Prepara tu mango y pídele a Maduro

Recientemente observamos por televisión un mangazo que le pegaron al presidente Maduro, en un recorrido por las calles de Maracay. La respuesta a ese mangazo no nos sorprendió (aparentemente, según difundieron los medios públicos, a la dama que tiró el mango le darán una vivienda). Porque ya habíamos presenciado, con sorpresa y por cierto nada agradable, cómo Maduro, transitando de Maiquetía hacia Caracas, se había bajado del vehículo y le había regalado una camioneta a una ciudadana que se trasladaba en su carrito viejo por la autopista.

Este suceso de la camioneta regalada, puede considerarse perfectamente como un caso de malversación de bienes públicos. Que yo sepa, no está entre las atribuciones del presidente de la República el poder regalar bienes del Estado cuando se le antoje. En todo caso, ese acontecimiento se parece más a una escena de la edad media europea, propia de los cuentos que leímos en la infancia, en los cuales un príncipe generoso detenía su carruaje para auxiliar a los harapientos que encontraba en el camino. Nada que se pueda asemejar a lo que creemos debe ser la conducta de un presidente de un estado socialista, revolucionario, bolivariano.

Creo que son malos precedentes los que se generan con estos acontecimientos. Para el pueblo llano, la esperanza termina siendo poder acercarse al presidente lo suficiente como para que el pueda leer o escuchar sus necesidades. El bienestar de las familias trabajadoras está supeditado a la suerte, o a la audacia de quien pueda lograr el ansiado contacto con el primer mandatario.

No se premia el esfuerzo, el trabajo responsable, la honradez, la constancia, la disciplina consciente en la labor que se realiza, la productividad en función de las necesidades sociales. Se premia lo casuístico, sin que puedan considerarse otros criterios más allá de lo contingente.

Algo similar está sucediendo con el bachaqueo-contrabando, por lo menos aquí en el Zulia. Un fenómeno que ya tiene más de dos años de desarrollo acelerado, en el cual cada día se incorporan más y más personas a las cadenas mafiosas que contrabandean gasolina, alimentos, medicinas y otros productos subsidiados hacia Colombia.

En un cálculo conservador, deben haber en Maracaibo por lo menos unas 60.000 personas dedicadas al bachaqueo de alimentos, y unas 10.000 en el contrabando de gasolina. Cálculos probablemente conservadores, pero muy alejados de las seis-siete mil personas que calculó un diputado pesuvista en un programa reciente de la televisión local. Resulta que esta fracción mafiosa de la población trabajadora es la que está logrando sobrevivir al descalabro que viven nuestros salarios con la brutal inflación y la no menos brutal especulación que ha pulverizado los ingresos de la clase trabajadora venezolana.

El resultado es la pérdida absoluta de valores. Algunas familias trabajadoras y de clase media ya tenían algunos años resolviéndose con el raspacupo viajero. Como me dice un camarada del magisterio, nueve de cada diez educadores probablemente viajó el año pasado a raspar cupo en algún destino latinoamericano. Ahora que ya no existe ese "resuelve fácil" proporcionado por la errada política cambiaria del gobierno bolivariano, imagino que se producirá una migración masiva desde el raspacupismo hacia el bachaquerismo, ya sea de alimentos, de gasolina o de lo que sea. Un sector del pueblo venezolano se ha acostumbrado a la vida fácil, sin esfuerzo, y el gobierno nunca ha tomado medidas efectivas para detener ese flagelo social.

En la entrada del supermercado Bicentenario Norte, en la av. Fuerzas Armadas de Maracaibo, está un aire acondicionado de 12.000 BTU con el precio marcado en un cartelito: 60.000 Bolívares, si mal no recuerdo (no le tomé fotos no vaya a ser que me detuviera uno de los soldados custodias del lugar). Un pequeño aire acondicionado que sirve para refrescar un cuartico de cualquier vivienda popular. Recuérdese que en Maracaibo las temperaturas superan diariamente los 40 grados centígrados. Y que, por tanto, una familia trabajadora probablemente necesita tres o cuatro de esos aires de 12.000 BTU para refrescar todas las habitaciones de la vivienda. Resulta que con un salario mínimo de Bs. 5622, es prácticamente imposible que una familia trabajadora pueda comprar siquiera un sólo aire acondicionado. Ni siquiera con las utilidades o pago de aguinaldos.

