“El movimiento sindical no es aquel que se refleja en la ilusión, comprensible pero irracional, de una minoría de dirigentes sindicales, sino aquel que vive en la conciencia de miles de proletarios que han sido ya ganados para la lucha de clases. Para esta conciencia el movimiento sindical es parte de la socialdemocracia. Y aquello que es, debe tener la osadía de aparentarlo”.
Rosa Luxemburgo
Rosa Luxemburgo
Petróleos de Venezuela, S.A., es una Empresa del Estado Venezolano. Por mandato constitucional, la mayoría accionaría, pertenece a la República Bolivariana de Venezuela. Está prohibido enajenar en cualquier forma, su capital. Ello obedece a razones de soberanía económica, política y de estrategia nacional.1
Sin embargo, pese al cambio habido en nuestra Constitución a partir del año 2000, las relaciones de trabajo en la Corporación Petrolera, se continúan rigiendo por lo previsto en la legislación ordinaria laboral y en la contratación colectiva que cada dos años suscribe la Empresa con sus trabajadores representados por los sindicatos.
El modelo de contratación que hasta ahora han seguido, tanto la Empresa como los sindicatos, ha estado signado por la preeminencia de lo reivindicativo sobre lo social, repitiéndose de manera espasmódica, con pocas variaciones, las mismas cláusulas. En la revisión histórica de la totalidad de los contratos suscritos (20 en total desde el año 1946), los sindicalistas se han limitado a obtener de la Empresa, mejoras reivindicativas referentes a aumento salarial, beneficios de alimentación, planes limitados de vivienda desarticulados de la realidad del País, planes de salud no atados a las políticas sobre salud pública del Estado y mantenimiento de la retroactividad de las prestaciones sociales.2
Durante las cuarenta y cinco años de democracia representativa, el movimiento sindical petrolero estuvo dominado por sindicalistas, en su gran mayoría provenientes del partido Acción Democrática y COPEI (FEDEPETROL) y, en menor escala por la corriente sindical afecta al partido Unión Republicana Democrática (FETRAHIDROCARBUROS). Estos partidos influían de manera determinante en las negociaciones del contrato colectivo y en las reclamaciones laborales.
La lucha política por obtener cambios verdaderos y de carácter clasista, estaban ausentes y la vieja dirigencia sindical se conformaba con las migajas que en conciliábulos realizados a espaldas de los trabajadores, recibían del patrono, a cambio de prebendas, en particular, el derecho a manejar las cuotas de empleo que les permitían su mantenimiento como “dirigentes”, ante una población hambrienta necesitada de los más elementales recursos para su subsistencia. Mientras ellos (patronos y sindicalistas), disfrutaban de las bondades del petróleo, cinturones de miseria se iban acumulando en los alrededores de las áreas operacionales y para nada les importaba el dolor y el llanto de hombres y mujeres que vivían pegados de los portones en búsqueda de una semana de trabajo.
La nueva realidad que se vive en Venezuela, demanda de los líderes sindicales, una postura de cara a los cambios políticos que están trastocando la sociedad entera. Pensar la lucha sindical, desde una óptica meramente reivindicativa, sin compromiso político alguno, no solamente carece de sentido, sino que, pone de manifiesto, el bajo nivel político ideológico de quienes se dicen ser los representantes de las trabajadoras y trabajadores petroleros.
La lucha sindical de carácter reivindicativo (económica) y, las luchas políticas, antes que verse separadas, se entrecruzan, se encuentran, se interpretan de manera dialéctica. “Constituyen una marea de fenómenos en constante movimiento “3
La lucha sindical, es simplemente una forma de la lucha revolucionaria. Cuesta entenderlo en una sociedad acostumbrada al capitalismo y a los antivalores que este sistema de explotación de los trabajadores impone. Todo desnivel en las fuerzas en lucha por el establecimiento de un mejor nivel de vida y por el establecimiento de un nuevo modelo en las relaciones de producción, si a alguien beneficia es a la contrarrevolución. Los trabajadores deben convertirse en el pulso vivo de la revolución y al mismo tiempo en su motor más poderoso.4
Fuerza laboral Vs. Trabajadores sindicalizados.
