Walesa, un activista financiado desde Washington

Recordar a Lech Walesa es recordar la historia de un movimiento que apoyado en el engaño y en el financiamiento de agentes externos, se convirtió en uno de lo símbolos más utilizados por el imperialismo para comprobar su triunfo en contra del llamado campo socialista del este europeo.

Walesa y su movimiento “Solidaridad” se hicieron famosos en el mundo de una forma casi automática. Curiosamente los grandes medios de comunicación de occidente ofrecieron amplios espacios de difusión a una organización sindical, que en sus inicios no planteaba enfrentarse al sistema socialista polaco sino reformarlo y mejorarlo.

Nunca otro movimiento sindical en la historia contemporánea tuvo una cobertura tan dedicada y alagada como la tuvo Solidaridad. Con el tiempo se demostró que las intenciones de Walesa y su combo no era mejorar el sistema socialista sino destruirlo. Contaron en todo momento con el apoyo estadounidense y con la intromisión del Vaticano en los asuntos internos de Polonia.

Walesa fue uno de los primeros experimentos de las llamadas “revoluciones de colores”, promovidas como movimientos no violentos destinados a enfrentar a “regímenes opresores”. Es conocida la historia que han querido repetir en Ucrania, en Serbia y en otros países.

No se trata más que un experimento, producto de los esfuerzos combinados de las agencias de inteligencia del imperio asociadas a organizaciones no gubernamentales financiadas directamente desde Washington. Lo de la “no violencia” es sólo una fachada propagandística. Si se observa con detenimiento las acciones seguidas en Serbia, estos movimientos tenían como objetivo justificar el asesinato o derrocamiento a sangre y fuego de Milosevic.

Una de las organizaciones que financió a Walesa y a su combo, es la muy conocida Nacional Endowment for Democracy (NED). Entre los triunfos históricos reivindicados por la NED es el logrado en Polonia. Ya en 1984 entregaba “asistencia directa” para crear sindicatos, publicaciones y grupos de derechos humanos. Todos, lógicamente, “independientes”. Para la campaña presidencial de 1989 la NED dio $2.5 millones al movimiento “Solidaridad”, liderado por Lech Walesa. Ese año llegó al gobierno como poderoso aliado de Washington.

El dinero que “generosamente” entrega la NED es presupuestado año tras año por el Departamento de Estado norteamericano y aprobado por el Congreso de Estados Unidos.

Por allí anda Walesa y sus seguidores queriendo dar lecciones de democracia y derechos humanos a todo el mundo, por ello debemos recordar la actual situación de derechos humanos en Polonia.

En 2006 el presidente de Polonia, Lech Kaczynski, a quien Walesa considera como su heredero, abogó por la restauración de la pena de muerte en su país y en toda Europa. Esa afición de los Kaczynski por la pena de muerte no es fortuita.

De acuerdo a las investigaciones realizadas en Europa con respecto al caso de las llamadas cárceles secretas de la CIA, los territorios de Polonia y Rumania figuran como lugares utilizados para el tráfico ilegal de prisioneros y su detención arbitraria.

Las autoridades polacas intentaron negar la versión, sin embargo un Informe del Consejo de Europa los condena y certifica que el territorio de Polonia fue utilizado por la CIA para la instalación de cárceles secretas.

¿Qué dijo el señor Walesa con respecto a eso? Citamos textualmente una entrevista realizada por el diario ABC de España y difundida también por IAR noticias el 21 de noviembre de 2005, le preguntan:
-En las últimas semanas, se ha hablado de la existencia de cárceles clandestinas, bajo el auspicio de la CIA, en algunos países del este de Europa, entre ellos Polonia. ¿Cuál es su percepción respecto a esto?