Es ese contexto inflacionario que está obligando al pueblo trabajador a buscar mecanismos alternativos para cubrir la canasta básica familiar, la cual según algunas instituciones alcanza a los 35.000 Bs. Es esa realidad económica desbordada que exige respuestas urgentes de parte del gobierno bolivariano, respuestas que no deben partir de las simples dádivas de caridad cristiana.

No se puede condenar al pueblo trabajador a esperar pacientemente que el presidente Maduro se aparezca por su ciudad o pueblo, y lanzarle papelitos, mangos o simplemente tratar de causar lástima para que se apiade de sus necesidades.

Estamos de retroceso en esta revolución, como lo hemos venido planteando desde Marea Socialista. Termino anexando algunas de las propuestas que desde la Plataforma Zuliana en Defensa de la Nación y el Pueblo Trabajador estamos enarbolando para este 1° de Mayo:

  • Defensa de la Ley Orgánica del Trabajo y la LOPCYMAT, preservando las conquistas fundamentales de la clase trabajadora: estabilidad laboral, reducción de jornada, retroactividad de prestaciones sociales, fuero maternal. Ejecución de LOTTT ya, para acabar con la tercerización.
  • Llevar el salario mínimo y las pensiones al valor de la cesta de alimentos, para que los salarios no se queden estancados ante el alto costo de la vida. Reajuste salarial cada tres meses de acuerdo al aumento de la inflación. Los aumentos de salarios deben extenderse a todo el tabulador, y se deben crear tabuladores en las empresas que no existan.
  • Reimpulso de las misiones esenciales: Alimentación salud, educación, vivienda y otras fundamentales, con estricta contraloría social.
  • Alto a la impunidad y aplicación de la justicia hacia todas las formas de corrupción. Embargar bienes y prohibir trabajar en el sector público o contratar con el Estado a empresas o personas naturales incursas en el fraude cambiario. Expropiación de bienes y penas de cárcel a todos aquellos funcionarios y particulares involucrados en fraudes cambiarios y acciones de contrabando. Legislar rigurosas sanciones para malversadores, desfalcadores, contrabandistas, corruptos, evasores tributarios y enriquecidos ilícitamente.
  • La creación de la Central Importadora del Estado, que le permitirá al gobierno un mejor control y uso de las divisas. Ni un dólar más para la burguesía parasitaria. Monopolio público del comercio exterior, concentrando todo el crédito nacional para solventar la crisis. Nacionalización de la banca.
  • Auditoría y Fiscalización pública e independiente, con participación de los trabajadores, de los dólares entregados y deudas supuestamente contraídas con empresas nacionales y extranjeras. La deuda no debe ser pagada hasta que no se verifique su legitimidad.
  • Relanzamiento de la industria y la agricultura nacionales, a partir de una autocrítica profunda sobre los planes y políticas aplicadas por la revolución e implementando una política industrial enfocada en impulsar el proceso de acumulación hacia el desarrollo endógeno sustentable, rompiendo con el modelo desarrollista depredador. Por la defensa de las empresas estratégicas en manos del estado con nuevas inversiones, con control social de los trabajadores.
  • Por un Ministerio del Trabajo e INPSASEL al servicio de la aplicación estricta de la LOTTT y la LOPCYMAT. La legislación laboral venezolana es producto de la lucha de los trabajadores, representa un avance histórico de impacto mundial, pero es limitada en su ejecución debido a los vicios y trabas burocráticas que encuentran en el Mintrabajo. Exigimos un profundo Golpe de Timón que transforme el Ministerio del Trabajo para que el mismo pueda cumplir su labor garante de los derechos laborales de todos los trabajadores venezolanos.
  • No a la criminalización de las luchas de los trabajadores, enfrentando las acciones que desde la empresa privada y numerosas instituciones del estado intentan descalificar los conflictos laborales suscitados en las legítimas luchas obreras por el cumplimiento de las leyes. Solidaridad con los trabajadores en conflicto: MRW, Mega empaque ,Brahma, Veneagro , Albarca , Café Venezuela, Central Venezuela.
  • Por la unidad sindical: la cual pasa por la legitimación de la CBST, mediante votación directa tal como lo establece la LOTTT. Incorporando al sindicalismo revolucionario independiente. Enfatizar la participación protagónica de los trabajadores y sus organizaciones sindicales, que defienda la soberanía de la nación, contra la intervención imperialista y la defensa de las reivindicaciones y derechos constitucionales del pueblo trabajador.
  • Derrotar la dispersión sindical combatiendo el paralelismo sindical en el marco de la LOTTT, la cual ofrece mecanismos para resolver los conflicto intersindicales, como los referendo revocatorios, la legitimación electoral cada dos años, rendición de cuentas, representación de las minorías, y la elección de las comisiones electorales elegido por los trabajadores con representación de todos los candidatos.

