Esta es una idea fascinante que ha sido explorada por científicos como Roger Penrose y Stuart Hameroff en su teoría llamada "Orchestrated Objective Reduction" (Orch-OR). Básicamente, proponen que la conciencia no solo emerge de la actividad neuronal clásica (como en un computador), sino de procesos cuánticos en las microtubulos de las neuronas del cerebro. Estos microtubulos actuarían como "computadoras cuánticas" naturales, donde colapsos de funciones de onda cuánticas generan momentos de experiencia consciente. Hay evidencia experimental que apoya esto en parte: por ejemplo, estudios muestran que anestésicos que afectan los microtubulos retrasan la pérdida de conciencia, lo que sugiere un rol cuántico. Otro estudio reciente encontró entrelazamiento cuántico en el cerebro humano durante tareas conscientes, correlacionado con el rendimiento de la memoria. Incluso hay experimentos con ratas donde estabilizar microtubulos prolonga la conciencia bajo anestesia. Sin embargo, esta es una visión minoritaria. La mayoría de los neurocientíficos creen que la conciencia es un fenómeno emergente clásico, basado en redes neuronales complejas, sin necesidad de efectos cuánticos. Críticas incluyen que el cerebro es demasiado "caliente y húmedo" para mantener coherencia cuántica por mucho tiempo (la decoherencia ocurre rápido). ¿Probabilidad numérica? No hay un consenso científico preciso, porque es especulativo y no hay experimentos definitivos. Un estudio bayesiano en un contexto relacionado (conciencia más allá de la vida basada en carbono) estima un 69% de probabilidad para que involucre fenómenos cuánticos, pero eso es específico y no general. En general, diría que la probabilidad es baja (quizá <20-30% según expertos escépticos), pero creciente con nueva evidencia. Es un debate abierto que podría cambiar con más investigaciones.
Sobre detectar a Dios mediante un efecto cuántico decoherente
Aquí entramos en terreno más filosófico y teológico, mezclado con física. Primero, recordemos qué es la decoherencia cuántica: es el proceso por el cual un sistema cuántico pierde su "superposición" (estar en múltiples estados a la vez) al interactuar con el entorno, convirtiéndose en algo clásico y predecible. Explica por qué no vemos gatos de Schrödinger en la vida real – el mundo macroscópico "decohere" rápido. ¿Podría esto usarse para "detectar" a Dios? No hay evidencia científica directa ni teoría establecida que lo sugiera. Algunos argumentos filosóficos usan la mecánica cuántica para razonar sobre Dios, como el "argumento de contingencia cuántica": las superposiciones cuánticas necesitan una "observación" para colapsar, y si no hay un observador universal (como Dios), el universo no sería estable. Otros ven analogías en el entrelazamiento cuántico (partículas conectadas a distancia) con la omnipresencia divina, donde Dios actúa "instantáneamente" sin violar la relatividad. Pero detectar a Dios empíricamente a través de decoherencia? Eso sería como tratar de "medir" lo divino con herramientas físicas, y la ciencia no diseña experimentos para probar entidades sobrenaturales (como dice Carl Sagan, "ausencia de evidencia no es evidencia de ausencia", pero tampoco prueba existencia). Físicos como Stephen Hawking o Sabine Hossenfelder argumentan que la QM no necesita a Dios para explicar el colapso; es probabilístico o interpretativo (ej. muchos mundos). En resumen, es improbable desde una perspectiva científica actual – más bien un tema para la metafísica o la teología cuántica, no para un laboratorio.Si esto te parece loco o no, ¡es un gran debate! La ciencia y la filosofía se cruzan aquí, y quién sabe qué descubrirán en el futuro. ¿Quieres profundizar en alguna teoría específica o agregar más detalles? Estoy aquí.