La industria petrolera venezolana, cuenta con una fuerza laboral contractual de 43.478 trabajadores. De ellos, son trabajadores propios de la industria 26.556 y de las empresas contratistas 17.922. De este total, el número de trabajadoras y trabajadores afiliados a las Federaciones y
Sindicatos Nacional firmante del Contrato Colectivo, al 31 de octubre de 2006, alcanza a la suma de 14.648, distribuidos de la siguiente manera: FEDEPETROL: 7.775, FETRAHIDROCARBUROS: 2.343, SINUTRAPETROL: 3.916, FENAPETROL: 614. Ello representa el 33,36% de los trabajadores sindicalizados.5 Es decir, el 66,31% de los trabajadores petroleros no se encuentran afiliados a ningún sindicato.6
Diversos son los motivos del bajo porcentaje de sindicalización de las trabajadoras y trabajadores que laboran en la Industria Petrolera. Una de las causas está vinculada al cambio de régimen prestacional ocurrido en el año 1999, con motivo de la Reforma a la Ley Orgánica del Trabajo que separó la nómina contractual de la nómina mayor, eliminándole a ésta última la retroactividad en las prestaciones. Esto llevó a los trabajadores de la nómina mayor, bajo el argumento del Empleador de que su estatus había cambiado, a desafiliarse de los sindicatos. Otro de los motivos está directamente vinculado a la pérdida de interés de los trabajadores por los sindicatos, ante el alto nivel de pérdida de la credibilidad que antiguamente habían tenido los líderes sindicales.
El desprestigio sindical estuvo vinculado a la venta de empleos, a través del manejo de la Cláusula 69 del Contrato Colectivo; a la sumisión frente a los patronos y a su dependencia de los partidos políticos y a la Confederación de Trabajadores de Venezuela; su desvinculación con el pueblo; la concepción del sindicato como un instrumento de gestoría laboral; la influencia de los antivalores del capitalismo; el carácter clasista de las políticas que desde el Ministerio del Trabajo imponía el gobierno de turno; la dependencia internacional y el desarrollo de políticas neoliberales a través del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial; una Organización Internacional del Trabajo desprotectora de los derechos de los trabajadores. La dirigencia sindical petrolera, no se distinguía mucho o nada del resto del sindicalismo nacional.
Con el triunfo electoral de Hugo Chávez Frías en 1988 y, con el desarrollo de las fuerzas constituyentes, en particular con el Decreto emanado de la Asamblea Nacional Constituyente, los sindicatos fueron a un proceso de relegitimación, vía elecciones.7 Ese proceso, pese a que se cumplió de manera parcial, no incidió en la forma de pensar y de actuar de la dirigencia. La presión popular, obligó a los sindicalistas a “entregar”, vía Ministerio del Trabajo, la administración del numeral 3 de la Cláusula 69. Sin embargo, el remedio resultó peor que la enfermedad. Las llamadas Comisiones de Empleo y los Comités de Desempleados, se convirtieron en focos permanentes de perturbación en las áreas operacionales y la matazón por la tenencia de las cartas de empleo llamó la atención del Alto Gobierno, quien, ante 1 a discusión de la Convención Colectiva 2005-2007, instruyó a los negociadores de PDVSA en el sentido de acordar con la parte sindical, un sistema de selección de empleo basado en los principios de transparencia, objetividad y honestidad.
Es así como nace el Sistema Automatizado para la Democratización del Empleo (SISDEM).
Con el SISDEM, la Empresa PDVSA ha pretendido adecentar el proceso de selección de los cupos de empleo temporal que a nivel de la industria petrolera y de las empresas contratistas, se producen c orno consecuencia d e 1 as nuevas inversiones y de los planes d e mantenimiento a las instalaciones petroleras. Este Sistema ha encontrado múltiples obstáculos y resistencias por parte de algunos sindicatos y algunos dirigentes comunales que fueron creando cúpulas encargadas de los cobros semanales por asignación de las cartas de empleo, así como de algunos gerentes de la empresa. Pese a los inconvenientes, la Empresa ha defendido el Sistema y, aunque la dirigencia sindical aspira regresar al viejo sistema de repartición de empleo, el SISDEM se mantendrá como política de Estado.8
La Nueva PDVSA.
