Presidente Maduro: No toda protesta de los gremios de trabajadores tiene carácter desestabilizador

En la más reciente cadena nacional de radio y televisión. El ciudadano Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro Moros formuló serios señalamientos y calificativos contra ciertos dirigentes sindicales del país. Sin dar nombres, los tildó de perturbadores que ya están siendo "identificados".

En este sentido, y con el respeto que nos caracteriza, quiero con todo el respeto formular las siguientes consideraciones al Presidente de la República y hoy líder de la Revolución Bolivariana con respecto a este espinoso y delicado tema.

Hay que remontarse a los esfuerzos realizados por el Comandante Hugo Chávez, en la unificación del movimiento de los trabajadores en el país. Cabe destacar el esfuerzo por instalar la denominada Unión Nacional de Trabajadores de Venezuela, la cual, al poco tiempo, manifestó seis grandes corrientes, que vale la pena recordar: La Fuerza Bolivariana de Trabajadores (FBT) construida por el propio Nicolás Maduro, y al lado de dirigentes como Oswaldo Vera, Jacobo Torres, José Ramón Rivero, Wills Rangel, Ángel Marcano, Braulio Alvarez, quienes posteriormente se separaron de esta central y conformaron la denominada Central Bolivariana Socialista de Trabajadores y Trabajadoras de la Pesca, la Ciudad y el Campo (CBST); La del Colectivo de Trabajadores en Revolución (CTR) liderada por Marcela Máspero (hoy en la oposición a Maduro); C-Cura (Corriente Clasista Revolucionaria Autónoma) encabezada por Orlando Chirinos (también en la oposición, primero en su momento con Chávez, y ahora con Nicolás Maduro); la Corriente Clasista de Trabajadores "Cruz Villegas", conformada por líderes de diferentes organizaciones de izquierda, fundamentalmente del Partico Comunista de Venezuela; Movimiento Alfredo Maneiro liderado por Franklin Rondón y Ramón Machuca, y Autonomía Sindical de Orlando Castillo.

Importante es de recordar que posteriormente C-CURA se dividió y surgió Marea Socialista como corriente sindica liderada por Stalin Pérez Borges desde el estado Carabobo. Rondón y Castillo después de haber pertenecido a corrientes distintas a la FBT, pasaron a sumarse a esta última y a la Central Bolivariana Socialista de Trabajadores y Trabajadoras de la Pesca, la Ciudad y el Campo (CBST).

En su debida oportunidad, varios fueron los voceros de la FBT que manifestaron su inconformidad con la UNETE, hasta el punto de que hablaron de conformar una nueva central de trabajadores y trabajadoras que ya hemos mencionado (CBST). Esto para poder poner en contexto y entender el actual contexto del movimiento obrero venezolano.

Una de las tareas que le quedó pendiente al Comandante Chávez, y que no pudo lograr, tiene que ver con la unificación del movimiento obrero venezolano. Esta es una de las tareas que el Gigante en vida no pudo lograr.

Y buena parte de los voceros e integrantes de la FBT o FSBT (salvo honrosas excepciones que siempre las hay, y que no podemos meterlos a todos y todas en el mismo saco) han devenido en una nueva casta burocrática constituida dentro del mismo proceso revolucionario, con una profunda desvinculación con los trabajadores y trabajadoras de carne y hueso, deseando liquidar los espacios que no pueden controlar. Pese a ser una de las corrientes sin mayores ascendencias dentro de las luchas de los trabajadores y trabajadoras en el país, no obstante, es la que cuenta con el mayor respaldo de la estructura gubernamental, lo que le facilita las labores de apoyo logístico, financiero y de otra índole para labores de maquinaria y movilización en el país. Eso hay que tenerlo claro.

En julio observamos la importante movilización de los compañeros y compañeras de la Plataforma de Lucha Campesina, quienes fueron recibidos el 2 de agosto del presente año, por el Primer Mandatario Nacional. Aún están pendientes muchos de los acuerdos y decisiones adoptadas y acordadas entre este movimiento y el Ejecutivo Nacional, una de ellas, la realización del Congreso Campesino.

