¿Intervención militar en Venezuela? ¡No por ahora!

Es correcto mantener el alerta amarilla comunicacional contra la posibilidad de una intervención militar foránea en Venezuela ordenada por Estados Unidos, así como extremar las medidas de preparación de la guerra del pueblo contra cualquier invasor extranjero. De allí a pretender que la invasión a nuestro país es inminente hay un buen trecho. No lo es, y vamos a teorizar sobre el por qué.

Por supuesto que existen los planes de intervención militar directa en nuestro país, eso no es de ahora. El Plan Balboa, que apunta a una guerra de invasión del occidente de Venezuela, existe desde 2001. Mucho más reciente es el Plan Venezuela Freedom-2, que se puso en plena ejecución a principios de 2016, después que el chavismo perdiera ampliamente las elecciones parlamentarias del año anterior. El desarrollo de este último plan es importante para el análisis.

Lo primero que debemos proponer es que la imagen de un Trump poderoso, decidido a todo y dispuesto a imponerse al mundo contra viento y marea no se corresponde con la realidad. El extremismo fascista que representa Donald Trump se encuentra absolutamente a la defensiva, más allá de sus permanentes bravuconadas que son consecuencia de su debilidad: es un perro que ladra mucho y muerde poco. Todas las ofensivas recientes del imperialismo norteamericano han concluido en fracasos. En Ucrania, los pro-rusos se quedaron con la mejor parte. En Siria, los rusos se les metieron por los palos e hicieron más fuerte al gobierno de Al Assad, Irán se ha impuesto sobre todas las sanciones y manipulaciones, Corea del Norte sentó a Trump a dialogar en los predios del continente asiático mientras obtiene éxitos diplomáticos, acercándose a Corea del Sur y recomponiendo su relación con China. Rusia y China han respondido con precisión y contundencia todas las acciones de guerra comercial que ha tratado de impulsar el gobierno yanqui. Los principales socios europeos del imperialismo no esconden sus diferencias con las políticas de Trump y las inconformidades han sido expresadas por gobiernos tan importantes como los de Alemania, Inglaterra y Francia.

En cuanto a América Latina, las corrientes neoliberales aliadas a Estados Unidos que han obtenido victorias, no han podido dar estabilidad política a sus países ni evitar que las fuerzas progresistas se hagan dueñas de la calle, como en Argentina y Brasil. Gobiernos nacionalistas como los de Bolivia, Nicaragua y Venezuela han resistido con éxito todas las agresiones del imperialismo, mientras que en México, otro gran país americano, las fuerzas del progreso se llevaron la victoria electoral presidencial. Las tendencias progresistas siguen siendo poderosas en todo el continente, y apuntan a nuevas y relevantes victorias en el futuro cercano.

El escenario global es, pues, completamente desfavorable a los Estados Unidos y no parece, al menos por ahora, que esté en capacidad de lanzarse a una aventura incierta en Venezuela, donde encontraría una resistencia armada denodada de las fuerzas patrióticas.

Pero además, a lo interno los planes imperialistas han sufrido inmensos contratiempos que alejan aun más la posibilidad de una incursión militar imperial inmediata, bien sea por mano propia o por agente interpuesto, como podría ser Colombia o alguna coalición multinacional ¿Qué paso con los avances de la operación Venezuela Freedom-2? Como he dicho, este plan de agresión entró en fase plenamente ofensiva a principios de 2016. El documento, firmado por el jefe del Comando Sur, Almirante Kurt W. Tidd, asentaba que la evaluación negativa que se hacía del gobierno de Maduro para aquel momento había sido "confirmada por los últimos acontecimientos, situación que en el transcurso de 2015-2016 ha empeorado ostensiblemente, debilitando aún más la administración de Maduro, siendo uno de sus resultados la pérdida de apoyo electoral reflejado el 6 de Diciembre pasado (se refiere a 2015)". El imperialismo vio llegado el momento de afincarse y acabar con el Gobierno Bolivariano. Todos los elementos que configuraban la puesta en marcha de aquella ofensiva se pusieron en juego. Veamos, resumidamente, como lo dejaba en claro el mencionado documento:

"La derrota en las elecciones y la descomposición interna del régimen populista y anti-norteamericano recoge el impacto exitoso de nuestras políticas impulsadas con fuerzas aliadas en la región en la fase 1 de esta operación, entre las que destacan:

  1. Poner en evidencia el carácter autoritario y violador de los derechos humanos del gobierno de Maduro.
  2. Empleo del mecanismo de la Orden Ejecutiva (EXECUTIVE ORDER) como parte de una estrategia que puede justificar el desarrollo de nuestra política…
  1. Aislamiento internacional y descalificación como sistema democrático, ya que no respeta la autonomía y la separación de poderes.
  1. Generación de un clima propicio para la aplicación de la Carta Democrática de la OEA.

