Las TIC como reducto en el desarrollo económico de América Latina

Hablar del elemento económico desde cualquier escenario lleva implícito una plataforma tecnológica para las comunicaciones cercanas o remotas desde el pasado siglo xx y hasta el presente siglo xxi. Las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) instruidas en la década de los años cuarenta con la comercialización de los transistores marcaron un hito acelerando la codificación y el mercadeo del ámbito organizacional logrando interacciones como nunca antes. Ello induce a pensar que las TIC juegan un papel relevante en el crecimiento de la economía. Motivo por el cual su implantación en todo tipo de organizaciones se ha llegado a considerar indispensable. Su finalidad radica en servir para la proyección económica en distintos niveles lo cual históricamente cimienta el marco de las transacciones comerciales y la proyección del crecimiento en lugares cercanos o remotos.

En el marco de las teorías modernas y post-modernas sobre economía no se plantea un distanciamiento de la tecnología y menos de aquellas que se relacionan con la comunicación. En tal sentido, se afirma que la tecnología influye en el ritmo de la economía ya que la innovación tecnológica es el reducto para alcanzar mayores costas de competitividad en los mercados internacionales. Y, entre países considero es el factor que más influyente en el incremento de la competencia. Puedo colocar como ejemplo el servicio postal (correo), el cual no tuvo competencia durante un largo e importante período de la historia, siendo el medio de comunicación idóneo que permitió conexiones a corta y largas distancias en los tiempos correspondientes. La posteridad demandó que el ser humano descubriese, entendiese y se aprovechara fenómenos fundamentales de la física para que nacieran sistemas que compitieron con correo postal.

Las TIC y su papel en el crecimiento económico han ido de la mano ya que permiten una economía de escala lo que se verá reflejado en el comercio, y la activación del comercio marca un crecimiento económico. De igual forma, influyen sobre la educación quien prepara el capital humano que estará a disposición del comercio; y para fomentar la suma del capital social han permitido ofertar condiciones de bajo costo publicitario a los emprendedores; estos serán una activación exponencial del comercio. Siendo esta última vertiente una puerta abierta de oportunidades en nuestra América Latina que según algunas estadísticas ha llevado la batuta en lo que se ha denominado la economía naranja. En esta parte Sur de América las TIC han fungido como un vínculo que abre las oportunidades de conocer y dar a conocer los talentos de muchos ciudadanos que han incursionado en activar la economía sin precedentes. Es acá donde las teorías de economía y del desarrollo han adoptado según los tiempos adecuaciones transcendentales.

Puedo considerar que estamos frente a dos vivencias de la economía frente a las TIC, dicho de otra forma en un punto de inflexión que se ha referido como la economía digital en América Latina y el Caribe con formas de progreso rezagados que se configuran mostrando una región que adelanta entre dos velocidades tecnológicas diversas. Quiero decir, que una parte de algunos países, luego de décadas de implantar estrategias y políticas públicas de apoyo sobre la difusión de las TIC se ha podido constatar que definitivamente tiene un impacto alentador en el crecimiento de la economía, en la inversión tecnológica, en la estructura productiva y en la actuación de las empresas y los consumidores.

La segunda vivencia se relaciona con otro grupo que aún no logra alcanzar los principios mínimos de acceso y uso por parte de sus ciudadanos y organizaciones empresariales; razón por la cual su progreso es más lento y esa tardanza hace que las TIC no tengan los impactos esperados en la inversión, el crecimiento y la productividad, con sus supeditadas repercusiones positivas en el empleo, los salarios y la añorada igualdad. Indiscutiblemente haciendo una retrospectiva me atrevo asegurar que ha sido la conducta humana y las visiones de los pueblos quienes están dando y han dado orientación a las teorías sobre el desarrollo económico. Las estadísticas por su parte suministran información que reflejan la conducta comercial de la gente y son y han sido base para la toma de decisiones en aspectos sociales. En realidad los que han manejado el poder del capital son seres humanos no la tecnología por sí misma a nivel de infraestructuras. Por ello afirmo que moldean las teorías. Sin embargo, no es menos cierto que ahora la diversidad de ciudadanos también ha incrementado y ello trae como consecuencia que estos teóricos-investigadores reflejen las opiniones de un colectivo más grande y diverso.

Ciertamente las TIC y la red de redes Internet constituyen son los motores de la Economía Digital, pues apoyan a impulsar la innovación, el crecimiento económico, la generación empleos independientes, aumento de la productividad, potencian la competitividad, entre otros beneficios que están marcando el curso y el ritmo de opciones inimaginables en siglos anteriores. Creo que el impacto

potencial procedente del acogimiento adopción de las TIC en sectores tradicionales ha tenido implicaciones económicas diversas e importantes, es decir, las opciones de digitalizar la gama de productos y servicios ha abierto un abanico de posibilidades para que las empresas se desarrollen y extiendan sus fuentes de negocio; con la digitalización de los productos y los procesos se ha hecho más versátil la ubicación geográfica de las compañías-empresas destacándose aspectos como la reducción se salarios y pago de impuestos.

Por otra parte, debo mencionar una vez más que la internet a pesar de ser una enorme estructura abstracta, es un reducto donde sencillamente mostrarse, vender y/o crear vínculos con otros entes facilita el acceso al mercado mundial literalmente. Finalmente el incremento en la capacidad de la comunicación de organizaciones grandes, medianas y pequeñas, en las que a transmisión de datos, información y conocimiento les ha permitido reorganizarse de acuerdo a medidas estructurales y espaciales diferentes a las que predominaban anteriormente. Se coloca en evidencia el valor de la información que también depende del conocimiento previo que tengan los receptores, y por el contrario en la medida en se conozca más acerca del emisor, estaremos en mejor posición y capacidad no sólo de entender los mensajes sino de evaluar, interpretar y asimilar la información que transita por medio de las TIC.

América Latina en recientes décadas y estadísticas avaladas por la CEPAL orientan como la economía específicamente la digital medida por el gasto en las TIC, por los usuarios de la internet y la diversificación de sus usos ha adquirido una progresiva relevancia en algunos países del Sur de América. Cabe destacar que durante la última década la zona referida se ha convertido en un mercado emergente con la implementación de las TIC por parte de las organizaciones empresariales, políticas públicas gubernamentales y de particulares, en virtud de lo cual el gasto en este rubro alcanzó a 295.000 millones de dólares en el 2011, cerca de 5,2% del PIB (Gartner, 2012). El gasto de América Latina fue equivalente al 8% del total mundial como consecuencia de un crecimiento sostenido que alcanzó a 12,1% en 2011, el segundo más alto después de la región de Asia. Desde lo pragmático esa pequeña muestra de cifras presenta un valor cuántico que expresan incorporación tecnológica y utilidad. Sin embargo, no demuestran los efectos tras bastidores de una población que rompió esquemas adecuándose a las nuevas circunstancias y busca alinear su estabilidad material soportados en herramientas que han minimizado procedimientos administrativos onerosos y complejos que de alguna forma los distanciaban de emprender o mercadear desde nuevos paradigmas sociales y económicos.

jenvaleg@gmail.com



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