No solo nos estamos enfrentando a los enemigos exógenos, a las amenazas de invasión ginga, sino a elementos reformistas y contrarrevolucionarios enquistados dentro de las mismas estructuras del Estado venezolano.

No hay claridad de algunos sectores burocráticos y "gobierneros", que no saben discriminar cuando están en rol de dirigentes sindicales, y cuando en la posición de patronos. O que gustan utilizar ambas posiciones a conveniencia.

Desde hace un poco más de 50 días, las empresas básicas de Guayana se encuentran paralizadas, y se han suscitado grandes movilizaciones en Puerto Ordaz, en exigencia a respetar las contrataciones colectivas. El incipiente Movimiento Socialista de Trabajadores de Guayana (MSTG) conformados por una coalición de trabajadores ex FBT y de otros colectivos de trabajadores y trabajadoras de izquierda y revolucionarios, también se les han incorporado algunos dirigentes de la oposición, evidentemente cercanos a sectores de Causa R donde hace vida Andrés Velásquez y Américo De Grazia. Esta compleja realidad no puede ser desconocida olímpicamente por el Ejecutivo Nacional.

Igualmente, se han registrado protestas y manifestaciones en campos petroleros de Monagas y Anzoátegui de corrientes revolucionarias y progresistas de trabajadores y trabajadoras no afectos a Wills Rangel y a la FSBT; y en Caracas innumerables protestas de diferentes colectivos de trabajadores, ante la precarización de las condiciones salariales y de trabajo, que no podemos taparnos los ojos ante esta situación que viene ocurriendo producto de una situación real de deterioro de las condiciones de vida ante una situación hiperinflacionaria, que si bien es cierto no es responsabilidad exclusiva del Primer Mandatario Nacional, viene minando el poder adquisitivo de la clase obrera en el país.

No podemos criminalizar todo acto de protesta legitima y válida producto del descontento y malestar de la gente. Si bien los riesgos de infiltración del movimiento popular revolucionario están allí, tampoco podemos obviar que existen importantes niveles de desconexión de la dirigencia política y patronal del país con la dinámica cotidiana que asfixia a los trabajadores y trabajadoras que ya raya niveles de escándalo.

Tal y como lo señalo la camarada Elizabeth Valdiviezo a través de su cuenta tuiter: El Presidente Nicolás Maduro nos pide ahorrar en oros y petros. Pero muchos a veces no sabemos qué hacer. Si compramos los petros, los lingoticos, la medicina o la comida. El salario petrolizado no nos alcanza para nada debido a la demora en los cálculos y actualización de los beneficios previstos en las contrataciones colectivas de acuerdo a la reconversión del 20 de agosto de 2018.

También nos señala la camarada Valdiviezo sobre el pago de los sueldos y el bono navideño o utilidades de fin de año. ¿Por qué son los trabajadores los que deben pagar los errores de malas políticas económicas y la mala utilización de los recursos en las empresas por quienes las presidieron en años anteriores y dejaron saldos negativos? ¿Por qué no tocan a los mercenarios económicos que buscan joder al pueblo?

Nadie en su sano juicio niega la situación de bloqueo económico y las presiones internacionales en contra del gobierno del Presidente Nicolás Maduro. Pero, ¡Carajo! No se puede entender porque a los trabajadores y trabajadoras nos son violentados nuestros derechos socioeconómicos y de diversa índole, irrespeto a la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela y a las contrataciones colectivas.

La pregunta que muchos y muchas nos formulamos es esta: ¿Quién puede ahorrar en estos momentos en el país? Los pagos semanales del salario de 600 y 700 bolívares soberanos NO ALCANZAN PARA COMER. Y con las utilidades fraccionadas, menos podrán solventar los gastos para el bienestar familiar. Pareciera que esas fórmulas de ahorro en petros y en oro fueron diseñadas para la clase pudiente del país y no para el pueblo llano. Me parece que ahí le están metiendo un strike señor Presidente, con todo respeto así se lo expreso.

