Para ese ser extraordinario que nos llena la vida de grandes cosas

Hoy se celebra el día del fruto y motor de nuestro existir.

Sin ellos nuestro mundo seria gris y sin sentido, para ellos es esta lucha de alcanzar un mundo de felicidad posible para ellos.

En cada rincón del mundo se llenan los parques, avenidas, zoológicos, y tantos espacios de disfrute para los niños y niñas, aunque sabemos que se ha mercantilizado como un día o un mes de capitalizar ventas en las grandes empresas transnacionales de juguetes.

Pero se ha dejado en el camino y el tiempo, ese amor, ese compartir, esa esencia que nos dan con sus pureza, esa sonrisa que llena cada espacio de nuestro ser, esos ojos que reflejan la inocencia, las ganas de jugar, creer y vivir ese momento de nuestra existencia tan bonito.

Pero no podemos olvidarnos de quienes no tienen en este momento un juguete, un padre, una madre, o el calor de un hogar, una cama tibia, un plato de comida, la oportunidad de estudiar.

Hay tantos niños y niñas que hoy son explotados por quienes pretender convertirlos en una especie de red de esclavitud donde ocurren tantas cosas que aun en las grandes potencias del mundo a pesar de las tecnologías, riquezas y tantos recursos son tan pocas las cifras de inversión sobre la protección social, cultural, humana.

Hoy el llevar a nuestros niños y niñas a un centro comercial, a comprarle una cajita feliz, comprarle un juguete bélico, un video juego, eso le da felicidad y satisfacción.

Pero nadie critica el daño y la pérdida de la cultura de correr, ir a la playa, leer un cuento, compartir en familia, darle amor, enseñanza sobre lo bueno y lo malo, eso se ha convertido en un acto en extinción.

Muchas veces somos egoístas y pensamos que lo sabemos todos y no sabemos nada.

No hablamos, no preguntamos, a veces estamos distantes dentro del mismo hogar.

Hay que ver quienes en este momento está con los niños de Haití, con los de Irak, Afganistán, quien recuerda a los niños que cada día mueren por minas terrestres, a esos niños y niñas que son llevados a la prostitución, a la guerra, a la explotación de mano de obra barata.

Maldito el hombre que irrumpe esa etapa tan preciada y hermosa de la vida de un ser humanos, la niñez es lo más grande de la vida.

Eso sin mencionar la cultura materialista de tener un juguete caro, la ropa cara, de marca. Eso se lo debemos al capitalismo.

Pero hay quienes hoy luchan por los derechos y deberes y se crean instrumentos legales para darle seguridad social a quienes nos llenan de amor y alegría en las buenas y las malas.

Hoy rindo homenaje a todos y todas las niñas del mundo, en especial aquellos que siguen viviendo momentos difíciles de las infamias del hombre.

Deseando que en los pueblos del mundo, sigamos con la voz en alto, dando todo por ellos, porque las luchas, la construcción de un modelo igual, justo, es para ellos.

Que Dios bendiga a todos los niños y niñas del mundo.


(*)Militante del PSUV

rufinazam@hotmail.com


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John Duarte(*)


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