Maracaibo, Tierra del Sol Amada. 24 de abril de 2015



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Roberto López Sánchez

Roberto López Sánchez (Caracas, 1958). Historiador. Profesor Titular de la Universidad del Zulia (1994-2019). Magister en Historia de Venezuela y Doctor en Ciencias Políticas. Luchador social, activista del movimiento estudiantil y profesoral, vinculado al trabajo obrero, campesino, ambientalista, indígena y cultural desde 1977. Participante de la lucha armada revolucionaria (1977-1988); miembro del Frente Guerrillero Américo Silva. Sometido a persecución política y juicio militar en 1982. Actividad revolucionaria clandestina durante 1982-1988. Fundador de la Unión Nacional de Trabajadores-Zulia y miembro de su comité ejecutivo (2004-2012). Integra el consejo consultivo de la Federación Bolivariana Socialista de Trabajadores del Zulia (organismo que sólo ha sido convocado en una oportunidad en cinco años). Ha sido director de las Divisiones de Extensión y de Formación General; Secretario Docente de EUS; Coordinador de la Unidad Académica de Antropología, del Diplomado en Consejos Comunales (cinco cohortes graduadas) y el Diplomado en Formación Sindical con (cinco cohortes graduadas) en la Facultad Experimental de Ciencias (FEC). También ha coordinado la Zona Zulia-Falcón del Ministerio del Trabajo (2004). Ha publicado: El movimiento de trabajadores en Venezuela durante la revolución bolivariana: 1999-2012 (2017); Movimiento estudiantil y proceso político venezolano (2007); El protagonismo popular en la historia de Venezuela (2008-2015); Los Consejos Comunales y el Socialismo del Siglo XXI (2009); y Venezuela ante la globalización, la crisis mundial y los retos de su desarrollo (2012), además de 5 capítulos de libros científicos, 45 artículos científicos y 50 ponencias en eventos nacionales e internacionales. Es miembro del Programa de Estímulo a la Investigación (PEII), nivel C. Egresó en pregrado con 19,41 puntos de promedio (LUZ, 1994). Ha dirigido 10 proyectos de investigación en la FEC-LUZ. Actualmente dicta semestralmente las materias de Historia de Venezuela, Historia de América, Intercambios económicos y simbólicos, y Poder y Movimientos Sociales, en la Licenciatura en Antropología de LUZ. Ha dictado los seminarios Lucha de clases en el siglo XXI. Movimientos sociales y formas de participación política; y El análisis marxista y la sociedad global del siglo XXI, en el programa de Doctorado en Ciencias para el Desarrollo Estratégico de la Universidad Bolivariana de Venezuela, en Maracaibo. En la División de Extensión de la FEC desarrolla anualmente seminarios sobre: Crisis política en Venezuela; Marxismo y Antropología; Movimientos Estudiantiles en Venezuela; Movimiento de Trabajadores en la Venezuela Contemporánea; Crisis Económica Mundial y su repercusión en la economía venezolana; Movimientos Sociales y Protagonismo Popular en la Historia de Venezuela (dictado también en el Centro Internacional Miranda -CIM- y en Fundacite-Mérida en 2016); y el seminario La Lucha Armada en el Oriente de Venezuela: 1965-1990, en el CIM (2017). Es coinvestigador en el Proyecto: “Historia de los frentes guerrilleros Antonio José de Sucre y Américo Silva: 1966-1990”, Centro Nacional de Historia (2016-2017). Investigador principal en el proyecto “Identidades en el estudiantado de la Universidad del Zulia” y del programa de investigación “Universidad del Zulia: comunidad, organizaciones e identidades” (2017-2019).

 @cruzcarrillo09

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