La entropía social como designificación de las referencias de resistencia y rebeldía en el sujeto protagónico

Entendemos por designificación a la pérdida de significado, en el imaginario colectivo, de los elementos fundamentales del discurso histórico a través del cual se han articulado las fuerzas transformadoras de un determinado proceso de liberación.

La designificación ocurre sobre todo cuando se utiliza el discurso histórico como fachada de elementos opuestos a este, en la gestión de los espacios que se conquistaron para la implementación de dicho discurso. Para lo cual se desarrollan estrategias dirigidas a reducir el contraste de la contradicción entre lo planteado en el discurso histórico y lo implementado por la corriente política que lo dirige. Estas estrategias, desarrolladas principalmente en el plano comunicacional, están diseñadas para crear un proceso de disonancia cognitiva, lo cual comprende el principal factor de designificación del discurso histórico.

La designificación permite identidad sin compromiso, es decir, formar parte de algo, sin tener que cumplir con las prerrogativas que lo definen. Esto puede ocurrir de forma deliberada o inconsciente, individual y colectiva, pero siempre desde una lógica progresiva y entrópica.

En la designificación, las referencias éticas y morales, son flexibilizadas hasta perder toda implicación con los conceptos que definen tales referencias. Lo que influye en los elementos motivadores de la acción colectiva, transformando la participación por convicción en participación por clientelismo (por prebendas).

En un escenario electoralista esta dinámica no comprendería ningún problema, ya que, si se aplican los métodos clientelares de manera efectiva, se garantizará el flujo de votos necesario. Pero si se trata de un proceso de transformación de base popular, la ausencia de convicción en las dinámicas de participación, comprenden una amenaza vital para la existencia de dicho proceso. Además, las dinámicas de clientelismo asistencialista dependen directamente de la capacidad financiera de quien las aplica, lo cual genera un círculo vicioso o espiral de decadencia ya que las políticas de asistencialismo clientelar dependen y contribuyen a acentuar un modelo de economía rentista en detrimento del desarrollo de un modelo productivista. Al no desarrollarse las fuerzas productivas, la economía se estanca en un modelo de economía de puertos, lo que, a su vez, nos condena a un modelo productivo extractivista monoproductor y en consecuencia al rentismo y a la lucha política por administrar dicha renta. Todo ello nos deja en manos de las corporaciones que comercializan nuestras materias primas y a los centros de poder a los que pertenecen. Se trata de un giro de 360 grados con vector descendente (decadente) un espiral descendente de entropía social.

 
onoelfo@gmail.com
 


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