El Trabajador doméstico empresarial: Un verdadero Mito

Si bien se trata de trabajadores útiles, su trabajo en la fábrica capitalista no interviene en la transformación de materia prima en mercancía, lo que significa que no crea valor comercial alguno. Su utilidad como servicio personal lo presta a los dueños de la fábrica o de las empresas en general1.

Durante su tiempo de trabajo necesario crea tanto producto por un valor igual a su salario que lo recibe en dinero a pesar de que no crea mercancía para su correspondiente venta. Se trata de una fuerza de trabajo de consumo consuntivo como todo servicio personal.

Durante su sobretrabajo crea un plusproducto gratis que recibe su contratista, en este caso, lo hacen los dueños del capital de la empresa donde trabajan como contables, directores, gerentes, asesores, vigilantes y todo el personal que labora en las empresas comerciales que limitan su uso a la facilitación de la ganancia que finalmente obtienen los intermediarios y el retorno de los “salarios” pagadoS a este tipo de trabajadores.

Durante el Medioevo y en las mansiones aristocráticas de Europa, por ejemplo, hubo mayordomo y amas de llaves. Ambos trabajadores fungían de administradores del personal doméstico de la cocina, lencería artesanías, etc. Eran los trabajadores mejor pagados y su trabajo era netamente como facilitador y coordinador del trabajo realizado por el resto de la servidumbre.

Pues bien, en las empresas capitalistas tales labores administrativas, contables, gerenciales y afines no agregan un ápice de valor comercial del trabajo realizado en los talleres donde son procesadas las materias primas. Por eso hemos dado en idenificarlos como trabajadores domésticos empresariales capitalistas.

1 Véase Manuel C. Martínez M. PRAXIS de EL CAPITAL Valencia 2013 marmacster@gmail.com 02418580303



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Manuel C. Martínez


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