Otra de “legisladores” españoles gilipollas

  “La tortura pone en marcha una reacción en cadena. Y el último de sus efectos –el más terrible de ellos- es el envilecimiento de la sociedad que la tolera en silencio. La nuestra es una sociedad éticamente envilecida, en la que las personas con principios resultan tan incómodas y desazonantes como los asuntos que se empeñan en airear”. (1)

 Como ya es habitual, llegaron de España un legislador y su troupe. Por supuesto que vino este personajillo a sentar cátedra de lo que en su país sin duda escasea. Se pasean por toda la gama que le sugieran con un tono tan de pelmazo que nadie se lo quita. Y el gobierno venezolano aún no ha encontrado respuesta para estas insolencias. Insolencia porque el individuo que la manifiesta no solo es extranjero, sino que para desgracia de su país, también es legislador, y ese solo hecho le obligaría a ser muy comedido en sus expresiones. Claro, estamos figurando el caso de un hombre probo e inteligente, cuestiones que ni siquiera rozan de soslayo al ser de marras.

 Para el gobierno venezolano, bastante torpe para manejarse en estos casos, sobre todo por la cantidad de experiencias vividas que alguna enseñanza tendría que haberle dejado, sigue sin dar pie con bola. Es entonces que siguen llegando este tipo de mequetrefes, tal como el que ahora lo ha hecho, y cuyo nombre es Dionisio García y su segundo apellido (pareciera castigo para él pues lo muestra tal cual es su personalidad) es Carnero, que en buen romance es el calificativo para el rompe huelgas que además carece de iniciativas propias. Y esa es la explicación de su traída al país. Y es una distinción que lucen casi todos los miembros de su partido, el viajar a costa de otros.

 Pues ese es el caso, vino el tipo y soltó su perorata nada agradable para el que le duele su país. Entiéndase bien, aquí hay muchas cosas malas y otras para corregir pero eso es cuestión nuestra, denostemos contra lo que consideremos malo o incorrecto, pero que seamos nosotros los que lo hagamos, los que aquí reímos y lloramos todos los días, no estos entrometidos que ocultan las horrendas cosas que suceden en su país.

 La corrupción en España no es ninguna novedad, pero con el advenimiento al gobierno del Partido Popular, tomó visos de una magnitud que negarla es lo mismo que negar el sol o la lluvia. Pero, ese no es el caso que en el presente analizamos, y si hemos hecho ese señalamiento es para que se vea cual es la ralea de ese bandidaje apoderado de los poderes del Estado y la apatridez del estamento político y judicial de ese país.

 La tortura en España es algo que todo el mundo ahí conoce, pero calla y no la denuncia. Todos los poderes del Estado están en componenda para ocultarla, y los medios cuyo deber sería denunciarla, con su silencio la cohonestan. Hay algunos casos emblemáticos, el de Unai Romano es uno. Ver la fotografía de él antes de su detención, y luego de ella muestra lo que debieran ser los rostros de distintas personas, nunca de la misma, que si lo son. Totalmente desfigurado. Sin embargo la jueza dijo que él mismo se las había provocado. Son innumerables los casos de este cariz. Los jueces no atienden para nada esas denuncias. Hay no menos de 7 mil denuncias de abusos.

 Finalizando septiembre del año anterior, el Tribunal Europeo de DDHH condenó al Estado español a indemnizar con 23 mil euros al preso político vasco Mikel San Argimiro que denunció en tribunales haber sido objeto de torturas. Nada se hizo y de ahí la condena contra el Estado español.

 En una entrevista que le efectuara en septiembre de 2010 una cadena australiana al Secretario de Estado para la Seguridad de España Antonio Camacho, al ser interrogado por David O´Shea sobre la tortura a vascos, le exigió que apagara la cámara para contestar. ¿Por qué habrá hecho eso? ¿Curioso, verdad? La tortura es un tema tabú en España. Como también lo son las distintas solicitudes de diversos organismos defensores de DDHH para que el Estado elimine la incomunicación de 5 días a que somete a todo vasco detenido. Es el tiempo suficiente que requiere la policía para añiquizar una persona.

