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Tras una primera ronda de diálogo en Omán, Teherán dejó claro que solo está dispuesto a negociar su programa nuclear con fines civiles, mientras Washington exige un acuerdo más amplio que incluyan misiles balístico y el fin del apoyo iraní a grupos armados.
El canciller de ese país afirmó que nadie puede dictar el comportamiento de si nación y aseguró que el despliegue militar estadounidense, incluido un portaaviones, no los intimida.
En paralelo, un tribunal iraní condenó a Narges Mohamadl, Premio Nobel de La Paz, a seis años de prisión, en una decisión que vuelve a exponer atención interna y externa que atraviesa el régimen.
