La hermética libertad

Cuando iniciándose ya la guerra fría, el hábil y conservador Winston Churchil bautizaba la impenetrabilidad propagandística de Estados Unidos hacía el interior de la Unión Soviética y sus satélites, como “Cortina de hierro”, seguro no pensaba que jamás, tiempo después, su gran aliado levantaría otra muy famosa: la “cortina DEA gujeros”, dado que lo único que entra allá, con la fluidez más grande que la historia de este perro mundo haya conocido, es el muy afamado alcaloide. No hay manera de que la “Cortina DEA gujeros” lo pare. Ni los tácticos mosquitos pueden entrar ya sin que los ataje un carajote bien jamao de lentes bien oscuros y fusil de francotirador al cinto. Pero lo que es el alcaloide, noo, que vaa, pasa “like when Peter pases by his own home”… (La traducción me la hizo, con su proverbial gentileza, el presidente en un “brake” madruguero).

Pero tan porosa ha resultado la “Cortina DEA gujeros”, que el uso de drogas, entre los adolescentes estadounidenses, aumenta cada día y “a paso de vencedores”. Y si no paran la cosa, vencerán, y con esa tétrica victoria perderá el mundo, porque esa es la coartada que utiliza la Casa Blanca, con cinismo de feria (además del terrorismo) para entrometerse con descaro en terceros países; sobre todo en Latinoamérica, donde tiene hasta bases militares que forman parte incluso de la estéril “Cortina DEA gujeros” esta. Y no es que lo diga Putin (quien pareciera que se está arrechuchando ya) o el aún apacible Hu, sino la mismísima Universidad de Columbia a través de su “Centro Nacional de Adicción y Abuso de Sustancias Prohibidas”, que afirma que, de cada cinco adolescentes que estudian en colegios, cuatro han presenciado el uso, la venta o la posesión de narcóticos en predios educacionales. ¡Na pendejá! Significa todo que, el porcentaje de adolescentes donde hay drogadicción, aumentó, de un cuarenta y cuatro por ciento, a un sesenta y uno desde 2002.

Y lo peor es que el resto del mundo muestra como una condenable indolencia ante este descomunal desacomodo gringo, por lo que habrá pronto que tomar iniciativas para ayudarlos a convertir la “Cortina DEA gujeros” en una verdadera cortina de hierro para evitar que pase el destructivo alcaloide. Propongo por ejemplo, desde ya, que una tupida cadena de bases militares de todos los países del resto del mundo, actuando de manera concertada a todo lo largo de las fronteras tanto con México como con Canadá, y flotas navales tanto en el Golfo de México, como en el Atlántico y el Pacífico, pudiera resultar muy efectivo. Al menos la reducción podría ser de un 70% si acaso el fulano mercado no llegare a pervertir también a las tales brigadas armadas internacionales de socorro. Así pues que, hay que tratar de ayudar a los gringos. Dejemos la flojera y la falta de imaginación y solidaridad. Es cosa de proponérselo a ellos, que gustan de proponer tanto debido a sus incesantes preocupaciones que terminan preocupando tanto.

Pero el desbarajuste de los pobres gringuitos no se queda allí. Resulta que la ignorancia de ellos es tan boca arriba y espatillá, que perciben a la hermana Colombia, por ejemplo, como uno de los países menos amigables con ellos, lo que quizás haya producido un injusto y fuerte guayabo en los neogranadinos, sobre todo porque piensan –los gringuitos- que sólo México, Brasil y Costa Rica son sus mejores aliados, y no saben ni siquiera identificar a sus respectivos presidentes... Y no es que tampoco esto lo haya dicho Putin o Hu, sino más bien Peter Hakim, presidente de Pensamiento Diálogo Interamericano, con sede en Washington, basado en una reciente encuesta realizada por Zogby Internacional a pedido de ellos mismos a los fines de medir el nivel de cultura general de los gringuitos.

Por Dios, en Colombia aman tanto a Estados Unidos, que algunos (no sé si exagerados) afirman que pudiera gozar del privilegio trágico de convertirse en el Israel de América Latina con el cuentico del alcaloidito y el terrorismito… Así será de frenético ese amor.

Ahora, ¿y esa falta de información sobre una zona que se encuentra “en la cama” con los gringuitos, por qué?

Ahh, porque la verdadera “cortina de hierro” la tienen los gringuitos desde adentro hacia fuera que no les deja ver el resto del mundo: han creado allá unos medios de comunicación tan cómplices estratégicos de la Casa Blanca, que les han hecho creer que lo único honesto y verdadero es la información que emana de ellos mismos, muy lejos por supuesto de la de los pocos medios extranjeros que lo que hacen es reflejar el odio pavoroso que el resto del mundo tiene contra su inofensiva y mansa Casa Blanca; y mundo siempre bajo sospecha de terrorismo, salvo que tenga la lúcida amabilidad de ponerse bajo su corta lista de “designios”…

La conclusión lógica sería entonces, ¿de qué vale la pena que ustedes (los gringuitos) sepan algo sobre un mundo perverso fuera de sus fronteras, si tienen aquí un Army tan vergatario que siempre los preservará (a priori o a posteriori) de todos los ataques de su odio? Mejor masquen chicle, coman cotufas, vean bastante televisión, atabásquense, eso sí, pero estén pendientes de todo lo que les informemos desde aquí mismo, que es la purita verdad…

crigarti@cantv.net




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Raúl Betancourt López


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