Mosca cuando llegue la vacuna

¡En hora buena! la vacuna contra la Covid-19 está lista para su certificación y en breve tiempo para ser suministrada a todo el mundo gracias al talento de los profesionales rusos empeñados en la creación del medicamento como un aporte más para la preservación de la especie humana. La gran mayoría de los países recibirán planetariamente sus dosis; a diferencia de lo que harían "algunos países imperialistas y sus secuaces" en donde la vida del ser humano ocupa el segundo término después de satisfacer su peculiar y primordial interés: "el Capital".

Le tocaría en suerte a Venezuela estar dentro del grupo de países que mantenemos una larga y comprobada amistad con Rusia, además de sostener contra viento y marea una excelente relación política y comercial con ellos, frente al asedio criminal de los EEUU y sus lacayos. La tan esperada vacuna contra el coronavirus nos reforzaría física y espiritualmente la vida sana, con la esperanza presente de fortalecernos frente a tanta penuria —por supuesto, sin bajar la guardia— y seguir preparándonos para la lucha que estamos librando frente a los EEUU —modernos piratas de agua, mar y tierra— sumado a ellos los bichos de todas las especies que pululan en nuestra patria que, sin temor a equivocarme, ya deben estar afilando sus uñas y garras para entorpecer, bachaquear u obstaculizar el proceso de inoculación de esta nueva vacunoterapia como método terapéutico o profiláctico en prevención de la enfermedad producida por el coronavirus.

Comienzo por el gobierno de EEUU, quien con la mano criminal de Donald Trump ha enfilado sus armas mediáticas para desacreditar y evitar que el equipo de salud del gobierno del presidente Putin culmine y haga llegar con éxito la tan deseada vacuna con la certificación y aprobación de la OMS (Organización Mundial de la Salud) bajo la dirección general del Etíope Sr. Tedros Adhanom G., quien hasta la fecha no se muestra convencido para su aprobación. Dándome la impresión que estaría a la espera de otras "alternativas"; entre ellas la de los gringos, quienes aún no culminan sus pruebas con eficacia para que una vez sea aprobada por el organismo mundial de salud, procedan a inundar el mercado criminoso de las transnacionales farmacéuticas y obtener miserables ganancias a costa del monopolio de la salud mundial.

En nuestra sociedad Venezolana el vocablo "vacuna" fue utilizado en diversas oportunidades satírica y coloquialmente, para referirse al procedimiento que aprovecha un malhechor —en todas sus acepciones— para cobrar malintencionadamente y en términos de extorsión, un dinero con los supuestos de garantizar un bien —mal habido por cierto— o para proteger la integridad de una persona o grupo de ellas [Aclaro que antes de ser usurpado el término, siempre bien empleado por el sistema de salud implementado por el Gobierno Constitucional] el vocativo más utilizado era: "cobro de peaje". Además, ambos son aprovechados por aquellos sujetos, o en su defecto por entidades, cuya ocupación habitual es por antonomasia delictuosa.

La socialización es un proceso mediante el cual un individuo se erige en miembro de un grupo social: {familia/ comunidad/tribu, entre otros} dando a conocer el aprendizaje de aptitudes, creencias, costumbres, valores, expectativas y roles del grupo social.

Aunque nos duela y nos cueste decirlo, hay ciertamente un envilecimiento en algunas personas de nuestro país sin que ello signifique que el pueblo de Venezuela sea vil por naturaleza. Originado en algunos "quizás" por la necesidad provocada por la situación de guerra económica que nos hacen padecer. Otros con el ingrediente de migrantes extranjeros ejerciendo su oficio cotidiano de vieja data criminal. O aquellos que justifican aberrantemente un supuesto derecho "Constitucional" para ejercer libertariamente la actividad económica, o sea, bachaqueros propiamente dicho.

Obviamente y sin discriminación, en ellos estaría presente la conducta antisocial que violenta los derechos de las personas como valor supremo de nuestro ordenamiento jurídico. Pudiéndose observar como esa conducta antisocial va profanado nuestras reglas y expectativas sociales en contra de los demás integrantes de la sociedad. Destruyendo nuestro proceso de socialización y convirtiendo a individuos que inicialmente fueron ciudadanos, en "supuestos" delincuentes.

