En la ONU, Venezuela tendrá derecho a veto

El veto en la ONU siempre marcó las diferencias políticas y económicas reinantes entre sus integrantes; aparentemente este privilegiado y leonino derecho lo tienen expresamente las potencias de pesado peso que alcanzaron ese poder al final de la Sgda. Guerra Mundial, siglo pasado.

Los redactores de la Carta de las Naciones Unidos ningunearon, como siempre, a sus colonias, independientemente del tamaño de su población, su territorio y hasta de su PTB., y de allí nació el fulano “derecho” a veto y a voto en paralelo.

Ese poder de veto ha sido aparentemente, por derecho, exclusivo de los 5 miembros permanentes. A los demás 10 miembros elegibles se les reservó sólo su derecho al voto, para que esos peso pesados les oyeran su voz clara y diáfana a los países hoy llamados pendejos, según juicio de los países capitalistas que pertenecen a ese “grupo de los 5”.

Pasado el tiempo, la dinámica geopolítica mundial reveló que los países satélites y serviles de las potencias capitalistas, de hecho, también ejercieron siempre el derecho a veto cuando servilmente manifestaron sus puntos de vista favorables a los intereses de, por ejemplo, Francia y Gran Bretaña: Tal ha sido el caso de Panamá y Puerto Rico, por citar dos países emblemáticos en materia de apatridad y servilidad proburguesa. Solo que se trató de un derecho al veto representativo.

Los países que en la ONU presentaron sus protestas, por mayoritarias y racionales que estas fueran, sólo fueron tomadas en cuenta para vetarlas y para que esos países, opresores natos, tomaran todas las medidas posibles y a su alcance contra los que manifestaban una que otra disconformidad con aquellos.

Ahora, Venezuela podrá hacer lo mismo mediante su papel activo en defensa de sí misma y de los países que siguen sometidos a las presiones políticas y económicas de algunas potencias con derecho a veto, de esos países que sólo comparten y aprueban decisiones cuando salen favorecidos, aun con evidentes demostraciones de abusos de poder contra los países que hayan votado contra dichos abusos.

En resumen, todos los países han ejercido directa o indirectamente el derecho a veto, aunque mediatizado por potencias amigas.

Hoy, Venezuela es un aliado de algunos miembros del “grupo de los 5” y, en consecuencia, también podrá vetar algunas decisiones contrarias a nuestra idiosincrasia y a los intereses de los más débiles de los diferentes continentes. Tendremos un derecho a veto representativo y encomendado esos amigos que la Política emprendida por Hugo Chávez supo conquistarlos.


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Manuel C. Martínez


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