Todas estas acciones fueron adelantadas por el imperialismo, con un objetivo específico:

"Colocar en la agenda la premisa de la crisis humanitaria que permita una intervención con apoyo de organismos multilaterales, incluyendo la ONU".

Hay un asunto de extremada importancia en esta panorámica: el imperialismo sobreestimó la victoria de la derecha en las parlamentarias de 2015, lo cual generó una absoluta distorsión de sus estrategias. Leamos: "…los factores democráticos han aprovechado estas circunstancias para crecer como fuerza a pesar de las rivalidades y desunión en sus filas, ya que se mueven en su seno diferentes intereses y puntos de vista. Sin embargo, nuestra intervención oportuna ha permitido delinear un camino para una salida rápida del régimen. Si bien se está enarbolando el camino pacífico, legal y electoral, ha crecido la convicción de que es necesario presionar con movilizaciones de calle, buscando fijar y paralizar a importantes contingentes militares que tendrán que ser dedicados a mantener el orden interno y seguridad del gobierno, situación que se hará insostenible en la medida en que se desaten múltiples conflictos y presiones de todo tipo". En ese contexto hay que insertar el fenómeno de las guarimbas del primer semestre de 2017, como parte importante de la operación Venezuela Freedom-2.

Ya en aquel momento, el imperialismo no contemplaba una intervención armada directa en Venezuela como primera opción, sino que confiaba en la capacidad de la MUD, con todo el apoyo imperial, para dar al traste con el gobierno de Maduro: "Con los factores políticos de la MUD hemos venido acordando una agenda común, que incluye un escenario abrupto que puede combinar acciones callejeras y el empleo dosificado de la violencia armada. Por supuesto, hay que seguir impulsando como cobertura el referéndum o la enmienda que se apoya en el texto constitucional y que sirve para censar, movilizar y organizar una masa crítica para la confrontación. Por eso, también hay que enarbolar los artículos 333 y al 350 que legitiman la rebelión. Es indispensable destacar que la responsabilidad en la elaboración, planeación y ejecución parcial (sobre todo en esta fase-2) de la Operación Venezuela Freedom-2 en los actuales momentos descansa en nuestro comando, pero el impulso de los conflictos y la generación de los diferentes escenarios es tarea de las fuerzas aliadas de la MUD involucradas en el Plan, por eso nosotros no asumiremos el costo de una intervención armada en Venezuela, sino que emplearemos los diversos recursos y medios para que la oposición pueda llevar adelante las políticas para salir de Maduro". Pues bien, fracasaron en todo esto: "las acciones callejeras y el empleo dosificado de la violencia armada" terminaron en la nada, con el remate de la Asamblea Nacional Constituyente electa el 30 de julio del año pasado. No pudieron concretar el referéndum revocatorio, el pueblo no acudió a los llamados insurreccionales basados en la supuesta aplicación de los artículos 333 y 350, las "fuerzas aliadas" de la MUD, tras repetidas derrotas, se convirtieron en cenizas. Finalmente, Maduro no solo no "salió", sino que más bien terminó viéndose mucho más fuerte de lo que se veía en 2016.

Pero también fracasó el juego "institucional" del imperialismo, que se fundamentaría en la actuación de la Asamblea Nacional: "Bajo un enfoque de ‘cerco y asfixia’, también hemos acordado con los socios más cercanos de la MUD, utilizar la Asamblea Nacional como tenaza para obstruir la gobernanza: convocar eventos y movilizaciones, interpelar a los gobernantes, negar créditos, derogar leyes". Ya todos sabemos lo que pasó: es más bien la Asamblea Nacional dominada por la derecha la que ha terminado cercada y asfixiada por las instituciones controladas por el chavismo.

El imperialismo preveía una "fase final" que advendría a mediados de 2016, tal como planteó Henry Ramos Allup desde la AN. Para ello el plan proponía "aplicar las tenazas para asfixiar y paralizar, impidiendo que las fuerzas chavistas se pueden recomponer y reagruparse". Pero a pesar de todos los esfuerzos del imperialismo y sus aliados criollos, el chavismo no solo se mantuvo unido y se recuperó política y anímicamente de la derrota parlamentaria, sino que además, apenas un año después de la pretendida "fase final", se mostró victorioso con la exitosa elección de la ANC y en las elecciones posteriores.

