Sigue sin respuesta la interrogante sobre la guerra biológica en el Zulia

Casi finaliza el mes de Febrero y la propuesta realizada por los compañeros Nancy González y Jorge Guerrero, del Colectivo Socialista de Profesionales Para la Salud, planteamiento sobre un quinto elemento o serotipo de dengue, debido al cambio de presentación clínica de esta enfermedad viral, no ha sido tratado integralmente desde el punto de vista científico. Es motivo para asegurar el derecho a la salud y el derecho a la vida, además de una situación de seguridad de estado, visto el dramático compromiso de las familias zulianas y la posibilidad asomada ante la sospecha que pudiera tratarse de una guerra biológica.

El Zulia posee la mayor cantidad y porcentaje de casos de dengue respecto al resto del territorio de la R.B de Venezuela. La situación es distinta en la vecindad de la frontera, en poblaciones aledañas de nuestra hermana república de Colombia, en las cuales no se alerta tal movimiento de la situación epidemiológica sobre el dengue que existe en el estado Zulia, tal como ocurrió anteriormente con otras enfermedades infecciosas en distintas épocas como el cólera y la encefalitis equina.

Sigue latente y es válido cuestionar si trata de una situación enmarcada en la guerra biológica, tal como sucedió en años recientes en Estados Unidos con sobres contentivos de esporas del germen productor de Antrax, así también la proliferación intencionada denunciada en los años sesentas del siglo XX de virus contra el ganado porcino, contra las plantas de tabaco y dengue hemorrágico en Cuba.

Los galenos zulianos González y Guerrero, en vez de ser apoyados mayoritariamente por los sectores de la salud y sectores científicos, más bien fueron citados a la fiscalía debido a la investigación sobre cada uno debido a la acusación de una alta funcionaria del MPP para la Salud. Además han sido ofendidos en la descalificación personal a cada uno por parte de profesores universitarios de L.U.Z y la U.C.V a través de los medios de comunicación masivos, siendo que fueron los quienes gracias a su valiente exposición pública del cambio de presentación clínica de la enfermedad desde junio de 2007 y aumentando la proporción de mortalidad, llamó la atención del presidente Chávez, con lo cual se lanzó una campaña desde ese nivel gubernamental que ha incidido en la definitiva y significativa disminución de los casos.

Al igual que el episodio que hoy vivimos, unos médicos clínicos venezolanos hace mas de diez años, advirtieron el cambio de comportamiento de la enfermedad del dengue y se dispuso todo un mecanismo de investigación que terminó en una conclusión etiológica. Allá a mediados de los años noventas en el Zulia, hubo un episodio igualmente triste en el cual algunos pacientes con dengue se agravaron y algunos hasta murieron, eran pacientes que tenían en común el hecho de haber recibido un medicamento de nombre PIRIXAM (marca registrada), cuya galénica era acetominofen con un vehículo de un alcohol tipo etilén glicol, el cual fue la causa de las lamentable situación y fue retirado del mercado, siendo advertido el pueblo venezolano por los medios de comunicación para que no se adquiriera y tampoco se usara ese medicamento.

Los virus cambian su estructura genética, es lo que se llama una mutación. Pero también los humanos disponen de tecnología para cambiar quitando o adicionando material genético, que es objeto de la ingeniería genética. Uno de los casos más conocido son las variaciones espontáneas que sufre el virus de la gripe cada año, lo cual obliga a cambiar su vacuna en forma anual incluyendo el nuevo virus. La insulina humana recombinante es obtenida de cultivos de una bacteria llamada Escherichia coli, a la cual se ha agregado a su circular material cromosómico, segmentos de información genética con la que adquiere la capacidad para que produzca esta hormona.

El dengue es producido por el virus del dengue , del cual se conocen cuatro serotipos o clases: DEN1, DEN2, DEN3 y DEN4, el menos frecuente en nuestro país es el tipo DEN3. Quizás deberíamos demostrar o negar que se ha gestado un nuevo serotipo, o al menos saber la procedencia mediante técnicas de identificación genética para enfilar el cercamiento epidemiológico efectivo de la enfermedad. Toda descalificación de estos médicos venezolanos sin investigación científica es una opinión política, no es una sentencia científica, esta calificación última es la obligación.

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Elio Ríos


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