Los guerrilleros estudian a Chávez

Seguramente Fernando Araujo, Canciller de la República de Colombia llevaba bien aprendido y de acuerdo con Álvaro Uribe, el guión de su intervención ante el Concejo de Relaciones Internacionales de los Estados Unidos de Norteamérica. Estamos hablando de personajes que no suelen dar como quien dice, puntada sin dedal. Y en esa ocasión era recibido por una institución de gran poder en el país del norte. Un organismo de consulta del Congreso que influye en política interior y exterior, la entidad civil que sugiere, apoya o rechaza las líneas de inversión presupuestal geoestratégica.

La misión del Canciller Araujo es a todas luces que sigan llegando dólares a través del Plan Colombia para eliminar, ahora sin mascaras antinarcóticos, a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia. Desplegando el personaje de víctima, ex secuestrado por la insurgencia, y ante un cónclave de gringos neoconservadores, les vendió la figura de que Hugo Chávez, el archienemigo del momento, es nada menos que el ideólogo de las FARC-EP, esperando con ello justificar la continuidad del suministro del chorro de dólares para la guerra.

Si le creyeron o no, no tiene mayor importancia. Aún para las mentes más reaccionarias, es evidente la admiración que despierta entre los revolucionarios del mundo la Revolución Bolivariana y nuestro Comandante, más aún teniéndolos tan cerca geográfica, económica, política e históricamente.

Para nosotros es un honor la admiración y respeto que los revolucionarios colombianos sienten por el comandante Chávez. El señor Araujo relata que durante su cautiverio fue testigo del entusiasmo con el que los guerrilleros de las FARC atienden sus palabras, cómo estudian su biografía, cómo lo respetan y lo admiran.

Se percató el canciller de cómo estudian, pero debió haberse dado cuenta de que no solo estudian a Chávez, estudian historia, estudian marxismo. Porque los guerrilleros de las FARC son todos militantes comunistas. Y con esas malintencionadas declaraciones el señor Araujo lo que está es desmintiendo, sin querer, una de las principales campañas de la contrainsurgencia, que dice que las FARC perdieron su carácter político e ideológico y que ahora son solo bandas de bandidos comprometidos con el narcotráfico.

Con el narcotráfico está comprometida hasta los huesos la oligarquía colombiana y su gobierno. Y esa es una de la razones para que los sectores honestos que todavía quedan en los Estados Unidos, vean con recelo tanta ayuda a esa caterva de paramilitares asesinos y narcotraficantes. Millardos de dólares gastados además en una guerra que pasan los años y no le ven para nada resultados.

Nuevamente estamos ante la política ambigua, guabinosa, de los gobiernos de la hermana república, descendientes ilustres y aventajados alumnos de Francisco de Paula Santander, que continúan con el innoble intento de eliminar al Libertador Simón Bolívar del suelo americano.

Desde Juangriego en la sonrisa del Caribe.

mundoiribarren@gmail.com


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Edmundo Iribarren

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