Si el propio Presidente Maduro señala que la política debe ser el dialogo, pues resulta inconcebible que se dialogue con la oposición exógena y se criminalice a los sectores revolucionarios que no pertenecen a la corriente de la FSBT, pero que en teoría serían los aliados naturales del Gobierno Bolivariano. Por ello es que debe abrirse un dialogo amplio, donde haya irreverencia en la discusión, pero lealtad en la acción.

Por eso, uno de mis planteamientos, de acuerdo a varios artículos que hemos venido escribiendo, es a la unificación y articulación de las luchas populares. Por ejemplo, los compañeros de la Plataforma de Lucha Campesina deben aliarse con los hermanos del Movimiento Socialista de Trabajadores de Guayana (MSTG), colectivos de trabajadores y trabajadoras petroleros y petroleras no afectos a la FSBT, estudiantes y otras expresiones del movimiento popular y revolucionario. El reformismo amenaza con poner en jaque a nuestro proceso revolucionario.

Y cuidado con criminalizar y meter en un mismo saco la protesta de los trabajadores y trabajadoras con el desarrollo del accionar subversivo en contra de la Patria. Si no queremos que la protesta social sea aprovechada y capitalizada por grupos vinculados con sectores de la oposición, pues escuchemos y atendamos dentro de las posibilidades reales las necesidades del pueblo.

Como nos lo señala Telémaco Figueroa, se nos impone hoy en día salvar la revolución, de mantener el legado de Chávez y de ir al combate en contra de las cúpulas económicas que pretenden rodear al Presidente Nicolás Maduro, y que pretenden arrebatarle ante los ojos del pueblo su esencia obrera de origen, de su formación política, su intención y disposición de acompañar a la clase obrera y a los sectores desposeídos de la población. Se pretende desdibujar, maquillar y pretender que Maduro se parece a la burguesía, alejándolo y apartándolo del sentimiento del pueblo.

Hoy en día se pretende colocar una mordaza a los trabajadores, mientras sectores burocráticos negocian y le dan todas las facilidades a sectores económicos parasitarios para entregar nuestra Revolución y arriar banderas. Menos impuestos, pagos de nóminas a empresas privadas, diálogos y conversaciones traducidas en pacto de elites, precios acordados que nadie cumple, entre otras.

No puede combatir la corrupción quien vive de ella, no puede combatir la especulación, acaparamiento y el bachquerismo quien al final participa y obtiene ganancias de estas prácticas.

Pero también debe entender la dirigencia sindical y laboral revolucionaria que no puede avanzarse en el reclamo y la protesta sino se salvaguardan las empresas del Estado, y si no se contribuye a acompañar al Presidente Nicolás Maduro y al pueblo en el relanzamiento de estas y al incremento de la producción, o de quienes sólo desde la CBST se dedican a resguardar sus intereses individuales y grupales. ¿Dónde quedaron los Consejos Productivos de Trabajadores y Trabajadoras? ¿Dónde quedo la Superintendencia de Defensa del Salario? ¿Dónde quedaron los cuerpos combatientes de los trabajadores y trabajadoras? ¿Dónde están los aportes del bloque obrero en la ANC?

Debemos luchar a muerte y declarar la guerra a la casta burocrática y sindical amparada en funcionarios del Ministerio del Poder Popular del Proceso Social del Trabajo, que en estos momentos niegan, obstaculizan el crecimiento, legitimación o legitimidad de las organizaciones sindicales nacientes.

En definitiva, protejamos a Nicolás y no dejemos que lo rodeen y entreguen nuestra Revolución.

Y no olvide presidente que Chávez le ordenó que usted siempre debía gobernar obedeciendo al pueblo. Cumpla ese llamado, por el bien de la Revolución.



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Juan Martorano

Abogado, Activista por los Derechos Humanos, Militante Revolucionario y de la Red Nacional de Tuiter@s Socialistas (RENTSOC).

 jmartoranoster@gmail.com      @juanmartorano

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