicas para restarle a la figura del Cristo redentor, su profundo sentido social, su opción preferencial por los pobres de la tierra, su amor desenfrenado por una humanidad fraguada en la hermandad y la justicia”.

Lo cierto es que la jerarquía católica, siempre ha jugado un papel esencialmente político, tratando de mantener el estatus de la dominación. Por ejemplo, en la época de la Independencia se opusieron a ésta, diciendo que era “una empresa contra Dios”, atacaron férreamente a Miranda y a Bolívar, por ser “amigos de los negros”, y a través de todas las épocas, como también precisó Chávez: “… ¿O es que ya se olvidó, Cardenal, de los atropellos de la religión del Imperio cuando dejaron de existir las primeras comunidades cristianas?. ¿O es que ya no recordamos el matrimonio de la espada y la cruz con la llegada de los genocidas europeos a tierras americanas, o los cariños de la Santa Inquisición para con aquellos que no profesaban su fe?...”. Acá, desde 1999, la cúpula eclesiástica ha participado directamente en las conspiraciones contra el gobierno Bolivariano, constitucionalmente elegido y reconfirmado por el pueblo venezolano; fueron actores principales en el golpe de estado de 2002: el jefe de la cúpula eclesiástica de entonces, firmó el acta de Carmona (donde se decretó la abolición de todos los poderes públicos). Sin duda, la iglesia que ellos defienden es la de los poderosos, la de los que asumieron acabar con el proceso bolivariano, porque representa la reivindicación del pueblo.

No existe una doctrina más parecida al Socialismo que el Cristianismo. Fidel Castro, en el libro Fidel y la Religión, lo plantea de la siguiente manera: “… que nosotros podíamos suscribir perfectamente casi todos los mandamientos de la ley de Dios, tienen mucho parecido con los nuestros. Si la Iglesia decía: “no robar”, nosotros aplicábamos con rigor también ese principio: “no robar“. Una de las características de nuestra Revolución es que suprime el robo, la malversación y la corrupción. Si la Iglesia decía: “amar al prójimo como a ti mismo”, eso es, precisamente, lo que nosotros predicábamos a través de los sentimientos de solidaridad humana que están en la esencia del socialismo…, el espíritu de fraternidad entre los hombres, que es también uno de nuestros más apreciados objetivos. Si la Iglesia decía: “no mentir”, entre las cosas que nosotros más censuramos, que más duramente criticamos y más repudiamos, está la mentira, el engaño. Si la Iglesia decía, por ejemplo: “no desear a la mujer de tu próximo”, nosotros consideramos que uno de los elementos éticos de las relaciones entre los revolucionarios es, precisamente, el principio del respeto a la familia y el respeto a la mujer del compañero, a la mujer del prójimo, como dirían ustedes. Cuando, por ejemplo, la Iglesia desarrolla el espíritu de sacrificio y el espíritu de austeridad, y cuando la Iglesia plantea la humildad, nosotros también planteamos exactamente lo mismo cuando decimos que el deber de un revolucionario es la disposición al sacrificio, la vida austera y modesta…”.

Se comparte completamente con el Comandante Chávez el planteamiento de tener en cuenta, para entender la situación, que la Iglesia se debate entre dos concepciones contemporáneas en la historia de la fe: el Opus Dei y la teología de la liberación. La primera representa la doctrina de la opresión y de los intereses más deleznables, con la justificación de las desigualdades como principio divino; la otra, la libertad y la justicia de los olvidados que tienen el sagrado derecho de existir en un mundo más humano.

Y precisa el Comandante: “Si esa es la balanza ante la cual estamos, Cardenal Urosa, nosotros no dudamos por la segunda: la que más fielmente refleja el sermón de la montaña; la que nos hace herederos del Cristo liberador e hijo del amor. Cristo para nosotros tiene rostro de gente pobre y desamparada, jamás de explotadores y criminales. He allí la diferencia de principios partiendo del mismo Jesucristo…”.

Por lo tanto, se puede asegurar que nuestra Revolución es Cristiana en sus principios y que sigue avanzando hacia una democratización plena, a la que hemos llamado socialismo bolivariano. El sentido primordial de este proceso es darle poder al pueblo para que ejerza soberanamente su destino.

Clara y contundente, en este sentido, la posición asumida por Chávez en sus Líneas, que les invito a releer, analizar y compartir: “…Me reconozco como un hombre de fe e infinitamente he dicho que tengo al mismo Dios que ustedes tienen, como figura ejemplar de los más elevados valores de justicia, libertad e igualdad, tres pilares esenciales de la fraternidad ejercida más que vociferada. La vida me ha enseñado que la amplitud de criterios es fuente sana de conocimiento y de ejercicio vital. Así, Cardenal, soy con mucho orgullo, Bolivariano, Cristiano… y también marxista. Si usted ve allí contradicción, poco puedo hacer para que lo entienda, en mí esas concepciones de vida conviven en una estrecha hermandad.

Cumpla con su papel, Cardenal, que yo sabré cumplir ante el pueblo con el mío, pero deje, por el amor de Dios, de seguir utilizando la mentira para pescar incautos. Decir que copiamos modelos foráneos y nos guían ideologías extrañas que chocan con la legalidad que nuestro pueblo se ha dado, no deja de ser un crimen en quienes, creyéndose dueños de la fe de los venezolanos y venezolanas, pretenden manipularla.

El Cardenal Urosa Savino debería demostrar ante un tribunal, la inconstitucionalidad de la que, según él, son fiel expresión de todas las nuevas leyes que nos hemos dado últimamente, así como las acciones de nuestro gobierno. Invito a todos los venezolanos y venezolanas a revisar las hemerotecas y leer las declaraciones que Urosa dio a la prensa el 12 de abril de 2002. El hoy Cardenal Jorge Urosa Savino “Expresó satisfacción por la culminación del Gobierno de Hugo Chávez Frías, el cual calificó de verdadera pesadilla para Venezuela”, según las declaraciones publicadas en el diario carabobeño Notitarde en su edición del 13 de abril. “Todos esos facinerosos, sus jefes y el mismo Chávez deben ser juzgados y sancionados, porque tienen las manos manchadas de sangre y eso; no puede quedar impune”, expresó también en aquella ocasión el prelado. ¿Quién es el que está, entonces, fuera de la Constitución desde hace rato?...”.

Sigamos pues, muy unidos y con mucha convicción, en esta lucha que es necesario acelerar para continuar consolidando el Estado Socialista, en contra del viejo estado burgués, que es el que defiende esta jerarquía eclesiástica venezolana.

¡Patria, Socialista o muerte!

¡!Venceremos!!


sentirbolivarianobarinas@gmail.com


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Adán Chávez Frías


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