Fue Sigmund Freud: <> quien brindó el conocimiento de: [...] aquello que creemos efectuar racionalmente, en realidad está condicionado por pulsiones (orientadoras del comportamiento hacia un fin) que no solo no conocemos, sino que además no podemos controlar, como por ejemplo: la naturaleza conflictiva implícita en cada individuo. Únicamente contrarrestada en cierta medida por la mutua cooperación entre todos o algunos integrantes de la sociedad, además de aquellas normas y principios que regulan la actuación de todos y cada uno; es decir: Las Leyes, la moral y la ética.

De hecho, el Estado Venezolano en cumplimiento de lo dispuesto en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela: [...] garantizará a toda persona el ejercicio irrenunciable de los derechos humanos... y su respeto y garantía son obligatorios para los órganos del Poder Público... sin más limitaciones que las que se derivan del derecho de las demás y del orden público social.

Tengo entendido que: <>

Ahora bien: podemos estar conscientes de nuestra naturaleza conflictiva; del valor supremo de nuestro ordenamiento Jurídico; del orden público social. Y de todas las leyes impuestas para contrarrestar la violación a nuestro derecho al bienestar manifestado en nuestra Constitución como la suma de los principios de seguridad de la Nación: {en los ámbitos económico/ social/ político/ cultural/ geográfico/ ambiental/ militar}. Pero.

De lo que racionalmente no terminamos de comprender o aceptar, es el motivo por el cual: cuando la sociedad consecuencialmente en ausencia del orden público y posterior a las denuncias colectivas hechas oficiosamente a través de los medios de difusión y por no estar estas "sustanciadas" (fotos y grabaciones, entre otros), u obstruidas por determinadas complicidades de algunos funcionarios; éstas no son tomadas en cuenta con la necesaria urgencia en abono corrosivo para crear males mayores.

Podría inferir entonces al respecto que, el gobierno debe estar enterado de toda esa anomalía y preparado para contrarrestar, en la medida de lo posible, dado el mencionado historial delictivo en el manejo de los medicamentos y ante cualquier intento que pueda distorsionar su gran esfuerzo humanitario de procurarnos una vacuna que inmunice a la población de tan contagioso y letal virus pandémico, evitando el despropósito de quienes podrían tener en mente actuar a través del hurto, la colusión y el robo del medicamento. Que por cierto, ya lo hemos vivido inusualmente en Venezuela con la escases malintencionada de

todo tipo de medicamentos a lo largo de estos último 10 años con el establecimiento inescrupuloso y criminal de revendedores no autorizados, que en el "mejor" de los casos no adulteran los productos, sin el menor asombro de las autoridades obligadas a hacer cumplir las leyes suficientes sobre la compra, elaboración, manejo, distribución, medicación y venta de esos medios curativos.

Quiero asumir a plenitud que ya nuestro Gobierno debe estar preparando un sistema de recepción, almacenaje, distribución, control y seguimiento centralizado en función de los posibles petitorios que al respecto suministren las diferentes direcciones de salud del país, incluso de los que por vía de excepción sean solicitados para los establecimientos de salud privada, en donde pueden presentarse también "algunos" movimientos inadecuados. De igual forma evitar que mientras no exista la libre importación ordenada por el ejecutivo nacional y en plena fase primaria de inmunización por parte del Ministerio de Salud, ninguna droguería o farmacia pueda distribuir y acaparar la vacuna para negociar la salud de nuestro pueblo. Oportuno también sería establecer un verdadero CASTIGO ejemplar sin discriminación alguna para aquellos antisociales que osen apropiarse de tales vacunas.

Seguro estoy que después de sortear las dificultades, de una u otra forma nuestros camaradas rusos nos pondrán en puerto seguro la codiciada vacuna. Prevalecerá de nuestra parte la necesidad de aplicar las leyes del Poder Popular; en especial la Ley de la Contraloría Social —bien interpretada— para que en definitiva todo sea posible con la mutua cooperación de los integrantes de la sociedad, además de respetar aquellas normas regulatorias del comportamiento de todos y cada uno. ¡Mosca pues! con la llegada y distribución de la Vacuna anti coronavirus (Covid-19).

 

*Contador Público

Magister en Sistemas y Procedimientos

Especialista en Planificación Estratégica

 

cmorillo47@yahoo.com.mx



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