Guerra asimétrica y de IV generación

No nos sigamos engañando

Permítanme comenzar este análisis con la siguiente proposición premonitoria: mientras más se tiene mayor debe ser el cuidado para protegerlo, y con más vehemencia si se trata de la existencia misma de un Estado libre y soberano. Debo advertir que cuando digo Estado, me refiero a sus tres elementos fundamentales; vale decir: gobierno, territorio y población (yo agregaría un cuarto: sus recursos). Esto lo digo, porque teniendo nuestro Estado la primera reserva mundial de crudo y una de las más importantes en recursos gasíferos, estamos obligados a crear y mantener una plataforma defensiva lo suficientemente poderosa como para poder proteger estos cuatro elementos, arriba señalados.

Debemos pasearnos por los diferentes conflictos bélicos de las últimas décadas del siglo pasado y las primeras del actual, veremos que el motivo principalísimo ha sido la posesión de los recursos energéticos, que o no se poseen o que se requieren para querellarse con los que los tienen. Comencemos aquí mismo en América Latina; por ejemplo, la guerra de las Malvinas, reducto colonial Inglés en nuestro Continente y cuya verdadera razón es el petróleo existente en dichas islas; por cierto, recurso este muy codiciado por los ingleses, que todavía piensan que son los dueños del mundo y no se han percatado que son una triste y vulgar colonia de EEUUAA. Este  ejemplo viene a clarificar la proposición antes indicada; Argentina, al igual que el resto de países latinoamericanos, no nos hemos preocupado por desarrollar una plataforma defensiva capaz de hacer frente, exitosamente, a las apetencias de países depredadores y rapaces.

Otros ejemplos los encontramos en la invasión a Irak por parte del imperio yankee, cuyo motivo no es otro que las riquezas energéticas de ese País; en este caso podemos observar que una vez que el imperio abandonó este territorio, por cierto devastado y con más de millón y medio de muertos, vilmente asesinados por el imperio más la OTAN, su Gobierno, de mayoría Chiíes, buscó apoyo en Irán, también constituido en su mayoría por Chiíes, y comenzó a desarrollar una política petrolera independiente; esto, por supuesto, no le gustó al imperio, pero ¿Qué hizo éste?, pues utilizó sus recursos y su imbecilidad para crear un poderoso grupo terrorista y lanzarlo a conquistar Irak, de manera de volver a recuperar el control de los recursos energéticos de este País. Esta creación fue una movida infeliz, porque estos mismos terroristas actuarán sobre el primer proveedor de petróleo del imperio, que no es otro que la colonia imperial de Arabia Saudita, y al final actuarán contra los intereses de EEUUAA en el Medio Oriente. Las invasiónes a Libia y a Siria tuvieron, igualmente, la misma motivación, sus recursos energéticos. Las desmedidas ambiciones imperiales han tenido el sello de la muerte inmisericorde de cientos de miles de ciudadanos inocentes, sobre todo mujeres y niños. Yo le diría al imperio que ellos no están exceptuados de que esto pase en su propio País y que sientan en carne propia que alguien se orine sobre sus cadáveres o los deguellen en plaza pública; que por cierto, es lo que ellos han mandado a hacer a sus grupos de terroristas en otros países, por el solo “delito” de poseer recursos petrolíferos y no ofrecérselos a ellos para que hagan uso criminal de estos. Si tienes recursos de este tipo y apruebas que ellos lo tomen libremente, entonces no serás invadido; pero si te niegas, es mejor que te prepares para hacerles frente, porque tarde o temprano te van a invadir para tomarlos por la fuerza.

El caso de la cruel e inhumana invasión de Israel a La Franja de Gaza de Palestina no obedece a ningún conflicto de tipo religioso, sino a que este último posee grandes recursos energéticos en la franja de mar que le corresponde en el Mediterráneo, e Israel pretende sacar a los palestinos de la Franja de Gaza para poder decir que ellos son los dueños de dichos recursos. Observen que siempre el motivo gira alrededor de dichos recursos. Si Irak, Siria, Libia, Argentina y Gaza hubieren observado el principio de fortalecer su plataforma defensiva, entonces la historia fuera otra.

Existe otro principio estratégico que dice: el tamaño de la plataforma de defensa va en proporción directa al tipo de amenazas capaces de hacerse presentes, en un momento determinado, y que pongan en peligro la existencia de un Estado o Agrupación de Estos. Ahora bien, ¿cuál sería la envergadura de nuestra plataforma defensiva?, tomando en cuenta no solo que poseemos la reserva de petróleo más grande del mundo y una de las más grandes en recursos gasíferos, sino también otros recursos tales como: oro, hierro, bauxita, grafeno, recursos acuíferos, tierras fértiles, etc.