Como consecuencia del paro golpista de diciembre 2002, el pueblo de Venezuela se lanzó a los portones a defender su Industria fundamental. El sector sindical fue rebasado por las fuerzas populares quienes, acompañando al Presidente Chávez y los sectores progresistas de la Fuerza Armada, impidieron que la industria petrolera y el País, cayeran de nuevo en manos de quienes habían pretendido privatizarla. El rescate emblemático del buque Pilín León, hoy rebautizado como Negra Matea, la puesta en funcionamiento de los hornos del C entro Refinador d e Paraguaná, la apertura de la Refinería del Palito, el restablecimiento de las operaciones en el Lago de Maracaibo y el bombeo de gasolina desde Puerto La Cruz y Guatire, así como la ayuda del Brasil, dieron al traste con la intentona golpista y un nuevo amanecer hizo posible la Nueva Pdvsa.
Esa nueva Empresa, que debe edificarse para orgullo de los venezolanos del presente y del porvenir, tiene que plantearse como objetivo estratégico, una verdadera política laboral para sus trabajadoras y trabajadores, así como para sus familiares. Esa política tiene que estar consustanciada con los planes políticos nacionales y signada por una ideología donde imperen verdaderos valores que identifiquen a la clase obrera con el pueblo. Que la conciencia del trabajador, esté identificada con su propia clase social y que sus acciones estén al servicio del pueblo.
Tal y como lo expresaron Marx y Engels en el Manifiesto del Partido Comunista, nuestros trabajadores deben tener conciencia que el “.. .trabajo vivo del hombre no es más que un medio de incrementar el trabajo acumulado. En la sociedad comunista, el trabajo acumulado será, por el contrario, un simple medio para dilatar, fomentar y enriquecer la vida del obrero”.
El Presidente Hugo Chávez, en su discurso en el acto de juramentación de los propulsores del Partido Socialista Unido de Venezuela, en El Teatro Teresa Carreño, fue enfático al denunciar la postura que hasta ahora han tenido los sindicatos, de pretender mantener sus “parcelas de poder”, aislados del resto de la sociedad, interesados únicamente en la gestoría del reclamo laboral; preocupados en administrar contratos colectivos y vivir de las migajas del capital. “ se suman a la lucha por el socialismo y por las verdaderas reivindicaciones de la clase obrera, o serán, cascarones vacíos”, .10
En la Industria petrolera, existen alrededor de 400 sindicatos. Afectos a la Convención Colectiva y disfrutando por lo tanto de la “exclusividad de beneficios sindicales”, existen 135, distribuidos así: Fedepetrol: 81; Fetrahidrocarburos: 30 y Sinutrapetrol: 24 (una Seccional por entidad Federal, según lo dispuesto en el artículo 418 de la LOT).
Como se señaló upsupra, la fuerza laboral de la Industria petrolera (PDVSA PETRÓLEO y PDVSA GAS), es de 48.478 trabajadoras y trabajadores y, de ellos apenas 14. 648 están sindicalizados, la pregunta obvia a responder es ¿Qué labor sindical realizan esos sindicatos? ¿Cuántos de ellos tienen vida efectiva y cuántos son de maletín? ¿Debe la Empresa mantener y sufragar los costos de permisos sindicales remunerados y el alquiler de locales sindicales y el pago de funcionarios sindicales que no son trabajadores de la Industria?