-He visto muchas cárceles, yo mismo estuve en unas cuantas cuando luché contra el comunismo. Cuando oí hablar de esto, me puse a pensar si sería posible. Creo, en el 99,9 por ciento que no es verdad. No lo creo, ni lo he creído nunca, que la CIA llegara a eso. Si lo hicieran sería fuera de todas las estructuras y sin que los ciudadanos lo supieran. ¿Podrían haberlo ocultado y hacer una cosa tan clandestina? Tampoco lo creo, aunque no voy a poner la mano en el fuego. Polonia es un país controlado, democrático, hay mucha prensa, periodistas de investigación... lo hubieran encontrado
.

Según el documento del Consejo de Europa, conocido como Informe Marty, en el caso polaco, el informe de Marty indica que entre finales de septiembre y durante octubre de 2003, sospechosos de terrorismo fueron trasladados de centros de detención de la CIA en Kabul y Afganistán. Los registros de vuelos que maneja el investigador europeo Marty muestran que durante ese periodo, los únicos vuelos de la CIA procedentes de Kabul que aterrizaron en Europa, lo hicieron en el aeropuerto polaco de Szymany.

Para que no quede duda del respaldó que brindó Walesa a los Kaczynski, leamos su respuesta cuando es interrogado si los consideraba como sus herederos:


“-Los hermanos Kaczynski...¿son sus herederos?

-Sí. Hemos trabajado juntos desde hace muchos años. Toda su vida lucharon por conseguir el poder. Eso no se puede considerar malo, pero hay una pregunta. ¿Únicamente querían satisfacer sus ambiciones o hacer algo bueno, patriótico, para Polonia? Si, como patriotas, quieren solucionar los problemas, pues hay que ayudar. Pero si sólo quisieran satisfacer sus ambiciones, y no supieran qué hacer con el poder conseguido, pueden perder”


El desprecio del actual régimen polaco a la diversidad y a la democracia se expresa también en la propuesta de ley hecha por el exprimer ministro Jaroslaw Kaczynski para eliminar de la historia del país el recuerdo de los brigadistas polacos que combatieron en defensa de la República española y en la Segunda Guerra Mundial en la lucha contra el fascismo.
Kaczynski calificó de traidores y criminales a quienes defendieron a Polonia y a la humanidad de la amenza nazi-fascista y preparó un proyecto de ley que suprimie las rentas especiales concedidas a los veteranos de la II Guerra Mundial y de la lucha contra el fascismo.
El primer ministro en su afán de borrar de la historia de Polonia las luchas revolucionarias ha llegado a definir al socialismo que hubo en su país como "un régimen de la chusma para la chusma", ¿algún parecido con los epítetos de “marginales”, “monos” y “chabestias” con el que la oligarquía venezolana suele calificar al pueblo revolucionario?
Paradójicamente a los que Walesa denominó como sus herederos también lo dejaron muy mal parado en la cacería de brujas desatada contra quienes militaron en el partido comunista. En un libro escrito por dos historiadores del Instituto Nacional de la Memoria (IPN), se afirma que Lech Walesa, bajo el apodo “Borek”, colaboró con los servicios secretos comunistas polacos a principios de los 70 y recibió 13.000 zoloty por sus servicios. El dudoso dato lo aporte el asesor de seguridad de los Kuszinsky.
Walesa ha negado todo. También negó en sus inicios que las luchas del sindicato “Solidaridad” tuvieran como objetivo destruir el sistema socialista de Polonia.
Con una extraña y repentina preocupación por la democracia latinoamericana, Walesa vuelve a ocupar privilegiados lugares en los medios de comunicación de la oligarquía. En junio de este año, estuvo en Ecuador, allí se retrató con los principales dirigentes de la oposición, como el magnate bananero Jaime Nebot, y por supuesto dedicó palabras a criticar los modelos que actualmente se construyen en nuestro continente, en oposición al neoliberalismo.

Walesa se presentó por última vez a un proceso de elección popular en el año 2000 y obtuvo apenas el 1 (uno) por ciento de los votos. ¿Acaso posee alguna legitimidad para hablar contra presidentes que obtienen una amplia mayoría como Hugo Chávez y Rafael Correa?

www.radiomundial.com.ve/yvke/noticia.php?14248


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