También fracasó el operativo Venezuela Freedom-2 en su intención de promover la aplicación a Venezuela de la Carta Democrática de la OEA, así como en el propósito de debilitar a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, expresado en el párrafo que asienta: "existe una alta probabilidad de que los mandos identificados con el chavismo duro ofrezcan resistencia, sobre todo en unidades élites que históricamente se han alineado con el régimen. Por eso, hay que sostener el trabajo de debilitar ese liderazgo y anular su capacidad de mando". Uno a uno se han ido cayendo los planes conspirativos militares y los elementos involucrados en ellos, y la FANB sigue siendo un fuerte bastión de apoyo al chavismo.

Y no olvidemos que el Gobierno de Trump se enfrenta a una convulsionada realidad política interna en Estados Unidos. Transido en medio de una creciente polarización social, con las contradicciones en el seno del gran capital eclosionando cada vez con más fuerza y a las puertas de un proceso electoral "caliente" y con resultados imprevisibles, no hay ambiente propicio para que empiecen a llegar al Norte los ataúdes con los gringos muertos, pues se sabe que en Venezuela va a arder Troya si la planta insolente del extranjero osa hollar el sagrado suelo de la Patria.

En esta situación, el imperialismo trata de mantener viva la llama de la agresión contra Venezuela, por medio de las sanciones financieras, la guerra mediática y el sabotaje interno. Ha tratado de prolongar algunos de los métodos propuestos en la operación Venezuela Freedom-2. Uno de ellos expresado taxativamente en el documento del Comando Sur: "Especial interés adquiere, en las actuales circunstancias, posicionar la matriz de que Venezuela entra en una etapa de CRISIS HUMANITARIA por falta de alimentos, agua y medicamentos, hay que continuar con el manejo del escenario donde Venezuela está "cerca del colapso y de implosionar" demandando de la comunidad internacional una intervención humanitaria para mantener la paz y salvar vidas". Esta matriz ha sido machacada insistentemente por el ejército mediático del imperialismo y sus aliados, y por múltiples actores alineados con esas políticas, pero se ha perfilado como inoperante, sobre todo ante el fracaso de los otros elementos que hemos señalado. La matriz de "crisis humanitaria" tiende a debilitarse, por más que ahora trata de ser reforzada con la matriz de "crisis migratoria".

Ante el fracaso del operativo Venezuela Freedom-2 y la extinción de la MUD, a lo cual hay que añadir el aborto del engendro con el cual se pretendió sustituirla, el autodenominado "Frente Amplio Venezuela Libre", el imperialismo se ha quedado mocho de su brazo político interno, la derecha fracasada, minimizada, atomizada y acéfala. Solo con una acción violenta distorsionadora del escenario de estabilidad y paz que hay en Venezuela, se podría generar una conmoción social interna que revitalice las posibilidades de intervención multilateral previstas en el operativo Venezuela Freedom-2, y aun así no es seguro que lo logren, ante la fortaleza y la coherencia interna del chavismo. Es en esa línea que se produjo otro fracaso de los enemigos de la Patria: el fallido magnicidio del 4 de agosto.

Por supuesto, el imperialismo se mantiene y se mantendrá activo contra Venezuela y se cierne sobre nosotros el peligro del terrorismo desatado para intentar alcanzar lo que no han podido por otros medios.

Pareciera que la ofensiva político-mediática actual tiene como objetivos, por una parte mantener vivo de algún modo el ánimo de una masa opositora devastada, desmoralizada y desmovilizada, con la resignación rubricada con su incursión en las colas para sacar el Carnet de la Patria; por otro lado, continuar a la espera de alguna chispa que incendie la pradera de la conmoción social interna.

Como me gusta decir, en política no hay nada escrito, así que cuando planteamos la improbabilidad inmediata de una intervención armada en Venezuela, nos referimos al escenario que prevalece hoy, reafirmado con las audaces e innovadoras medidas económicas del Gobierno Bolivariano. Pero de todas formas, de cualquier malla sale un ratón, así que hacemos bien en dormir con un ojo abierto y otro cerrado, pero es casi seguro que este año pasemos una Navidad en sana paz ¿Y después? ¡Vamos a ver pa’ ver!

NOTA: unos pocos se tomaron a mal mi artículo "¡Muerte a los pensionados!", creyendo que de verdad yo estaba atacando a los viejos. Ese es el problema del sarcasmo, que linda en una frontera peligrosa. Yo quiero consolarme pensando en lo que dijo Oscar Wilde: "Sarcasmo: la forma más baja de humor pero la más alta expresión de ingenio".



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Néstor Francia


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