  No hace muchos días fueron condenados policías españoles por el delito de tortura. Hay otros esperando su turno. Claro, los que llegan a ese punto es porque se hizo inocultable el delito. Cuando han sido condenados, todos los ya entonces reos, pagaron condenas ínfimas para los delitos que cometieron; y por supuesto fueron amnistiados, y repuestos en cargos superiores al anterior. Ah, los sueldos nunca les fueron suspendidos. Habrían muchos casos de estos que hemos citado, y tantos que ameritarían llevarlos a un libro. Lo que nos interesa ahora es demostrar lo que es una vieja nación avenida a república bananera, que lo es cuando sus decisiones escapan a su soberanía, como en el caso de España.

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 Ya en el gobierno el PSOE, saltó a la palestra el aterrizaje clandestino de aviones de la CIA para repostar en España. Por supuesto que no se pudo negar que trasladaban rehenes, personas secuestradas por el servicio secreto de EEUU., para ser torturadas en distintos lugares del mundo. Lo que tendría que haber sido un tema que sacudiera al país concluyó cuando los políticos del Partido Popular acusaron a los del PSOE de también haberlos permitido. Hasta ahí llegó el “debate”. Si no se comprende que ambos partidos son la misma cosa, nunca se podrá entender la política española.

 Las filtraciones realizadas por Wikileaks permitió conocer la calaña de ciertos personajes de la…, de la… ¿política o mejor farándula? El embajador de EEUU en sus informes señaló que tenía la complicidad del Fiscal General del Estado, Cándido Conde-Pompidu, y también de otros fiscales de la Audiencia Nacional (otra cueva de bandidos), entre los que se contaba su jefe Javier Zaragoza. Incluso se comprometió con él, Ma. Teresa Fernández de la Vega, en ese momento aún vice presidenta.

 ¿Para que fue que se comprometieron con el embajador Aguirre? Para paralizar cualquier acción judicial a incoar en España, contra los asesinos del camarógrafo español Couso, asesinado en un hotel iraquí. Fue una muerte horrenda por lo canalla, pues tenían las coordenadas del mismo como para saber que ahí se alojaban periodistas. Sabían que lo que querían era informar, y ese fue para los criminales el delito, que dijeran la verdad y vieran el horror volcado por esos sí delincuentes.

 Otra de las cuestiones que preocupaba al embajador, era la cuestión de los aviones con secuestrados. No cuesta trabajo comprender el escándalo que se hubiera desatado si se determinan responsabilidades. Hasta el Tribunal Penal Internacional hubiera metido sus manos ahí. Y, por supuesto, Guantánamo era el otro punto.

 A todo se dijo que sí. ¿Quién de los denunciados tuvo el pundonor de replicar esas acusaciones que se conocieron por Wikileaks? ¿Cómo los debemos calificar nosotros: como personas honorables o como forajidos? Cuando un alto funcionario de cualquier poder de un Estado recibe al embajador de otra nación para solicitarle su intermediación para impunizar delitos perpetrados por compatriotas suyos, está afectando la dignidad de su país. Cuando esto es público y notorio, ¿puede un pelele como García Carnero, miembro de uno de los poderes y sin haber sanado sus cuitas, llegar a un país soberano para ofenderle? ¿Esa estúpida altivez que pretende representar cuando toleran en su suelo ese irrespeto de Aguirre, que las efectuó por saber la sumisión que le rinden en España, es admisible? 

 Un gobierno que no sea babieca se hace respetar. Mientras esto no suceda nos seguirán avergonzando este tipo de individuos, escoria de la política. Ellos gozan de inmunidad en su país, no en Venezuela, excepto que llegaran como invitados oficiales. En este caso al que nos hemos referido, y habiendo ingresado en calidad de turistas, se debió detener y encalabozar a Dionisio García hasta que los tribunales decidieran que rumbo darle, si repatriarlo o enviarlo a una cárcel. Esa tiene que ser una exigencia nacional. Entretanto, bienvenido el que llega si viene con el respeto que el país merece.

 (1) – Tortura y doble moral-, Javier Ortiz Intervención en las Jornadas “Diez años contra la tortura".

roosbar@cantv.net


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Roosevelt Barboza


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