El futuro político de Maduro en manos de Freddy Bernal

Una vez que el imperio norteamericano comprobó la inutilidad del golpe de estado clásico para desbarrancar a la Revolución Bolivariana, se propuso una nueva estrategia para lograr sus aciagos fines, esta vez acudiendo al expediente de la guerra total aprendida después de su derrota en Vietnam. Dentro de esta nueva estrategia, el procedimiento de llevar al pueblo venezolano a niveles de hambre jamás vistos en estas latitudes, adquirió carta de ciudadanía. Hambrear al pueblo chavista y no chavista, a fin de lograr la sepultura moral del movimiento liderado por el comandante Chávez, ha sido la bandera del imperio y el cipayaje interno desde los tiempos del referendo que intento modificar el Constitución del 99.

En su búsqueda por lograr el "hambre perfecta" salvadora del capital en estas tierras, la derecha nacional e internacional han implementado medidas de todos tipo entre las que se destacan: dólar today, inflación inducida, contrabando de extracción, bachaqueo, especulación, acaparamiento de productos, importaciones fraudulentas, cerco financiero internacional, satanización de PDVSA y lo último, ataque a la moneda nacional. Doblegar el cerebro de los más humildes a través de su estómago, es el siniestro objetivo del hegemon imperial.

La respuesta del presidente Maduro frente a esta guerra del hambre ha sido excepcional: la creación de los Comité Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP). Nuestro presiente entendió que el estómago de los venezolanos, era la diana elegida por los cancerberos del capital, para acabar con el proceso de cambio epocal que corre en estos linderos. Los CLAP son la vía más expedita para ir recuperando el salario real de las clases trabajadoras, precarizado por la inflación inducida por la burguesía parasitaria. Al frente de tan descomunal cometido, se ha puesto al político Freddy Bernal, hombre de comprobada lealtad con el Comandante Chávez. De la gestión de Bernal estará dependiendo el resultado positivo que arroje la guerra contra el hambre de factura imperial. Para que los CLAP tengan éxito, deben fundamentalmente superar todos los escollos que le va a oponer la llamada burocracia roja-rojita, pues, hasta el momento las grandes quejas contra el funcionamiento de esta estrategia, están centradas en el boicoteo que emana de gobernaciones y alcaldías rojitas. Aparte de este obstáculo, emerge otro representado por las tentaciones de corrupción que también han hecho su aparición en la implementación de este procedimiento. Si los CLAP logran llegar con la regularidad que el presidente Maduro le exigió a Bernal (cada quince días) y la cantidad de productos lograr acercarse al nivel de la Cesta Alimentaria del venezolano, la pelea estará ganada.

En conclusión la GUERRA DEL HAMBRE es el esfuerzo supremo del imperio por derrotar a la Revolución Bolivariana una vez fracasado su intento de concretar un golpe militar y de provocar una explosión popular. Siendo así, el presidente Maduro debe nombrar un comando supremo de los CLAP, integrado por todas las fuerzas de izquierda identificadas con la Revolución que apuntalen este proceso. Dejarle semejante tarea sólo al PSUVE, es una demostración de inocencia y/o ignorancia política sobre le que se está peleando en estos momentos en el suelo del Bolívar. Si Bernal triunfa en todo el territorio nacional, entonces el futuro político de Maduro cegará con todo su resplandor, a la oposición cipaya y al imperio. De lo contrario, el futuro de nuestro presidente será lo que le ocurrió a Mijaíl Gorbachov.



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Humberto Trompiz Vallés

Historiador y profesor universitario jubilado, especializado en historia petrolera de Venezuela.

 htrompizvalles@gmail.com      @trompizpetroleo

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