Vista de blanco e incinere su cuerpo y viaje al paraíso de los yanquis


De alguna forma hay que hacerse notar en el río de la fama sin poder asentarse a ella como una estrella del espectáculo político por más que, deslumbre fuera de los EEUU que allá si hay asentaderas inmortales para la dignidad gratificada o sino, tiene que conformarse en llamar la atención de su valentía como guía de los transeúntes mundiales que gozarán encantados de rabia cada vez que su disfraz de trabajo sea colgado a la intemperie de su ocaso de haber cumplido con el acometido que los yanquis le gratificaron con dólares de buenas ganas: su osadía “liberadora” de hacer ver que los derechos humanos estaban confiscados de acuerdo a su parecer y, por tal motivo a su traición la recompensaron por la magnánima acción de haber llevado adelante la hazaña de plantarse algunos días y horas convenida a burlarse de gobierno o nación que incomode los pareceres imperiales de territorio, isla o país que no se deje sobornar como un patio más de la Casa Blanca y de sus guaridas infernales que conmueven al mundo de tanta afrenta junta contra otros pueblos que, trabajan por solucionar sus problemas geopolíticos fuera de su alcance económico u oprobio político que, satisfagan las necesidades del ser humano a vivir en paz, pertrechado de sus conformidades sociales.

Todo lo anterior viene al caso por la muerte de la dirigente cubana, Laura Pollán, quien guiaba al grupo de Damas de Blanco de Cuba, la que perversamente dedicó parte de su vida a demostrar que en Cuba hay una dictadura liderada –principalmente- por los hermanos Castro y, ella cerrada todo de blanco no se cansó de tapiar su figura de angelical esperanza de odio al reciclaje de lucha sin cuartel que se lleva adelante –allá- y que ella con su arrogancia de caché lastimero que hoy debe estar en alguna parte penando de tantas frustradas intenciones juntas que conformaban su arma de batalla política en contra del incansable y rebelde Fidel Castro, él que ha osado con toda la libertad de responsabilidad del mundo de llevar a Cuba a su emancipación hacia un destino cierto con toda la capacidad de anclar a su isla con el manto poderoso de la fraternidad y la cooperación en aguas tranquilas que le den a su pueblo un respiro de vigencia-vergüenza fuera del alcance de los apátridas cubanos que se refugian en un pedazo de Miami hostil sin fraternidad, indigestos de comprensión, reacios a respetar la voluntad del pueblo cubano a tener un destino común dentro de su revolución de no claudicar a las perversidades del capitalismo mundial y, de las grandes trasnacionales que la acosa con todas sus garras del embargo con que tratan de ahorcar la configuración de isla libre sin traumas ni pesadillas.

El que se fue no hace falta –hace falta el que vendrá –dice la canción- y lo demás es arrullo a un pueblo hermano que ama y siente y siempre dispuesto a prestar el calor humano de sus profesionales donde se le necesite, ahí está su pasión de servir desbordada siempre de atenciones.

Otros seguirán en las tinieblas de donde no debieron salir a dar lástima y, de prestarse a juntar malas mañas y, de malas praxis que regocijan a los yanquis y a sus congéneres que divagan en las travesías de un mal momento en que la lucha leal de un pueblo se pierde de vista con todo el acoso mediático a que están sometidos.

estebanrr2008@hotmail.com


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Esteban Rojas


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