Encuentros no acordados: la diplomacia de la súplica

Este país, que no acaba de salir del pasado, arrastra con él, como quien se embarra de pupú y no lo sabe. Todavía huele a caca. Todavía los políticos chapuceros se divierten alardeando de sus temerarias tonterías, tal y como se hicieron famosos de cara al mundo Carlos Andrés Pérez o Lusinchi, ostentando de sus vulgaridades, "con la cabeza en alto", sin pudor y sin vergüenza. Con el mayor descaro se hizo presidente Guaidó y con el mismo ánimo, ahora Guaidó deja de serlo, como si nada. Y en la otra acera Maduro aprovecha y viaja a la conferencia climática, y, sin el permiso de nadie sale y saluda a su antiguo compañero del grupo de Boston John Kerry, y luego al presidente de Francia Emmanuel Macron.

Todo recuerda el pasado de la cuarta república, no por los viajes sino por las verdaderas razones de esos viajes: la participación de Maduro en esa conferencia sobre el clima, para decir mentiras sobre la conservación y la emisión de CO2, de seguro escritas por algún asesor tarifado y tratar de impresionar recordando a Chávez, seguramente tuvo como finalidad esos "encuentros casuales calculados", sorprendiendo a John Terry y a Macron en un pasillo. No obstante, cuando Chávez viajó, fueron éstos personajes quienes buscaron el saludo y contacto con él, porque llevaba adelante un liderazgo sobre las naciones del Sur, en la OPEP, Petrocaribe, Unasur, etc. Entonces Chávez era reconocido como un interlocutor válido en la geopolítica y la comunidad internacional – con la excepción certificada de Bush y de Obama, ejerciendo la debida diplomacia imperial.

Ese saludo de maduro a John Kerry fue un intento de conectar con el gobierno de Biden, quizás pensando en algún favor del antiguo "compañero" del Grupo de Boston – donde ambos participaron junto a otros diputados, y mediante el cual EU intentó suavizar las posturas políticas radicales de Chávez después del golpe del 2002 –. Según los periodistas, la entrevista duró 30 segundos, lo que no dejó nada para informar a sus lectores.

En el caso de Macron, en dos minutos intercambiaron estas palabras:

"El continente se está recomponiendo y hay un camino que construir", dijo Macron sobre los nuevos gobiernos electos en América Latina. Maduro consideró que, en ese sentido, "Francia tiene que jugar ahí un papel positivo"… "Eso estamos tratando, pero me encantaría que pudiéramos hablar un poco más y que pudiéramos comenzar un trabajo bilateral que sea útil para el país y la región", respondió Macron… Maduro se puso a la orden para atender la agenda propuesta por su homólogo y le adelantó que el presidente del parlamento venezolano, Jorge Rodríguez, irá próximamente al Foro de París sobre la Paz, que se realizará el 11 y 12 de noviembre… "Para la conferencia que tienen va un enviado, Jorge Rodríguez, con él puedes hablar con confianza absoluta. Es el presidente de la Asamblea Nacional", señaló el mandatario venezolano.

Pero el interés de Macron es claro, no tiene que ver con Maduro o Venezuela, sino con todo el continente que sufre cambios políticos, y con sus recursos. Macron de seguro quisiera volver al país, más bien para buscar los recursos y negocios de siempre, pero ahora a precio de gallina flaca, petróleo y gas seguramente, con otras condiciones, luego de que PDVSA desapareciera como operadora de primera línea. ¿Qué puede hacer Jorge Rodríguez en un Foro sobre la Paz? Pues, ir a buscar interlocutores y hablar sobre cómo puede Europa volver a invertir en Venezuela, ofrecer nuevas condiciones, facilidades para los negocios petroleros, ahora que PDVSA no es una operadora válida, ahora que fue desmantelada y la revolución fue desmantelada. Cuando se miente con tanta desfachatez sobre la conservación de la naturaleza, condenando al propio modelo de producción capitalista asumido por ellos mismos, no esperemos que Jorge Rodríguez vaya a París a hablar sobre la Paz – a menos que sea sobre la "paz boba" que ellos practican, la de "cómo convertir a un pueblo en pie de lucha en otro, arrodillado, dócil y asustado" –. Jorge va a mentir, como lo hace el "primer mundo", sobre los derechos humanos, la paz, la desigualdad, la amenaza nuclear, en nombre de un pueblo desigual, amordazado, sometido a un régimen de hambre y necesidades, en medio de un "crecimiento económico" atrofiado, capitalista, que no se siente en ningún lado,…que no sea en los bolsillos y las cuentas bancarias de los más ricos.

El gobierno de Maduro por más que lo disimule representa un fracaso ideológico en todos los aspectos de la política: renuncia al socialismo en términos prácticos, intenta violar la constitución y cambiar leyes fundamentales para revertir la economía social, a fin de acabar con la propiedad social, desmoviliza a la masa chavista y la hace cautiva del miedo y la desesperanza, pero, de vez en cuando, torpemente se dice socialista. Y en la diplomacia internacional resulta poco serio porque sus prácticas políticas no son claras o son igualmente ambiguas, confusas; condenan al capitalismo y quieren hacer negocios capitalistas. Fuera del país nadie les escucha sus discursos o no les creen; ven en ellos, en ese equipo de gobierno, solo una oportunidad que hay que aprovechar, porque se muestran claramente ansiosos y débiles. En un mundo capitalista desbocado y cargado de conflictos se muestran como víctimas naturales.

Es así como "vuelve el perro arrepentido" a moverle la cola al amo. Vuelve la diplomacia de la súplica y la humillación, ahora disimulada detrás de congresos y foros "para todo público", donde no se necesita mostrar invitaciones. Un gobierno dispuesto a renunciar a su independencia, a su soberanía, para salir del hoyo a donde fue a parar la revolución y el país luego del asesinato de Chávez,… La fórmula madurista es salvar al gobierno entregando al país… ¡El que tenga ojos que vea!

Necesitamos rescatar el espíritu revolucionario, el carácter revolucionario, claridad en las ideas y constancia en la lucha, conjurar a Bolívar y a Chávez para que renazcan ahora de las cenizas de una revolución traicionada, como ave Fénix, no podemos esperar cien años, porque sería tarde.

¡VOVAMOS A CHÁVEZ, UN MODELO DE DIGNIDAD PARA EL MUNDO!



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Marcos Luna

Dibujante, ex militante de izquierda, ahora chavista

 marcosluna1818@gmail.com

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