Los sindicatos presentaron por ante el Ministerio del Poder Popular del Trabajo y la Seguridad Social, el 7 de febrero de 2007, un Acta compromiso, mediante el cual anuncian sus intenciones de proceder a la unificación sindical. Ese compromiso ya lo habían suscrito al firmar y depositar la Convención Colectiva 2005-2007.12. Es decir, que luego de haber transcurrido un poco más de dos años, Fedepetrol, Fetrahidrocarburos y Sinutrapetrol, se “acuerdan” entre ellos, para unificarse, no obstante que el compromiso era hacerlo dentro de los 45 días siguientes al depósito legal del Contrato Colectivo. Llama la atención que ante la proximidad de una nueva discusión colectiva, la dirigencia sindical presenta ante el Ministerio del Trabajo, un Acta planteando de nuevo la unificación. Sin embargo, dicha Acta no viene solo con dicho señalamiento. Ellos (los sindicalistas), pretenden atar dicho compromiso a que la Empresa PDVSA les reconozca un conjunto de beneficios, tales como adelanto de aumento salarial, ajuste en el pago de la tarjeta de alimentación y retroactividad en la vigencia del contrato y de los beneficios económicos. Es decir, no existe sinceridad en el planteamiento unificatorio y, lo que es más, aspiran hacerlo de manera cupular y burocrática y para ello, extrañamente, buscan el respaldo del Ministerio del Trabajo.
No contaban con los trabajadores de la base.
El sindicalismo tradicional petrolero, nunca se percató que desde las bases del movimiento obrero, tai acuerdo hecho a sus espaldas, no iba a pasar, a menos que contaran con la complicidad de algunas de las altas autoridades del Ministerio del Trabajo y de algunos gerentes de la Industria. Incluso, aún así, ese acuerdo tampoco lo lograrían porque los trabajadores, además de estar dispuestos a defender su contratación colectiva, han demostrado estar dispuestos a no seguirse calando a esa vieja y corrupta dirigencia sindicalera que entre gallos y cantos de media noche, pretende continuar alimentando mafias que rayan con la decencia, en franca y clara violación de los derechos de la clase obrera petrolera.
Cientos de miles de trabajadoras y trabajadores, orientados por el pensamiento y liderazgo del Presidente Chávez, motivados por el avance de las fuerzas progresistas en América Latina y en el mundo, se la han jurado a esos sindicalistas tramposos y desde las mismas bases, en los portones, en las gabarras, en los taladros, en las barcazas, en las refinerías, debaten con sus compañeros de clase.
El Ministro Rafael Ramírez, Presidente de PDVSA y su Junta Directiva, así como la Dirección Ejecutiva de Recursos Humanos, tienen una papa bien caliente entre sus manos. Sentarse a discutir la nueva contratación colectiva con la vieja dirigencia sindicalera, va a significar, sin duda, la agudización de los conflictos en las áreas operacionales y por ello tendrán que rendirle cuentas al Presidente Hugo Chávez, quien al definir la relatividad del tiempo, llamó a elecciones por la base en todos los estamentos sociales, incluidos los sindicatos.13
Con el tsunami que está ocurriendo en las bases de los trabajadores petroleros, ya se sienten los dolores del parto de la nueva PDVSA. Ese parto, sin los trabajadores, no será posible.
Notas:
1 Constitución de la República Bolivariana de Venezuela. Gaceta Oficial nro. 5.453 de fecha 24 de marzo de 2000. Artículo 303.
2 Contrato Colectivo 2005-2007.
3 Huelga de Masas, Partido y Sindicatos. Rosa Luxemburgo.
4 Rosa Luxemburgo, Op. Cit. Pg 187.
5 Fuente Dirección Ejecutiva de RRHH, Gerencia de Planificación de RRHH.
6 Fuente Gerencia Corporativa de Relaciones Laborales de PDVSA.
7 Asamblea Nacional Constituyente, Decreto Nro.
8 Ver Guía Administrativa de Administración SISDEM. Gerencia de RRLL PDVSA.
9 Manifiesto del Partido Comunista. Carlos Marx-Federico Engels.
10 Discurso de Hugo Chávez Frías en el Teresa Carreño. Caracas, 24 de marzo de 2007.
11 Contrato Colectivo Petrolero 2005-2007.
12 Contrato Colectivo Petrolero 2005-2007, Cláusula 74, numeral 8.
13 Hugo Chávez Frías, Discurso en El Teresa Carreño el 24 de marzo de 2007.
El autor es un trabajador petrolero venezolano