En base a lo anterior, nos preguntamos:¿Quiénes serían aquellos países o grupo de estos con capacidad para latrocinar nuestros recursos; veremos: EEUUAA, el resto de la OTAN, cualquier país utilizado por los anteriores para que actúe en su nombre, Israel, etc. Ahora bien, en cualquier caso se trata de actores con gran cantidad de armamento ofensivo y de óptima calidad (última generación), entonces, ¿Qué debemos hacer?: PRIMERO: equiparnos para realizar operaciones de guerra convencional. SEGUNDO: equiparnos para ejecutar operaciones de guerra asimétrica; y, TERCERO: equiparnos para realizar operaciones de Guerra de IV Generación.

En cuanto a las operaciones de guerra convencional, debemos adquirir; en primer lugar todos los equipos necesarios para contrarrestar el poderío enemigo; vale decir: sistemas de defensa aérea, tanto de gran altura, mediana y baja cota, combinados con sistemas de cañones y misiles, los cañones son muy útiles de cero a 15.000pies de altura, porque no son afectados por las bengalas de los aviones enemigos, lo que neutralizaría a los aparatos de alas rotativas (helicópteros). Adquirir armas anti-blindados; y, por último, armas anti-personal. Adquirir armas anti-buques para que operen tanto en nuestros puertos como en las unidades flotantes. Dotar a nuestras naves marítimas de sistemas anti-aéreos, anti-buques y anti-submarinos. En segundo lugar adquirir armas ofensivas que permitan llegar a las bases militares gringas en Colombia, en Panamá, en Aruba y en Curazao; entre estas están: aviones Sukhoi-35-S, que aunque no son equipos de quinta generación, son equipos de cuarta generación ++, o sea que en algunos aspectos son de quinta generación pero no son furtivos. Aquí hago la salvedad de que no pude tratarse de adquirir 24 aviones como se hacía en la IV República porque los gringos nos iban a defender, no, ahora estamos solos (gracias a Dios) y tenemos que ir más lejos, debemos adquirir como mínimo 72 aviones de este tipo, o sea 3 grupos de 24 aviones cada uno. Argelia, que no tiene la amenaza como la nuestra, adquirió de Rusia 92 aviones de caza. Debemos adquirir misiles superficie-superficie, que sean capaces de llegar a Aruba, Curazao y las Bases gringas en Colombia. Debemos adquirir, como mínimo 8 submarinos para proteger nuestras costas y aguas propias que alcanzan 500.000K2, aproximadamente.

En cuanto a las operaciones de guerra asimétrica, debemos poner en vigencia de inmediato el concepto de pueblo en armas, lo que nos obliga a adquirir, como mínimo 500.000 fusiles similares a los que tenemos para nuestros efectivos, que servirían para equipar a un número similar de Milicianos; adquirir igual número de chalecos anti-balas. Adquirir visores nocturnos para estos y para nuestros efectivos terrestres. Adquirir municiones suficientes para operaciones a largo plazo. Adquirir sistemas de posicionamiento para la orientación de nuestros efectivos y nuestras unidades, preferiblemente el sistema Ruso “glonas”.

En cuanto a las operaciones de guerra de IV generación, es necesario neutralizar las matrices de opinión emanadas de los medios del imperio y de todos los países gobernados por la oligarquía nazi-fascista. Se requiere montar un organismo multidisciplinario donde se reviertan estas matrices y se crean otras, de carácter ofensivas que los haga sentirse inseguros.

Para los tres tipos de guerra se requiere un entrenamiento especial para cada una de ellas, pero especialmente nuestros milicianos van a requerir un mayor énfasis, ya que en un momento determinado vamos a depender solo de ellos y sobreviviremos en la medida en que triunfemos en este tipo de operaciones. Todo esto requiere prioridad UNO para nuestras acciones de Gobierno, o como decíamos en la Aviación, “era para ayer”.

Es imperativo que se cree un sistema de defensa suramericano (en UNASUR) que nos permita hacerle frente a otros sistemas invasores como la OTAN; cualquier miembro de este organismo va a recibir apoyo automático de este; pues, igualmente, nosotros deberíamos estar amparados en un sistema igualmente capaz. No nos engañemos creyendo que estamos en óptima preparación.

Independencia y Patria Socialista.



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Braulio Martínez Zerpa

Coronel en retiro de la Aviación Militar Bolivariana y abogado del pueblo. Independencia y Patria Socialista.

 brauliomartinez@cantv.net

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