Tribulaciones de azufroso

A pesar de que en Estados Unidos ocurren muchas cosas, pero que parecieran no ocurrir dado que los medios alcanzan metaforizarlo todo de manera pasmosa para evitar que la gente ni siquiera exhale la más mínima exclamación perturbadora, sin embargo, a nosotros acá, sí nos llega todo un muestrario de lo que pudiéramos llamar la expresión socio-política del régimen imperante allá, que, cada día que pasa, continúa como en franca desnaturalización, apoyándose en todo lo que de represor viene adquiriendo, como mácula además para pretender continuar siendo el más diestro heraldo de la libertad y la democracia en todos los caminos del mundo.

A ver. Primero hemos leído, que ayudantes de la Casa Blanca muy agotados cuentan sobre la sordidez de un presidente cuyos ciclos de humor sugieren ya, de manera inequívoca, un desorden bipolar, y que a la vez encuéntrase bajo sitio acosado por una lucha interna dentro de un personal en justicia resentido, por lo que pudiera hasta hallarse fuera de control. (Ya, y que no se están calando más, el… ¡fuera de aquí!). De allí que existan síntomas inquietantes sobre el embarrancamiento del sistema político gringo, bajo la presidencia de este señor azufroso, al mostrarse una muy marcada tendencia al predominio del ejecutivo sobre los otros poderes del Estado que ha roto los equilibrios que fueran característica esencial de esa democracia, hoy en decadencia, y donde el Tribunal Supremo estaría convocado a pronunciarse -en breve- sobre algunos efectos perniciosos de esa tendencia… (y lo anterior, por si acaso, apreciado por sectores conservadores del continente) por lo que resulta entonces inconcebible cómo es que la comisaria europea de Relaciones Exteriores, Benita Ferrero Waldner, hable de una supuesta gran "fragilidad en la estructura democrática" de América Latina, y no la vea tan evidente en Estados Unidos. ¿Será qué es víctima de una potente catarata objeto quirúrgico urgente de la Misión Milagro? Pues indicios vehementes de ello (y recientes, además) serían por ejemplo: la ley que autoriza torturar; léase bien -sobre todo por los guasineros- ¡torturar! El elogio de Bush al presidente Nursultán Nazarbayev, de Kazajistán, un país a propósito productor de petróleo del centro de Asia, con un sistema político que no admite disidentes, pero que, como respalda la invasión a Irak, ¡buueeeno!.. Lo dicho por el reconocido periodista de la cadena CBS, Bob Schieffer, en cuanto a que el gobierno de Bush trataría de cubrir sus errores si actuara siempre de forma secreta, por lo que toca entonces a los periodistas descubrir la verdad (diciendo a la vez no recordar otro momento que haya sido más difícil para ello). Lo de la triste represión contra trescientos trabajadores cerca al aeropuerto internacional de Los Ángeles, por cometer el crimen de pretender formar un sindicato de trabajadores hoteleros. Y, ya en el nivel de colmo como quien dice, lo de la denuncia de la revista científica “Nature”, que ha dicho que la inolvidable administración buchesca ha pretendido hasta censurarle la publicación de un informe sobre el calentamiento global… Inclusive, hasta el rol que han jugado desde el punto de vista histórico los dos más influyentes diarios norteamericanos (The New York Times y The Washington Post) como "propagandistas encubiertos" de la política exterior y de las invasiones militares estadounidenses por todo el planeta, hoy han tenido que abandonarlo y, por estado de necesidad, han tenido que convertirse en sus críticos y se le han alzado a Bush tal como Milingo se le alzara al Vaticano… ¡Cuándo el perro muerde a su ano!.. (FUENTE: Repertorio poético de Rosales).

Pero para más vainas, el que fuera secretario de Estado del gobierno de su papaíto, James Baker, diría, poco antes del ensayo nuclear, que Estados Unidos debía mantener conversaciones directas con el Gobierno de Corea del Norte para tratar de que abandonara su intención, porque, en su opinión, hablar con el enemigo no es una rendición. Y, ante la terquedad de Bush en no hacerlo, el ensayo se produciría...

Pero es que para mucho más vainas todavía, en un documento de contenido tan sombrío como el propio gobierno, los más sobresalientes analistas de inteligencia de Estados Unidos llegaron a la conclusión, que la invasión a Irak ha llegado a convertirse en un “caso célebre” para instigar un profundo resentimiento hacia su país dentro del mundo islámico, lo que incluso presenta más posibilidades de empeorar que de mejorar. Es decir, que a pesar del daño que hubieran podido infligirle a Al Qaeda, la amenaza del extremismo islámico ha crecido tanto en alcance geográfico como en número, por lo que el equilibrado de Carter (que siempre ellos han tildado de mentecato) lo había sentenciado ya con suficiente antelación: esa invasión fue un tremendo error, pidiendo la renuncia de Rumsfeld que fuera acusado además de crímenes de lesa humanidad en la recién celebrada Conferencia de Ministros de Defensa en Nicaragua.

Por otra parte, la mentira patológica esa que pareciera ser carne del mundo estratégico de los republicanos con su Bush a la cabeza. Por estos días, la Condoleezza -que pareciera ser más falsa que un “fuerte de cuatro bolívares”- ha dicho que no podía recordar que el otrora jefe de la CIA, George Tenet, le hubiera advertido, cuando actuaba ella como asesora de seguridad nacional de Bush, sobre el inminente ataque (¿a las Torres Gemelas?), afirmación que se hace en el libro de Bob Woodward, “Estado de Negación”, al circunscribirlo con precisión al 10 de julio de 2001, cuando se diera una reunión entre ella, Tenet, y el principal funcionario antiterrorista de la CIA, Cofer Black. Pero es que, además, la oscura negrita esta instaría a los líderes políticos de Irak a que trabajaran duro por “un reparto justo” de los recursos del petróleo… ¿Y por qué diablos entonces no lo aceptan en Venezuela que en la realidad está ocurriendo con el Chávez que ellos mismos tanto odian por eso?

Es que este señor Bush, y su combo, me hace recodar, muy a menudo por cierto, a este otro señor Rosales con el sublime combo suyo; o mejor, cada uno de ellos, por separado, me hace recordar a los dos al mismo tiempo, por ser iguales aunque de mundos diferentes (el uno del desarrollado, y el otro del sub desarrollado) pero ambos con las mismas ejecutorias, con el mismo vocabulario, con la misma lógica que me definen, y sin necesidad de prueba psicotécnica alguna, que sus respectivas inteligencias son como demasiado básicas… Como demasiado propias de austrolopithecus...

Si me resulta increíble todo este vainero a mí, que soy un simple hombre del pueblo, cómo será entonces el nivel de asombro de los benditos señores llamados intelectuales (si es que no hubieran perdido la capacidad para eso…).

¡Qué molleja de avalancha de cosas! ¿No?


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Raúl Betancourt López


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